Santa Ana Occidental y Modelia, en el limbo por falta de POT

Santa Ana Occidental y Modelia, en el limbo por falta de POT

El aumento de los impuestos tiene a algunos residentes de estos barrios al borde de la quiebra.

Santa Ana

Las casas se han llenado de avisos, pues sus dueños están desbordados por el cobro de impuestos.

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EL TIEMPO

Por: Carol Malaver
06 de octubre 2018 , 09:00 p.m.

‘Se vende’, ‘se arrienda’; de un tiempo para acá, las ventanas de las casas del barrio Santa Ana Occidental se han venido llenando de avisos que terminan amarillándose con el paso de los días. La razón es clara: algunos propietarios de las casas ubicadas en uno de los sectores más privilegiados de Bogotá están al borde de la quiebra.

Mientras que los impuestos crecen de forma desbordada, los permisos de edificabilidad están en el limbo. “Los predios no se pueden vender, arrendar, sostener o habitar con la tranquilidad de otras épocas”, dice Claudia Hernández, una de sus residentes.

Las víctimas de esta situación dicen que el problema surgió cuando el valor de las casas del sector se incrementó como consecuencia del decreto 562 del 2014, que liberaba la construcción de edificios altos en la ciudad de Bogotá.

Esto hizo que Santa Ana Occidental, con viviendas limitadas a dos pisos, se valorizara en el mercado inmobiliario al poderse construir edificios de ocho o más niveles, dependiendo del área del lote, o por la posibilidad de consolidar varios predios.

El problema fue que ese mismo decreto fue derogado por la alcaldía de Enrique Peñalosa. Lo que pasó es que el impuesto predial de las casas no se redujo y, en cambio, subió y llegó a sumas insostenibles.

Entre el 2009 y el 2017, el avalúo catastral de los inmuebles superó incrementos anuales de entre el 15 y el 51 %. Por ejemplo, un predio que tenía un avalúo de 300 millones de pesos en 2009 pasó a ser un predio de 1.900 millones en 2017.

Para algunos residentes mantener el carácter residencial neto con limitaciones absurdas de uso del suelo solo incentiva el abandono y la quiebra de las familias, compuestas en su mayoría por jubilados con pocas posibilidades de salvar sus propiedades.

“No queremos perder o regalar nuestras viviendas, que son patrimonios familiares adquiridos con mucho esfuerzo por más de 50 años. No es justo, nos quedamos sin edificabilidad ni la posibilidad de otros usos acordes con el sector, pero sí con un incremento excesivo en los impuestos prediales de los inmuebles”, dijo Hernández.

Aunque este barrio es considerado de consolidación urbana, sus residentes dicen que está limitado a un uso residencial neto, es decir, no tiene posibilidades de edificabilidad o de usos alternativos.

Entonces, quienes están decididos a abandonar la zona ante los cambios vertiginosos del crecimiento urbano no lo pueden hacer porque están frenados ante la incertidumbre de una modificación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que en casi tres años de la actual administración no ha dado las primeras luces.

Mientras eso pasa, las casas se envejecen, las vías se hunden y los comercios que se ubican en sus alrededores llenan las calles de camiones que descargan mercancías y mensajeros con moto que ocupan calles y andenes.

Algunos residentes ya se salieron de la lógica de que el barrio es un patrimonio urbanístico. Por el contrario, saben que las casas, arquitectónicamente diferentes y con añadiduras, ya no consolidan un estilo particular.

Casa Santa Ana

Predios como este dañan la imagen del barrio.

Foto:

EL TIEMPO

Pasan los años pagando altísimas sumas, sin lograrse un incremento patrimonial por venta o construcción en altura de nuestros predios

Paradójicamente, EL TIEMPO comprobó que ya se ven edificios intercalados que, según algunos residentes, se hicieron a la sombra de vacíos jurídicos o POT transitorios que han dejado el concepto de barrio tradicional atrás.

No podemos vender, arrendar ni edificar. Esta situación genera un lucro cesante que no se toma en cuenta en el momento del pago del impuesto predial. La situación es insostenible”, dice Adriana Mendoza, habitante del sector.

Esta pesadilla financiera tiene a los residentes decididos a llevar sus quejas a las más altas instancias. La comunidad espera una justa compensación por los altos impuestos.

“Pasan los años pagando altísimas sumas, sin lograrse un incremento patrimonial por venta o construcción en altura de nuestros predios, debido al freno impuesto por las entidades urbanísticas que pretenden ignorar la presión de uso y el desarrollo urbanístico del sector”, dijo Yadhira Cerón, propietaria del sector.

La comunidad de Santa Ana Occidental está consolidando a través de su junta de acción comunal diferentes acciones frente a la actual coyuntura, a fin de que no se vulneren los derechos fundamentales de bienestar, derecho a la propiedad privada ni equidad tributaria.

“Cuando un contribuyente se ve obligado a afectar negativamente su patrimonio para obtener los recursos que le permitan pagar impuestos, este impuesto se convierte en confiscatorio, violando el art. 34 de la Constitución Nacional, el cual establece que todo gravamen debe cobrarse considerando la capacidad económica del contribuyente, sin llegar a desangrar sus activos para ello”, dijo Alfredo Sánchez, residente.

Sin solución a la vista

La Secretaría de Planeación explicó que los usos para el barrio Santa Ana Occidental quedarán consignados en la formulación del nuevo POT.

“La entidad ultima los detalles de este documento, que busca un territorio más equitativo y competitivo. Un proyecto de ciudad que estará vigente durante los próximos 12 años”, pero no precisó fecha definitiva para su presentación.

También confirmaron que el pasado 25 de agosto se reunieron con la comunidad de Santa Ana.

“Existe un debate sobre el futuro desarrollo del barrio. Hay quienes buscan que se dé renovación con una mayor edificabilidad, mientras que otros quieren mantener la tipología del barrio y consolidarlo”.

En cuanto al predial, la Secretaría de Hacienda dijo que el crecimiento de este impuesto se explica por la alta valorización del sector, sumada a la actualización de los valores catastrales que sirven de base para calcular el impuesto predial en Bogotá, los cuales venían presentando un mayor rezago frente al mercado en años anteriores.

Carol Malaver
Subeditora Bogotá
carmal@eltiempo.com@CarolMalaver

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