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Tabio, Cundinamarca, más allá del misterio
Tabio

Tabio tiene más de 400 años de fundado. Está a 4,5 km de Bogotá. En la foto, la plaza central.

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Abel Cárdenas / EL TIEMPO

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Tabio, Cundinamarca, más allá del misterio

Este municipio esconde entre sus calles historias que van más allá del conocimiento del turista.

Fundado el 8 de abril de 1603 por el oidor Diego Gómez de Mena, aunque suele hacer frío, en algunas ocasiones como esta, Tabio es soleado, con mucho viento; sus calles son empedradas, las casas, tradicionales de la colonia, coloridas. Con una cultura altamente católica pero dentro de un contexto rico en historia indígena.

Al llegar a los municipios, los españoles instauraban primero las casas de la Real Audiencia o lo que se conoce hoy en día como las alcaldías municipales, al mismo tiempo que una pileta de donde la ciudadanía solía ir a tomar el agua. Sin embargo, para reclamar la tierra era sabido que el oidor debía tener también un sitio de audiencias y una ermita donde se haga la primera misa.

Subiendo un corto camino empinado, que a los ojos de quienes están al nivel de las casas y locales parece ser más largo, fundada por los Franciscanos para la misma época de la institución de Tabio, la iglesia Santa Bárbara, pequeña, hecha de piedras, rústica, con colores tierra, marrones y verdes, fue construida hace 418 años y carga con ella la historia de los primeros cimientos del municipio antes de que se decidiera bajar al valle para fundarlo oficialmente allí.

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Como es tradición, el primer domingo de cada mes, el padre realizaba la misa en la original y pequeña capilla; sin embargo, debido a la pandemia la iglesia actualmente se encuentra cerrada, la fiesta religiosa se celebra entonces en la iglesia de la Inmaculada Concepción, construida por la misma comunidad, la cual tiene 100 años y también es patrimonio.

Al llegar al centro, como es de costumbre encontrarse en todos los municipios tradicionales, se ve un kiosco el cual por su parte tiene 80 años, en principio estaba hecho de paja y madera, puro de arquitectura republicana, construido para los niños que estudiaban en uno de los colegios principales. Actualmente, existe en su lugar uno actualizado, diseñado por Juan Ángel Palacino y construido por don Rafael Herrera en 1943, como lo indica una de sus placas.

Hoy en día, en unión con México, Cundinamarca cuenta con el programa ‘Pueblos Dorados’, llamado así por la leyenda de El Dorado: seis pueblos entre los cuales se encuentra Tabio, trabajan con región Bogotá y el instituto nacional de cultura; Tabio hace parte también de Pueblos Patrimonio junto a otros 18 pueblos a nivel nacional por lo que es conocido por sus numerosos planes turísticos, entre otros lugares atractivos para el visitante: un jardín botánico, la iglesia de Lourdes, el foro municipal y los termales de Zipa, en los cuales, como cuenta la historia, el cacique Tisquesusa se bañaba junto a 200 doncellas; venía desde Funza por todo el borde de la cordillera, llegaba a la peña y bajaba cada 6 meses hacia el municipio para realizar su ritual.
En el año se celebran en total cinco eventos: el cumpleaños de Tabio, un festival gastronómico, uno campesino, el torbellino y la celebración de velitas.

Detrás del turismo

Exactamente al lado del quiosco se encuentra un punto de información invitando a los huéspedes a conocer de la diversa lista de sitios y actividades que Tabio ofrece. Atendiéndolo está una mujer, algo baja, tez morena y cabello color cobre, muy atenta recibe a los interesados y como en esta ocasión, puede que ignore la hora en la que calienta su almuerzo en un pequeño microondas solamente para brindar la información a la que le ha dedicado una gran parte de su vida.

María Esther Poveda Guevara es de origen facatativeño, es la única hija del segundo matrimonio de su padre, pero fue criada junto a los demás hijos que él ya tenía, después de terminar su educación en Faca, viajó hacia Armenia para asistir a la universidad y llego a Tabio hace 31 años, lo que tiene su hijo mayor, Luciano.

María Esther Poveda es operadora turística del municipio de Tabio, en donde está desde hace 36 años. Es de Facatativá.

Foto:

Foto: Luana Londoño.

María es administradora turística en el municipio, con una especialización en desarrollo empresarial, cuenta con varios diplomados y es vigía de patrimonio certificada por el Ministerio de Cultura.

Amable, risueña y de forma tierna, habla orgullosamente del lugar, su historia y la gestión que ha hecho con tanto amor por este. Aunque aclara que de ninguna forma esta en este lugar por política, en el plan de gobierno del alcalde actual está propuesto abrir otro punto en termales al que planea irse, no sin antes capacitar a quien llegue al que actualmente coordina.

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Esther solía vivir en el pueblo junto a su exesposo, pero decidieron instalarse en la finca donde hace muchos años vio por primera vez las luces de las que los visitantes hablan “Sí, claro, yo vivo en la vereda Juaica Carrón, en una finca desde la cual la piedra se me presenta de frente. Yo la miro y es como si estuviera aquí al lado”, cuenta María al preguntarle sobre la peña y sus mitos alrededor.

“Las lucecitas que vemos no son de ahora ni de siglos pasados, han aparecido allí desde tiempos atrás”, el municipio es reconocido también por el misticismo alrededor de las creencias en lo paranormal y extraordinario, por muchos años, desde la época precolombina, la conquista y la colonia forma parte del imaginario colectivo la creencia de que en este lugar ancestral ocurren avistamientos de ovnis. “Que si los hay los hay, yo sí creo en eso”, resalta Esther.

“Al hablar con un historiador de aquí, yo le contaba alguna vez, él también cree mucho en los ovnis y ha estudiado mucho sobre el tema, me dijo ‘A usted se le presentan porque habla muy bien de la piedra, la quiere, aunque es un bien inmaterial, ella tiene vivencia’ ” , recuerda la mujer añadiendo que solo se ven en la noche, “Las luces se pueden diferenciar del lucero estático y de la estrella que se mueve, pues estas lo hacen de otra forma”; haciendo la mímica de cómo se movería de forma espiral, María narra con mucha emoción e interés su experiencia viendo estas luces. La peña tiene una energía que comparte con Argentina, Estados Unidos, Chile, Perú.

Deforestación de la peña

Esta imponente roca pertenece a tres municipios: de frente, a Tabio; por el borde, a Tenjo. Y por detrás, al de Subachoque, donde hay una piedra volada, se narra que el comandante Miranda venía con sus tropas a descansar después de pelear con los indígenas muiscas y chibchas en el Valle.

Cuando es posible verla de frente, se pueden identificar rostros y formas: los caciques, el zaque y la puerta de entrada al sol: “Cuenta la historia que se formaron porque los indígenas veían luces y se suicidaban en la piedra”, agrega María.

Subir allí está prohibido por problemas de seguridad; sin embargo, y en contra de todas las advertencias de quienes en realidad saben del tema, las personas desobedientes y llenas de ignorancia ascienden al lugar para aprovecharse de este. Irrespetando el contexto histórico de la misma, utilizando los frailejones para prender sus fogatas y apropiándose de este en sus carpas, el hombre se ha dedicado a ‘destruir’ la piedra.

El paisaje es consumido por la contaminación, las envolturas y botellas se incrustan en la naturaleza y sus alrededores han sido descarada e irresponsablemente vandalizados.
El pasado 6 de marzo, las tres administraciones de Tabio, Tenjo y Subachoque declararon alerta, pues al dirigirse al icónico lugar se encontraron con naturaleza destrozada, arboles cortados y restos de fogatas.

La preocupación de los habitantes y las autoridades de los tres municipios por la preservación y protección del histórico y misterioso sitio llevo a la realización de un pacto llamado ‘Juaica es de todos’, con el que se espera mejorar las condiciones de este sin dejar de ofrecer el conocimiento y la tradición de la misma.

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Luana Londoño
Especial para EL TIEMPO
​*Alianza con escueladeperiodismo@uninpahu.edu.co

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