¿Qué pasó con la torre de urgencias del hospital de Kennedy?

¿Qué pasó con la torre de urgencias del hospital de Kennedy?

La obra, que en realidad fue una herencia de corrupción y desidia, vale $ 70.000 millones.

Torre de Kennedy

Imagen digital de la central de urgencias del hospital de Kennedy. Tendrá 4 pisos y 234 camas de cuidados intensivos.

Foto:

Secretaría de Salud

Por: Hugo Parra
02 de diciembre 2019 , 01:34 p.m.

Cuando a Luz Mary González le contaron que ya arrancaron las obras preliminares para la construcción de la torre de urgencias del hospital Kennedy, no lo pudo creer.

Ella es una mamá canguro que vive en Bosa, una localidad del sur de Bogotá que frecuenta ese centro asistencial de alta complejidad por su hija prematura. Como muchos pacientes, desde hace unos 10 años, ha escuchado siempre la misma historia.

Este jueves 28 de noviembre, la mujer estuvo con Eimmy Luciana Murillo, su recién nacida, en una cita médica. Y aunque reconoce que la atendieron bien, dijo que hay muchas cosas por solucionar en cuanto a la salud de los bogotanos.

Y es que la Administración Distrital tiene instalada una valla nueva sobre unas viejas latas de zinc en la cual anuncian una inversión inicial de 35.000 millones de pesos para la “más moderna torre de urgencias de la ciudad” y que beneficiará “a más de 2 millones de personas de las localidades de Kennedy, Bosa, Fontibón y Puente Aranda”.

EL TIEMPO visitó el terreno y se encontró con más de 10 trabajadores entre ingenieros, arquitectos y obreros que realizan los trabajos preliminares para comenzar la construcción del prometido edificio, el mismo por el cual han pasado las promesas de administraciones anteriores y que es un símbolo de lo que significa un elefante blanco.

Este ha sido una maraña de líos legales, de incumplimientos, de enredos de recursos públicos, de infraestructura que sin empezar estuvo a punto de colapsar. En fin, de desgreño en la salud, para resumir.

Torre de Kennedy

Así luce el predio hoy.

Foto:

Hugo Parra / EL TIEMPO.

“Este es el monumento a la desidia y a la corrupción”, dice el secretario de salud de Bogotá, Luis Gonzalo Morales, el funcionario que le dio un revolcón a la salud con un modelo de gestión con el que logró arrebatarles de las manos los hospitales, los medicamentos y las obras a políticos y contratistas corruptos.

Solo para dar una idea de lo que estamos hablando, entre el 2007 y el 2010 se hizo un convenio para la elaboración de los estudios técnicos y diseños para el reforzamiento y la ampliación de ese hospital que, por cierto, los fines de semana, especialmente en hora de la noche y de madrugada, parece que fuera un hospital de guerra, con heridos en riñas y accidentes.

En el 2010 se abrió la licitación, que se la ganó la constructora Herreña Fronpeca, Sucursal Colombia, pero en el 2011, ese contratista decide no dar continuidad a las obras “que quedan en condiciones de riesgo de afectación a las infraestructuras colindantes”.

Luego, en 2013 se hace otro proceso de licitación para obras complementarias de cimentación y estructura como mitigación al problema que dejó el contrato anterior. Pero se descubren “filtraciones de agua freática por las pantallas construidas a través del contrato 1671-2010, con arrastre de sólidos provenientes del suelo. El hospital hace revisión del sistema hidráulico interno y recupera parte de los vacíos del suelo”, señala un documento solicitado por EL TIEMPO.

Morales reconoció que han tenido muchas dificultades. Contó que, por ejemplo, los sótanos, que son dos pisos y que por muchos años estuvieron inundados, no tenían normas de sismorresistencia pese a que cuando se construyeron la norma ya estaba aprobada.

Fue una obra construida por el peor albañil. Con problemas judiciales y nos tocó tramitar todo eso frente a las autoridades para poder arrancar

“En los terrenos aledaños a esta obra (sótanos) se estaban cediendo y una parte de la acera se había hundido y se había tragado prácticamente el paso de los peatones y un poste de la luz. Es decir, que tampoco hicieron la estabilidad del terreno. Fue una obra construida por el peor albañil. Con problemas judiciales y nos tocó tramitar todo eso frente a las autoridades para poder arrancar”.

“Y todo eso hay que arreglarlo para comenzar la obra; es decir, no solo dejaron el contrato abandonado y lo poco que hicieron lo hicieron mal hecho”, explica el funcionario responsable de la salud de Bogotá.

Para desempantanar la construcción de la torre de urgencias, la actual administración distrital explica que, basada en el nuevo modelo de salud que fue aprobado por el Concejo de Bogotá, firmó a lo largo de este tiempo un par de convenios y sacó adelante dos contratos con el fin de hacer realidad la torre de urgencias.

Morales contó que la torre va a tener 12.000 metros cuadrados, cuatro pisos con 234 camas para unidades de cuidados intensivos neonatal, ginecoobstetricia, piso de observación y urgencias y 2’416.000 personas beneficiadas.

“Hoy hay diseños definitivos prácticamente aprobados, un contrato firmado por 35.000 millones de pesos y unos recursos disponibles por otros 35.000 millones de pesos, aproximadamente para la construcción y dotación de la torre de urgencias que tiene un costo aproximado de 70.000 millones de pesos”, dijo el funcionario.

Torre de Kennedy

Trabajadores alistan la zona donde va a estar anclada la grúa para el movimiento de material como cemento y bloques con un pilotaje a 25 metros de profundidad.

Foto:

Hugo Parra / EL TIEMPO.

Frente a la pregunta concreta de cuándo ponen la primera piedra del nuevo edificio, el Secretario de Salud precisó que aún falta la firma del acta de inicio, que se espera quede lista en los próximos días. Así, aclaró, la obra puede arrancar, “si no en diciembre, en enero”, con la nueva administración.

“Pero si eso es cierto, va a ser una bendición porque no hay muchos sitios para la atención de urgencias, los servicios siempre están colapsados, no hay pediatras, no hay médicos. Si hoy mi niña tiene fiebre me la mandan a la casa porque tienen que esperar a ver cómo evoluciona, y no debería ser así”, explica Luz Mary mientras empuja el coche con Eimmy Luciana hacia la ruta de la salud, un vehículo contratado por la Secretaría de Salud que lleva y trae pacientes desde su casa.

Yo les pido que se puedan tener más citas a tiempo, que tengan especialistas para los niños y para los adultos, y también que exista una buena atención por parte de los funcionarios”, dijo la mujer.

En el terreno donde se va a levantar la torre, y que ya fue entregado a la firma Quiron, ya está listo el nuevo cerramiento. En los próximos días van a quitar esas viejas latas se zinc que hacen parte de la vieja memoria de la corrupción que menciona el secretario Morales.

Allí adentro hay varios trabajadores que ya tienen listos los pilotes sembrados a 25 metros de profundidad y que será el anclaje de la torre grúa que servirá para que se haga todo el movimiento de bloque, estructura metálica, concretos, entre otros.
Se espera que la obra sea entregada 18 meses después del acta de inicio.

Al terminar este reportaje una mujer pasa por debajo de la valla. Se llama Ana Téllez, de 70 años de edad, y vive en Soacha. Mira la valla de la obra. Baja la mirada y responde a este reportero: “Por una parte, bien; pero por otra, mal, porque ese andén se ve muy angosto... yo llevo más de tres años escuchando que ya van a entregar esa torre”.

HUGO PARRA
BOGOTÁ

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