‘Redes como Momo inducen a los jóvenes a atentar contra sí mismos’

‘Redes como Momo inducen a los jóvenes a atentar contra sí mismos’

El director de la Fundación Amigos Unidos habló de los peligros que enfrentan los niños en la web.

Ricardo RuidiazDirector de la Fundación Amigos Unidos
Ricardo Ruidiaz

Ricardo Ruidiaz, director de la Fundación Amigos Unidos que lucha por el respeto de los derechos de los niños. 

Por: Bogotá
26 de septiembre 2018 , 03:55 p.m.

Delincuentes que usan las redes sociales para armar grupos e inducir a los niños a cometer actos en su contra o ilegales, adolescentes que ante la soledad que padecen toman la decisión de quitarse la vida y personas que solas o en grupo se inventan artimañas para captarlos son solo algunos de los casos que registró la sección Bogotá esta semana a través de diferentes informes.

EL TIEMPO habló con el experto en abuso infantil Ricardo Ruidiaz, director de la Fundación Amigos Unidos, quien pone sobre la mesa la forma en la que los padres, las instituciones y la sociedad en general le están fallando a esta población.

En el caso de las niñas reportadas por sus padres como desaparecidas esta semana en Bogotá y Madrid (Cundinamarca) cursa una investigación para saber sobre su paradero. ¿Cómo debe actuar un padre de familia ante una ausencia inusual de sus hijos?

En cualquier caso de alerta ya sea por parte de un padre de familia o de cualquier persona las autoridades tienen que actuar para localizarlos. Hay muchas mentes criminales que están siempre al acecho de los niños para cometer abusos sexuales, para explotarlos o para un sinnúmero de vejámenes.

¿Y si estuvieran evadidas por su voluntad?

Si los niños o jóvenes están en la calle por decisión propia igual las autoridades tienen que reaccionar. Eso no hace el caso menos grave. Hay que evitar que estos sean víctimas de algún tipo de violencia y saber por qué se están escapando de su casa o cometiendo actos impropios.

En este mismo caso una de las hipótesis por parte de los padres es que las niñas hacían parte de una red llamada Momo y que tenían contacto con personas de otros países. ¿Qué se sabe de este tipo de amenazas?

Estas son redes que abundan en internet. Hay grupos en Facebook, en Twitter, en Youtube y en WhatsApp. A través de un contenido agresivo y violento inducen a los niños a cometer actos que atentan contra su bienestar. Las personas que los operan logran que los menores de edad se evadan de sus casas, que realicen acciones como el cutting que son unas autolesiones, a tener desórdenes alimenticios como la bulimia o la anorexia y también la inducción al suicidio que es lo que más nos está preocupando porque se suma a las motivaciones de los jóvenes para cometer el acto. Las estadísticas de suicidio en Colombia van en crecimiento en menores de edad.

Esta semana que pasó tuvimos que ver cómo un niño anuncia que se va a suicidar y finalmente lo hace. ¿Qué hacer como sociedad en estos casos?

Los padres de familia tienen que estar más atentos de sus hijos. Tiene que existir diálogo. No es solo decir qué necesitas, toma, adiós. Los padres de familia tienen que sentarse con ellos, conversar, dialogar, escuchar, compartir un helado, dedicarles tiempo de calidad. Sabemos que la situación económica es difícil y que hay que trabajar mucho pero debemos dejar personas responsables al cuidado de nuestros niños. Llegar de laborar y hablar con ellos, revisar qué tareas tienen, esa es nuestra responsabilidad como padres. Ellos están por encima de los problemas económicos, familiares o de pareja. Hay que averiguar a qué se deben sus cambios de comportamiento, por qué están tristes, o por qué tienen rabia. La indiferencia hace que los jóvenes se encierren en su habitación, se aíslen del mundo, se internen en el computador y por ende en las redes sociales, donde quedan a merced de mentes criminales que muchas veces los inducen a robar o a cometer actos criminales.

Un hombre denunció esta semana lo que consideró un intento de rapto de su hijo a través de las artimañas de un extraño. ¿Esto es un caso aislado o está generalizándose esta práctica en Bogotá?

Es importante que las autoridades se pongan al frente de este tipo de situaciones y nos aclaren qué fue lo que pasó, pero de acuerdo a nuestra experiencia en investigación le puedo decir que este tipo de raptos sí existen.

Hay particulares y también organizaciones que quieren atentar en contra de los niños para abusarlos o explotarlos.

En el campo está pasando mucho, niños abusados y luego asesinados por sus victimarios. Hay muchas personas que graban videos de pornografía infantil con 100 o 200 niños y no pasa nada, hay indiferencia total. Quedamos como sociedad indignados por un rato y nada más.

Casos como el de Alejandro Matamoros indigna. Se sabe que tenía videos de pornografía en su poder y hoy está feliz en su casa, con un computador a la mano. Hay que pensar más en la protección de los niños. No debemos solo decirlo sino llevarlo a la realidad.

Si los niños o jóvenes están en la calle por decisión propia igual las autoridades tienen que reaccionar. Eso no hace el caso menos grave

La Policía se queja mucho de los enormes esfuerzos que hace por reunir pruebas en contra de los maltratadores de niños y que estos terminen por quedar en libertad por decisión de un juez. ¿Esto es recurrente?

Queremos que el sistema judicial se preocupe más por castigar al victimario que por estar cuestionando a la víctima. Más del 90 por ciento de los casos queda en la impunidad. Nosotros trabajamos con unas 120 madres de familia, cuyos hijos han sido víctimas de abuso sexual, que se quejan de que sus casos han durado en proceso hasta más de cinco años. Eso no quiere decir que no haya que denunciar. Si usted como padre denuncia y sus hijos ven que sus familiares están haciendo algo, eso les ayuda a su proceso de sanación.

¿Cuál es el mensaje para la sociedad?

Estamos viendo actos aberrantes en contra de los niños. Como experto de estos temas, de muchos años investigando, hemos tenido la posibilidad de estar camuflados en muchas de estas organizaciones, estudiando el fenómeno criminal. No ha llegado el caso más aberrante pero lo que más nos preocupa es que no demora en llegar. Si como sociedad no comenzamos a proteger a nuestros niños estamos destinados al fracaso. El niño o la niña abusada, si no se le da la atención requerida, si el Estado no le provee a las familias el tratamiento terapéutico adecuado vamos a tener en el futuro adultos infelices, que no podrán sostener una relación de pareja, adultos que por la rabia y por el dolor que tienen cometan también actos de abuso y de violencia.

Queremos que el sistema judicial se preocupe más por castigar al victimario que por estar cuestionando a la víctima. Más del 90 por ciento de los casos queda en la impunidad

CAROL MALAVER
Subeditora Bogotá
carmal@eltiempo.com
@CarolMalaver
Escríbanos de denuncia a carmal@eltiempo.com

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