Comienza la década decisiva para salvar el río Bogotá

Comienza la década decisiva para salvar el río Bogotá

Le contamos cómo Bogotá, Cundinamarca y la CAR lo contemplan en sus planes de desarrollo.

Festival Vive Río Bogotá

Los ciudadanos pudieron navegar por el río Bogotá en 2019.

Foto:

Néstor Gómez/ EL TIEMPO

Por: Ana Puentes
24 de mayo 2020 , 07:17 a.m.

“La recuperación del río Bogotá no tiene reversa. Al año 2030, va a tener vida”.

Esta fue la frase que soltó Fernando Sanabria, director de la CAR Cundinamarca, hace una semana en el día oficial de este cuerpo de agua. Y el propósito fue respaldado por las autoridades locales y los actores que han estado detrás de la recuperación del río en los últimos años.

Sin duda, esta década será determinante en el futuro de los 380 kilómetros de agua que, por años, fueron descuidados por las instituciones y por la población. Todavía la idea de un río limpio, navegable y con vida genera risas en algunos sectores de la opinión pública.

Pero los objetivos para esta década son ambiciosos y necesarios. En los próximos 10 años entrarán a operar las dos Ptar más grandes de la cuenca, se deberá dar cumplimiento al Plan de Manejo y Ordenamiento de Cuenca del río y se completarán las obras de adecuación hidráulica, del parque lineal y de los muelles para facilitar la navegación entre Soacha y Cota en un recorrido de 68 kilómetros. Incluso, otra de las metas es lograr que haya vida en el río. “Los esfuerzos estarán enfocados a permitir que la fauna vuelva al ecosistema haciendo que el agua recupere el oxígeno necesario para ello”, aseguró el director de la CAR.

El diagnóstico del río, hecho en 2018 para actualizar el Pomca, advierte que las acciones son urgentes por la fuerte carga contaminante a la que está sometido el río. Según el documento “el tipo de vertimiento predominante en la cuenca son las aguas residuales de tipo doméstico e industrial, seguido de la actividad de curtiembres, estos sectores generan la mayor cantidad de vertimientos, e impacta negativamente la calidad de agua del río Bogotá”.

Los gráficos que, para ese año, medían el Índice de Calidad del Agua (ICA), mostraban que sectores de la cuencua tenían alarmante niveles de baja calidad. 

Aunque su paso por Bogotá siempre es el más crítico, expertos señalan que la recuperación depende también de los 46 municipios de la cuenca. Por eso, la articulación entre administraciones pasadas y presentes y entre jurisdicciones es necesaria.

Río Bogotá

Esta imagen fue tomada en 2005, cuando para acercarse al rìo era necesario usar todo tipo de protecciòn.

Foto:

Milton Díaz / EL TIEMPO

Esa fue de las tareas asignadas por la magistrada Nelly Yolanda Villamizar, quien supervisa el cumplimiento de la sentencia del río, antes de que llegara la cuarentena. El 10, 11 y 12 de marzo citó a la alcaldesa de Bogotá, al Gobernador de Cundinamarca y a los alcaldes municipales para afinar la articulación de los planes de desarrollo (PDD) en lo que tenía que ver con el río.

Ahora, en las últimas semanas, hubo resultados. Claudia López y Nicolás García presentaron sus planes al Concejo y la Asamblea y el director de la CAR Cundinamarca puso sobre la mesa su plan de acción cuatrienal. De esto y sus cronograma se derivan hitos para el río.

Bogotá

En la capital, la protección del río es el logro número 19 del PDD y parte clave del segundo propósito: reverdecer a Bogotá. Las acciones de recuperación están descritas en el programa número 36, que no solo incluye al río Bogotá, sino a sus afluentes. La Alcaldía advierte que el éxito del saneamiento depende de la acción institucional y, de la corresponsabilidad ciudadana.

“La discusión se ha centrado en la sentencia. Pero queremos ampliar esa discusión, viéndolo como una responsabilidad cotidiana de todos. La forma en que tratamos partes del río, tienen impacto en la cuenca entera”, explicó la Secretaria Distrital de Ambiente, Carolina Urrutia. No es descabellado afirmarlo, la crisis de la cuenca media también obedece a la mala gestión de residuos y a la falta de cultura. ciudadana.


Aunque la CAR y las entidades territoriales han hecho esfuerzos en la construcción de las Ptar y en procesos de dragado, aún es común ver en la rivera escombros, basuras y hasta muebles enteros y electrodomésticos: el río se convirtió para algunos en el patio trasero. Por otra parte, en las plantas de tratamiento, la operación se dificulta por la presencia de aceites, químicos y residuos sólidos. Por eso, la Secretaria hizo un llamado a cambios de hábitos clave, como la separación de residuos, el uso de detergentes biodegradables y separar grasas y aceites en botellas.

Draga Río Bogotá

Carlos Ernesto Espitia es el operario de la draga flotante con la que se limpia el río Bogotá. Por estos días trabaja cerca de la desembocadura del río Fucha.

Foto:

Sebastián Mendoza / EL TIEMPO

Pero, claramente, el saneamiento también tiene un componente macro. Por un lado, está el reto de proteger los afluentes del Bogotá: el Fucha, el Salitre, el Tunjuelo y las aguas del Canal de Torca. El diagnóstico del Pomca advierte que la carga contaminante de las subcuencas es letal para el río. Por eso, allí también las autoridades capitalinas adelantan intervenciones.

“Esos trabajos los coordinamos con la Empresa de Acueducto. Desde Torca hay un nuevo plan de manejo por el complejo de humedales, y en Fucha, Salitre y Tunjuelo hay planes de intervención y nosotros como autoridad ambiental estamos al tanto del control de vertimientos” , detalla la Secretaria de Ambiente.

Entre los proyectos de la Empresa de Acueducto está el corredor ecológico de 11 kilómetros del río Tunjuelo, que incluye senderos para peatones y ciclistas, y el corredor ecológico de 17 kilómetros del río Fucha. Los permisos de las obras estarán en manos de la Secretaría, que supervisará el manejo de árboles y otros detalles.

Otro reto viene por cuenta del control de vertimientos y de conexiones erradas que llevan contaminantes al cuerpo de agua. Por el lado de vertimientos, la Secretaría de Ambiente monitorea 1.653 vertimientos industriales; y, del lado de conexiones erradas, la Empresa de Acuducto y Alcantarillado de Bogotá (Eaab), entre 2016 y 2020, logró corregir 1.392 y la meta en los próximos años asciende a 1.500 más.

Finalmente, el desafío mayor tiene que ver con la articulación de los planes de desarrollo entre Bogotá y otras 45 instancias territoriales para cooperar en la protección del río. La Secretaria de Ambiente aseguró que esto sea hace con apoyo de la Car y el Tribunal de Cundinamarca.

Se viene entendiendo la importancia de la estructura ecológica principal en la planeación de cada jurisdicción, pero también, que los ecosistemas no entienden de límites territoriales

En esto Francisco León, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo, es optimista. “Se viene entendiendo la importancia de la estructura ecológica principal en la planeación de cada jurisdicción, pero también, que los ecosistemas no entienden de límites territoriales, más aún, en lo que se refiere al bien común más importante de todos: el agua. En ese sentido, las administraciones de estos territorios, uno inmerso en el otro (Bogotá dentro de Cundinamarca), vienen funcionando en total simbiosis: trabajo mancomunado, con beneficio común”. Entre las metas comunes que destaca el experto están los planeas de saneamiento y vertimientos, la compra de predios para la recuperación y la restauración ecológica. Resaltada, sobretodo, que la cultura ciudadana jugará un papel clave en esta década.

"Si las personas no entienden el problema como propio, jamás se va a lograr un avance significativo en el mejoramiento de las fuentes hídricas, ni en la mitigación de ningún otro tipo de problema de contaminación ambiental. El tema se puede comprender un poco mejor si se hace una analogía con lo que sucede actualmente con el COVID 19 y la importancia del autocuidado para evitar el contagio, no importa cuánta tecnología se presente o cuantas medidas se implementen, si las personas no entienden su responsabilidad individual", afirma León.

Jesús Emilio Peinado, máster en economía del Medio Ambiente, asegura que esta es una de las estrategias más importantes. “Parece ser que cuando se habla de río Bogotá se habla de obras civiles. Eso es un enfoque correctivo, ¿y qué pasa con lo preventivo? El daño se hace desde las aguas residuales e industriales. Ahí hay un reto grande”, dice.

Cundinamarca

Aquí, el río aparece en 7 metas del Plan de Desarrollo. Entre ellas, están reforestar 150 hectáreas de áreas degradadas en los municipios de la cuenca (ya hay una base de 667 hectáreas), construir un vivero por cada cuenca e implementar un proyecto articulado con el Plan de Manejo y Ordenamiento de Cuenca (Pomca) de la capital,

También las ptar locales están en la mira. “Villapinzón, donde nace el río, es el único municipio de cuenca alta que no tiene Ptar, tenemos que hacer nuevamente el convenio”, comenta Nidia Riaño, Secretaria de Ambiente de Cundinamarca y agrega que también se hace la actualización de estudios de la Ptar de Girardot (donde el río termina y se conecta con el Magdalena) y se revisan los planes de vertimiento y de manejo de alcantarillado para que la acción sea lo más integral posible. Así, para este cuatrenio se espera que estén listas las Ptar Villapinzón, Zipaquirá, Chía II, Cajicá, Cota, Mosquera, Madrid, Funza, Bojacá.

La Car Cundinamarca

Finalmente, vale reconocer que en manos de la Car Cundinamarca está una enorme parte de la coordinación del plan por el río. El megaproyecto, que inició en 2012, ya ha logrado la adecuación hidráulica en 68 kilómetros del río, planes de reasentamientos, estudios de gestión de riesgo, la ampliación de la Ptar Salitre y hasta la creación de un festival en su honor: el Festival Vive el Río Bogotá.

Lo que viene para la etapa 2020-2023, según el Plan de Acción Cuatrienal de la Car es terminar la optimización de la Ptar Salitre, avanzar en la adecuación hidráulica para llegar a la meta de 180 kilómetros. Esto no solo minimiza los riesgos de inundación sino que abre un camino navegable.

“Con estas adecuaciones podemos ir desde la Universidad de La Sabana en Chía hasta Soacha navegando. Incluso contemplamos, en un futuro no tan lejano, tener un taxi fluvial”, explica Aníbal Acosta, director del Fondo para la Inversiones del río desde la CAR. Acosta ha estado presente en el proceso desde que al río había que ingresar con máscaras especiales por los altos niveles de contaminación. Él, que ha visto la difícil evolución del río, ve un buen futuro.

Otro de los proyectos impulsados por la CAR es el parque lineal del río que, con 380 kilómetros de extensión, sería uno de los más largos de América Latina. Esto hace parte de la creación de nueva relación entre la ciudadanía y su ruido. “Este proyecto quiere que la gente vuelva a mirar su río como eje estructurante del desarrollo. Que la gente pueda hacer paseos recreativos y contemplativos”, comenta Acosta y agrega que el proyecto incluye muelles, parques, plazoletas y otros escenarios junto al río.

Bogotá

Cumplir con la sentencia que ordena la descontaminación del río Bogotá será uno de los logros del PDD.

Foto:

C. ortega

Estos y todos los demás procesos son seguidos con lupa no solo por la magistrada Villamizar, sino por los entes de control. Buena parte del éxito de la estrategia reside en que los recursos sean correctamente invertidos y que las obras terminen en los tiempos previstos.

De otro lado, el compromiso ciudadano será vital. Han sido cerca de 100 años de descuido y el río, en esta década, pide una oportunidad de confiar y aportar en su recuperación. “Si la gente no cambia, estas obras en el tiempo se van a perder. Hay que ver el río como un activo ambiental”, resalta Acosta.

En qué van las dos grandes Ptar

Ptar Salitre: A finales de junio entrará en operación la fase I de la ptar Salitre, que hará posible la descontaminación del 30 % de las aguas residuales de Bogotá, en su sector norte. Esta fase permite la captación del agua con una estructura de pretratamiento, para que luego pase a un proceso de decantación (purificación) a través de clarificadores primarios.

Así, este año, se tratarán siete metro cúbicos de agua por segundo y se evitará que 450 toneladas de basura lleguen al río.

Ni la cuarentena logró detener la carrera por la recuperación del afluente. Aunque la obra tuvo que suspenderse el 25 de marzo por la cuarentena, una orden de la magistrada Villamizar y la formulación de un estricto protocolo logró reactivarla un mes después. Cerca de 180 trabajadores se alojaron en un hotel cercano a la zona y acataron las normas de bioseguridad para poder seguir y dar cumplimiento al cronograma establecido.

Recorrido por el río Bogotá con las obras de recuperación.

Recorrido promovido por Camacol con la CAR en el río Bogotá para comprobar el avance de las obras en la Ptar Salitre.

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Car Cundinamarca

Ptar Canoas: Según el cronograma expuesto por la Secretaría de Ambiente y la Eaab, este año se avanzará en los diseños fase II y en 2021 se adjudicaría el megaproyecto que descontaminaría el 70 % de las aguas residuales de la capital y el 100 % de las de Soacha que dan al río Bogotá. En 2024, comenzaría a operar la fase I y, en 2026, entraría en funcionamiento la fase II, con mucha mayor capacidad de tratamiento de caudal.

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Acuerdo asegura los recursos para hacer la planta Canoas.

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El apunte de un experto: Jesús Emilio Peinado, máster en economía del Medio Ambiente y consultor en temas de ambiente y agua, al referirse a los proyectos de Salitre y Canoas afirma que "tecnológicamente todavía nos ha faltado". Explica que, en estos casos, el tratamiento se ha quedado en los niveles primario (remoción física) y secundario (biológico), pero que ha habido poco interés en escalar al nivel terciario (químico). 

"No hemos esa carrera hacia mayores tecnologías. Hay qué preguntarse hasta qué porcentaje se puede alcanzar un nivel terciario y si en Bogotá tendremos la mejor tecnología disponible al menor costo posible", agrega Peinado.

ANA PUENTES
En Twitter: @soypuentes

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