TransMilenio y SITP 'gratis' sí son posibles, pagando más impuestos

TransMilenio y SITP 'gratis' sí son posibles,  pagando más impuestos

Ante los colados en TransMilenio, entre otros temas, surge la pregunta por la gratuidad.

Taquillas de Transmilenio

Si el transporte público fuera gratis, habría un ahorro cercano al 10 % en los costos de operación, pues se eliminaría el recaudo.

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Abel Cárdenas / EL TIEMPO

Por: Felipe Motoa Franco
28 de octubre 2018 , 10:44 a.m.

Imagínese que va a ingresar a TransMilenio o a un bus del SITP y no tiene dinero. Pero, en vez de colarse o rogarle al conductor o funcionario que lo lleve sin pagar, usted puede entrar gratis y nadie se lo va a recriminar.

Ese panorama, por insólito que parezca, se vive en más de 100 ciudades alrededor del mundo, incluidas Tallin, capital de Estonia (alrededor de 430.000 habitantes) y Chengdu (centro de China, cerca de 5 millones de ciudadanos).

En estas urbes, la totalidad o la mayor parte del transporte público es ‘gratuito’. Y se pone la palabra entre comillas porque a la hora de entrar a los buses no hay que usar efectivo ni recargar tarjetas; pero ojo, cada año los contratos que se celebran en esas ciudades pagan un impuesto que se destina a subsidiar la movilidad colectiva, además, todas las empresas dan un tributo para complementar los costos de operación y funcionamiento de buses, metros y tranvías (sistemas integrados).

¿Podría Bogotá montarse en el bus de la gratuidad? En el 2017, la operación de TransMilenio (TM, componente troncal) y el SITP (componente zonal) costó a $ 2,67 billones: $ 1,41 billones el primero y $ 1,26 billones el segundo.

En los buses rojos, el recaudo por cobro de pasajes ascendió a $ 1,37 billones, mientras que en los azules se recogieron $ 709.000 millones. Lo restante, unos $ 600.000 millones, tienen que ser subsidiados con los recursos de la ciudad (esta cifra tiene que ver con la desfinanciación que acusa el SITP y sobre la cual la Administración distrital busca recursos).

Además de los líos financieros del sistema, la insatisfacción con el servicio está más que diagnosticada, como se evidencia en las constantes quejas ciudadanas e informes que este y otros medios han publicado con anterioridad.

Los colados en TM, que algunos técnicos calculan en el diez por ciento del total de pasajeros (250.000, de 2,5 millones que se mueven a diario), es uno de los factores que entorpecen el servicio (generando buses llenos y menor eficiencia).

A esta altura, la empresa no cuenta con un número exacto de cuántos evaden el pago: “Se adelanta la línea base, y los resultados se conocerán en los próximos meses”, comunicó la entidad.

Juan Carlos Muñoz, director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable de Chile, planteó la propuesta de gratuidad para TranSantiago (sistema integrado de la capital chilena, que alcanza 5,6 millones de habitantes) en el Congreso de ese país.

Cuando la evasión se nos va de las manos y hay tantos problemas de funcionamiento, es válido plantear que el transporte sea gratis

“Cuando la evasión se nos va de las manos y hay tantos problemas de funcionamiento, es válido plantear que el transporte sea gratis”, indicó Muñoz. “Al saber con certeza cuántos usuarios se mueven, uno podría controlar mejor el funcionamiento. Y de entrada, habría un ahorro cercano al 10 por ciento en la operación, pues ya no habría que usar taquillas, validadores, etc.”.

El experto complementa que otras opciones para conseguir recursos con los cuales financiar el transporte público serían cobrar un impuesto al estacionamiento y un impuesto al turista, entre otros. “Hay distintas maneras de suplir estos costos, apuntando también a bajar el uso de carro particular y mejorar la movilidad”, finalizó.

En lo relativo a la disminución del uso del vehículo privado, el Gobierno de Tallin ha revelado que la cifra alcanzó el 14 por ciento después de que empezó la gratuidad, a la vez que el uso del transporte público tuvo un aumento del 15 por ciento (las cifras se encuentran en la base de datos de ciudades del mundo con transporte gratuito, freepublictransport.info).

Para Bogotá sería posible, siempre y cuando se puedan obtener recursos de fuentes alternativas

“Para Bogotá sería posible, siempre y cuando se puedan obtener recursos de fuentes alternativas. Si bien se ahorran los costos de recaudo y fiscalización, implantar gratuidad requiere de todas formas que se garantice buena calidad de servicio. El precio es solo una de varias variables para que el servicio sea atractivo. Son importantes frecuencia, confiabilidad y ocupación”, señaló Darío Hidalgo, consultor de movilidad del Instituto de Recursos Mundiales.

El informe de Bogotá Cómo Vamos, no obstante, ha advertido que la implementación de políticas tarifarias de estacionamiento y cobros por congestión, “que han sido exitosas en la reducción del uso excesivo del automóvil a nivel internacional, avanzan lentamente en Bogotá... Han sido presentadas en varias ocasiones al Concejo, sin éxito”. De hecho, hace un par de semanas, la Administración llevó una nueva propuesta para que se cobre una contribución a quienes estacionan sus carros en parqueaderos privados, con la que se busca recaudar recursos para aliviar el déficit del SITP.

Habría que ver cuál sería el ambiente para que los cabildantes pensaran en aceptar nuevos tributos para lograr subir a los buses sin pagar. Eso sí, hay que recordar que hoy TM ofrece subsidios a poblaciones vulnerables (adulto mayor, discapacitados y Sisbén –en los estratos más bajos–), que en el 2017 sumaron $ 100.000 millones.

“Vale la pena discutir la idea –de la gratuidad– y revisar lo que significa. Si hay acceso gratuito a las calles para los carros, ¿por qué no acceso gratuito al transporte público de la mayoría?”, agregó Hidalgo a modo de reflexión.

Reducción de biciusuarios, efecto no deseado

Juan Carlos Muñoz, director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable de Chile, ha advertido de los efectos no deseados del transporte público gratuito.

Se presenta disminución de caminantes y biciusuarios, cuando sabemos que en la movilidad actual la prioridad son los peatones, luego los ciclistas y por último los motorizados”, dijo. “En principio se ha visto disminución de hasta el 10 por ciento en viajes en bici –en cerca de 140 ciudades que han tomado la medida–, pero luego se vuelven a dar más viajes en cicla porque hay menos vehículos particulares en la vía –cerca de 14 por ciento menos–, y esto baja la accidentalidad”.

Urbes como Salt Lake City (EE. UU.) tienen gratuidad parcial, pues no se cobra en ciertas zonas –las más centrales–, pero sí hay cobro en otras. En América Latina, solo Brasil cuenta con ciudades, 15, donde viajar en bus es gratis. Polonia (30) y EE. UU. (33) son los países con más poblaciones que ofrecen transporte gratis.

FELIPE MOTOA FRANCO
EL TIEMPO
@Felipemotoa

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