Todo listo para el traslado de migrantes venezolanos de la terminal

Todo listo para el traslado de migrantes venezolanos de la terminal

El campamento está listo para recibirlos, pero traslado no será este viernes sino el martes próximo.

Este es el campamento humanitario de migrantes

Cerca de 300 migrantes venezolanos llegarán a este sitio en la carrera 69 con calle 47

Foto:

Claudia Rubio

Por: Bogotá
09 de noviembre 2018 , 07:47 a.m.

La falta de personal de la Policía fue una de la causas para que el Distrito pospusiera el traslado de los cerca de 300 migrantes venezolanos que están ubicados en la zona aledaña de la terminal de transporte en el Salitre  al campamento temporal ubicado  en un predio público sobre la carrera 69 con calle 47, barrio Luis María Fernández. 

Cristina Velez, secretaria de Integración Social manifestó que "teníamos todo listo para hacer este traslado en la madrugada de este viernes, pero a raíz de las manifestaciones de ayer (jueves) no había fuerza disponible suficiente para poder hacerlo como tocaba".

La funcionaria aseguró que en menos de una semana debe hacerse esta traslado y esperan que sea el próximo martes. "Este es un campamento temporal y la idea es que sea una solución hasta enero del 2019. Las idea es que hasta ese tiempo ellos (los venezolanos) puedan conseguir una ubicación laboral y tomen la decisión del lugar que quieran asentarse", puntualizó Vélez.

Según la funcionaria en esos terrenos se va a construir una nueva infraestructura social para los más vulnerables de la ciudad y no puede permanecer ocupado.

Lo que dicen los vecinos

Algunos vecinos se mostraron preocupados e inquietos ante la decisión del traslado de los venezolanos a este punto de la ciudad.

Líderes y vecinos hablaron con EL TIEMPO y señalaron que no se trata de rechazo o xenofobia, sino de reclamar por la falta de información y, a su juicio, la improvisación de la medida.

En este sentido, reclamaron mayores controles, seguridad, salubridad, y que se les garantice que no va a ser un sitio permanente para la llegada de más familias a ese sitio.

Los migrantes llegaron hace poco más de cuatro meses a un espacio público conocido como El Bosque, a un costado de la terminal de transporte, sobre la carrera 68 D con calle 23. Poco a poco se fueron sumando más y más familias, hasta llegar a más de 180.

Ante esta situación y luego de varios incidentes, la zona fue acordonada y protegida con vallas metálicas.
Esto llevó a que en las afueras se apostaran por lo menos otras 200 personas en cambuches de plástico tensado, casi que a la intemperie.

El operativo de traslado se había programado para horas de la madrugada de este viernes, pero no se logró. La información de la Secretaría Social advierte que antes de llevarlos se firmaron compromisos y se les entregó un manual de convivencia para minimizar el impacto en el nuevo sitio donde van a vivir temporalmente.

Se trata de un punto con un barrio popular por el costado norte, un hogar de abuelos y de exhabitantes de la calle por el sur, el conjunto residencial Entre Verde por el oriente y un lote de un colegio por el costado occidental.

Además, la zona está bordeada, a menos de una cuadra, por oficinas públicas y privadas.

Cristina Vélez, frente al manejo de la situación en el nuevo sitio, precisó que se están cumpliendo todos los protocolos diseñados para este caso, basados en el manejo que se le dio a la migración de Siria a París, además de contarse con el apoyo y trabajo mancomunado de la Agencia para los Refugiados de la Organización de Naciones Unidas (Acnur), de la Oficina Internacional para las Migraciones (OIM), Migración Colombia y el acompañamiento de entidades distritales como la Personería, la Policía y la alcaldía local

En el nuevo campamento hay al menos 10 baterías de baños, cada carpa tiene entre 4 y 8 catres, y otras más grandes están acondicionadas para atender a personas que van a estar en camas francas, es decir más de 10 personas.

El sitio fue iluminado, habrá normas de convivencia, mayor control y se van a realizar allí jornadas de vacunación, atención en salud, se les van a entregar medicamentos, preservativos, y la alimentación será con no perecederos.

También habrá un puesto de mando unificado (PMU) con todas las autoridades distritales para minimizar el impacto en la zona y tener el control de los nuevos vecinos.

A los niños se les va a garantizar alimentación balanceada, igual a la que se entrega en los centros Amar, en cumplimiento de los parámetros nutricionales, garantizándoles sus derechos y también, cupos para jardín infantil y colegio.

Para la entrada y salida del sitio se van a manejar fichas de ingreso.

Todas las ayudas se van a canalizar por medio de la Cruz Roja Colombiana, y el llamado a los ciudadanos es que entreguen los apoyos en las oficinas de esta entidad de ayuda humanitaria.

En el viejo campamento se presentaron varios problemas de convivencia, incluso hubo heridos porque se peleaban por la comida, la ropa y la dormida. La situación era de tal magnitud que incluso, el que manejaba todo allí era un hombre colombiano al que le decían ‘el paisa’.

‘Ni rechazo ni xenofobia; pedimos seguridad’

La noche de este jueves, vecinos y líderes del sector se reunieron con funcionarios del Distrito para analizar el impacto de la llegada de los migrantes.

Luis Guillermo Niño, presidente del consejo de administración del conjunto que está al otro lado de la calle, le dijo a EL TIEMPO que no hay ningún tipo de rechazo ni de xenofobia con la llegada de los hermanos venezolanos.

Advierte que “no hubo planeación sino que se trató de una medida tomada de un día para otro, y lo que preocupa es que antes que solucionar un problema lo va a profundizar más. Se requiere de una solución humanitaria, y lo que va a generar son tensiones y situaciones difíciles”, dijo.

En ese sentido, pidió a las autoridades distritales y nacionales que participaron en este proceso darles a conocer “los protocolos y planes que se vayan a implementar, de tal manera que podamos prevenir temas de inseguridad, de salubridad, de congestión vehicular”, afirmó Niño.

Humberto González, del conjunto Entre Verde, contó que otra de las preocupaciones de los vecinos es que sus predios se desvaloricen.

Carlos Arturo Chanagá, presidente de la junta de acción comunal (JAC) del barrio Luis María Fernández, afirmó a este diario: “Bienvenidos los venezolanos, pero con condiciones de seguridad, salubridad, salud pública y control a la sobrepoblación del sector”.

BOGOTÁ
@BogotaET

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