Se duplicó el hurto en Bogotá: ¿y ahora? / Opinión

Se duplicó el hurto en Bogotá: ¿y ahora? / Opinión

Néstor Humberto Martínez opina sobre cómo la capital y el país deben afrontar el delito.

Delincuentes en Venezuela 6

"Durante este mes de enero, el denominado hurto a personas creció un 100 %, comparado contra el mes de enero del año pasado, mientras que el hurto en general crece por encima del 40 %"

Foto:

David Osorio. EL TIEMPO

Por: Néstor Humberto Martínez
08 de febrero 2020 , 08:30 p.m.

Las noticias que circulan por estos días y las caricaturas que se publican y que interpretan el sentimiento ciudadano muestran que las calles bogotanas están plagadas de delincuentes y que crece el temor por la inseguridad. Las cifras lo dicen todo: durante este mes de enero, el denominado hurto a personas creció un 100 %, comparado contra el mes de enero del año pasado, mientras que el hurto en general crece por encima del 40 %. Con pulso de relojero hay que afinar las medidas preventivas, judiciales y normativas para doblegar esta tendencia.

Para liderar acciones preventivas se cuenta con un poderoso instrumento que creó la Fiscalía hace un par de años para georreferenciar en tiempo real, sobre los mapas de las ciudades, las ‘zonas calientes’ que deben ser objeto de intervención, haciendo un uso racional del personal de policía, colocando cámaras de seguridad e iluminando adecuadamente los sectores críticos e informando sobre los mismos al ciudadano para que participe en el control de estas zonas. Por ejemplo, si en determinadas cuadras de la supermanzana ocho de Kennedy proliferan los atracadores con arma blanca, hay que actuar de inmediato en el sector.

Es cierto que el pie de fuerza siempre será insuficiente para enfrentar la delincuencia, tanto más si ahora tiene que dedicarse a perseguir encapuchados a sueldo. Pero lo que no es posible es que los pocos policías de vigilancia sigan perdiendo hasta un día completo en las URI para entregar capturados y elaborar informes de policía judicial, en letra ilegible y con información insuficiente e inexacta, que malogra las audiencias judiciales. Bogotá debería seguir la experiencia de Medellín, que, desde la época de Federico Gutiérrez, creó centros de recepción, donde unos asistentes especialmente capacitados hacen los informes en computador, con base en información reportada desde el lugar de los hechos, de suerte que el policía se limita a firmar el documento que se elabora mientras se desplaza al centro especializado y regresa de inmediato a vigilar las calles.

Desde el punto de vista de política criminal es certera la decisión del secretario de Seguridad de perseguir a los jefes de las bandas callejeras, pero no puede dejarse de lado atacar a los receptadores, inclusive a los ciudadanos que compran, a sabiendas, objetos robados. Si se ataca la demanda de bienes ilícitos, se deprime este mercado negro.

Y como sociedad tenemos que consensuar normas que impidan que los atracadores se rían de la justicia. Quién defiende los derechos fundamentales de la mayoría si lo que prevalece es el derecho del reincidente profesional a permanecer en libertad o, lo que es igual, a seguir delinquiendo en la calle. La ley que promovimos en el año 2017 para que obligatoriamente se decretara la detención preventiva de todo delincuente con prontuario de reincidente atendía el fin constitucional de la peligrosidad del victimario y hacía eco de la antigua queja de los alcaldes de que es vano el esfuerzo de capturar jaladores y raponeros si quedan en libertad inmediata.

Al reincidente no se le premia en países seguros y que respetan las libertades ciudadanas. Por ejemplo, en Estados Unidos es famosa la ley three strikes and you’re out, por la cual el delincuente que cometa tres delitos queda expuesto a cadena perpetua.

Estamos a tiempo para buscarle una solución legislativa a la inseguridad ciudadana. No puede ser, por ejemplo, que la ley reduzca en un 50 % la pena de quien roba cosas cuyo valor no excede de un salario mínimo, lo que beneficia a los ladrones de celulares y en la práctica no da lugar a cárcel. De otro lado, hasta hoy la reincidencia no se tiene en cuenta para tasar las penas. Estos y otros problemas están resueltos en un proyecto de ley que radicamos en julio del 2018. Si la Cámara no lo evacúa entre marzo y junio, quedará archivado. Lo irónico es que el ponente del partido Verde se apartó de la ponencia mayoritaria que busca la aprobación de la iniciativa, a sabiendas de que si la inseguridad sigue como va, la factura será muy cara para la administración distrital.

Colombia tiene que decidir cómo atacar el delito. ¿Será que lo correcto es que a los reincidentes nada les pase y que, como ahora se propone, enfrentemos los narcocultivos con trinos que prohíben la aspersión? ¿Para dónde vamos?

NÉSTOR HUMBERTO MARTÍNEZ
EX FISCAL GENERAL DE LA NACIÓN

Descarga la app El Tiempo

Noticias de Colombia y el mundo al instante: Personaliza, descubre e infórmate.

CONOCE MÁS
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.