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'Me dieron un 'palazo' en la cabeza para robarme la bicicleta'
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Robo de bicicletas no da tregua
Bicicletas robadas

Archivo particular

'Me dieron un 'palazo' en la cabeza para robarme la bicicleta'

Esta es una de las historias de las víctimas a quienes nadie les responde por sus casos.

Jorge Rojas tiene 59 años y hace más de 30 rueda por Bogotá y Cundinamarca, y espera seguirlo haciendo varios años más. Por sus manos, han pasado bicicletas que lo han llevado a Patios, a La Vega, al Neusa, al Sisga, a Sesquilé, a Apulo y, en general, a donde sus piernas le pidan. 

Pero este 10 de septiembre, la delincuencia le puso un pare a su rodar. Dos sujetos, uno de ellos armado con un gran palo, lo despojaron de su bicicleta deportiva. 

Vivió para contarlo. 

(Lea completo: Especial 'Robo de bicicletas en Bogotá')

"Eran las 4:50 a.m. de un jueves y salía rumbo a Patios. Iba en la carrera 34 con calle 2b, ahí cerquita de la Alcaldía de Puente Aranda y de una estación de Policía... Vi venir un tipo", cuenta Jorge, un mes después del ataque, y agrega, "cuando lo tenía ya encima, le mandé la bicicleta, pero me caí. Luego, me levanté y forcejee con él para no dejarme quitar la bicicleta. Pero vino uno más con un palo y me agarró a golpes: medio tres 'palazos' en la pierna y, luego, me mandó el palo a la cabeza. Si no es por el casco, a mí me matan ese día".

A Jorge le hurtaron una bicicleta avaluada en tres millones de pesos y un celular, pero no las ganas de salir a pedalear cuando se recupere, finalmente, de las seis semanas de incapacidad que le dejó "semejante paliza".

Admite, sin embargo, que ese atraco le cambiará su rutina deportiva. Ya no podrá salir entre semana y, quizá, ya no pueda ir por las calles tan temprano, solo y tranquilo, como le gusta.

Bicicletas robadas

Bicicleta de Jorge Rojas.

Foto:

Archivo particular

Ese día, pocos lo ayudaron. "Pedí auxilio, pero hay gente que no se quiere meter en esas cosas. Solo un señor me llevó a casa, llamé, denuncié y me fui para urgencias. Por suerte no tuve fracturas, pero sí me duele mucho la pierna izquierda", asegura. 

Del cuento, le quedó bastante papeleo. Jorge le envió a EL TIEMPO la respuesta del CAI de Santa Matilde y la respuesta de un derecho de petición que él le dirigió a la Secretaría de Salud. 

La Policía le dijo: 

"Me permito dar respuesta al peticionario, de las acciones tomadas concernientes a la queja interpuesta por usted ante la Alcaldía mayor de Bogotá el pasado 17 de septiembre de 2.020, por la atención recibida de parte de un funcionario de la Policía Nacional momentos después de ser víctima de un delito. Por lo anterior, le comunico que el día de hoy 02 de octubre me dirigí a las instalaciones de un inmueble de propiedad del distrito y de uso como parqueadero de la Seccional de Protección, en donde al verificar con el personal encargado de la seguridad y entrada principal del lugar y revisando libros de anotaciones o información de los funcionarios, éstos no son los mismos que se encontraban para el día en que usted indica los hechos, ya que en ocasiones envían personal de apoyo temporal para la Guardia del lugar y que a cualquier de noche o día ingresa personal a pie para recoger o dejar los vehículos en dicho sitio, por lo cual no es posible precisar qué uniformado le pudo haber atendido la situación que reporta". 

(Además: Perder la vida por una bicicleta: el riesgo de pedalear en Bogotá)

Y la Secretaría de Seguridad le responde: 

"Lamentamos profundamente que se sigan presentando problemas de seguridad en
el sector, no obstante y pese a la constante intervención de la Policía de la localidad. En consecuencia esta Secretaría hará seguimiento a la actividad policial realizada en el sector
". Luego, le mencionan siete acciones contra el hurto, le indican dónde denunciar y así, sigue la explicación en un documento de tres páginas. 

Pero de la bicicleta no hay rastro. Y Jorge tampoco logró reunir evidencias: "fui a las casas, averigué por las cámaras, hay unas, pero solo funcionan para un costado. De mi caso no tengo un solo video. Eso sí, la tengo registrada". 

Hoy, Jorge le da F5 al correo, una y otra vez. Esperando el mensaje que le diga que su bicicleta apareció. Tiene fe. 

(Para seguir leyendo: Pintadas, camufladas y revendidas: así hurtan las bicicletas de Muvo)

'Archivaron el caso del robo de mi bicicleta, y yo les tenía toda la información'

José Manuel Gómez no corrió mejor suerte con la denuncia del robo de su bicicleta. Por su cuenta, se las arregló para conseguir toda la información de quien lo habría robado y lo envió todo a la fiscal encargada de su caso. Quince días después, le notificaron que su caso había sido archivado.

"El 28 de julio, hacia las 6:40 a.m., estaba descansando en mi casa, en Kennedy. Entonces, escuché un ruido en el parqueadero, donde tenía la bicicleta (...) Bajé y el inquilino del primer piso me dijo que se habían metido al apartamento. A él se le llevaron el computador y a mí, mi bicicleta: una Scott 920. Con videos de cámaras de seguridad logro sacar las placas del carro: MPS 031", cuenta Gómez y luego detalla cómo en redes sociales encontró un video de ese mismo vehículo forzando puertas y sacando ciclas de otra casa.

Robo de bicicleta de José Manuel Gómez

José Manuel Gómez denuncia que este es el hombre que le robó su bicicleta

Foto:

Archivo particular

Rastreó y dio, dice, con el perfil de quien sería el dueño del carro, con su cédula y hasta con los comparendos del vehículo. Lo reunió todo, videos, fotos, pantallazos y se los envió a la fiscal encargada de su caso. 

La respuesta fue: 

"La Fiscalía General de la Nación se permite comunicarle la decisión de archivo provisional por la causal Archivo por imposibilidad de encontrar o establecer el sujeto activo (...). El caso puede reanudarse de surgir nuevos elementos materiales de prueba"

Y así quedó José Manuel, con la carpeta de evidencias, la denuncia y la respuesta de la Fiscalía; pero sin bicicleta y sin mayor esperanza de volverla a ver. 

(Vea: ¿Cómo protegerse de un robo o confrontación cuando va en bicicleta?)

Robo de bicicleta de José Manuel Gómez

Bicicleta de José Manuel Gómez.

Foto:

Archivo particular

"Llevaba como 15 días con la cicla, tengo la factura, todo... Yo hago ciclomontañismo y varias rutas. Salí al Parque Nacional y a La Mesa, no la alcancé ni a disfrutar", lamenta y agrega que no la había registrado porque no había tenido el tiempo de acercarse al punto a que le pusieran la pegatina.

Sospecha que la noche anterior, cuando usó la bicicleta para ir a su trabajo, ya los delincuentes lo habían ubicado a él y a su bicicleta. "Salí del local en el centro, venía por Las Américas y una moto me cerraba y me cerraba. Creo que me siguió pero yo no sospeché", cuenta.

'No era tan fina, pero era mi bicicleta'

Daniel Montenegro también pasó un mal rato al denunciar el robo de su bicicleta. Ocurrió hace años, cuenta, cuando poco se hablaba de biciparqueaderos, registros o acompañamientos. 

"Iba para la Biblioteca El Tintal. Entonces la dejé amarrada a un poste con una cadena... en esa época no había biciparqueaderos por ahí. Me confié, no era tan fina, pero era mi bicicleta. Cuando volví ya no estaba, solo me dejaron el casco", cuenta. 

A una cuadra, había un CAI: allí expuso su caso y, días después, puso la denuncia en Fiscalía. A él también le dijeron que "era imposible de recuperar". 

Duró varios meses sin su bicicleta, su medio de transporte. Nadie nunca le dio más respuesta, "creo que tampoco hicieron mucho para ir a buscarla. Yo entiendo que no era mucha bici, pero yo la necesitaba". 

(Siga leyendo: ¿Cómo asegurar y parquear bien la bicicleta para evitar robos?)

'Esto no nos pasó en México'

Bogotá le dio una mala sorpresa a Concepción Solís y a su esposo, ciudadanos mexicanos que viven en Bogotá hace dos años. "El 8 de octubre, fue robada la bicicleta de mi esposo a las 7:40 p.m. subiendo el puente de la carrera 50 con calle 26, justo en frente de la Embajada de los Estados Unidos. Fueron dos tipos con navajas", dice el correo que Concepción le escribió a este diario. 

Casi un mes después, no tienen idea qué fue del proceso. Esa noche del 8 de octubre, después del ataque, llamaron al 123, allí les tomaron los datos. Y nunca más volvieron a saber de autoridades. 

"Mi esposo ya piensa que lo de la bicicleta es caso perdido. Después de eso, nos metimos a un grupo de Facebook y vimos todo lo que pasaba en Bogotá", cuenta Concepción.

Robos

Esta es la bicicleta robada.

Foto:

Archivo particular


Esa vez, su esposo iba confiado de regreso a casa. Siempre creyó que la vigilancia junto a la embajada era una garantía. Pero, en esa ocasión, la zona estaba vacía y ese día le tocó vivir el drama de los bogotanos: "Eran dos hombres. Le dijeron que si quería eso iba a ser 'por las buenas o por las malas'. Él soltó la bicicleta. Corrió con suerte, no le pasó nada", cuenta la mujer.

su esposo usaba esa bicicleta para hacer deporte los fines de semana. Ese día, con su bici especial, hizo una excepción: la sacó entre semana y era de noche. "De todos los lugares... lo que menos se imaginó es que lo fueran a robar a pocas cuadras de su propia casa", dice Concepción y agrega que, a raíz del hurto, su esposo cambió de ruta. Igual, sigue usando bicicleta para ir a su trabajo en Fontibón. "Pero viene con miedo de que la vaya a suceder algo otra vez. A mí me daría más tranquilidad que hubiera más iluminación, la zona tiene las lámparas apagadas toda la semana... solo las encienden los fines de semana. También son pocas las veces que se ve vigilancia", lamenta. 

ANA PUENTES

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