Los jóvenes que toman fotografías para conectarse con la naturaleza

Los jóvenes que toman fotografías para conectarse con la naturaleza

Son de Guasca y asumieron la misión de ser mensajeros de vida y de conservación. Buscan patrocinio.

Los jóvenes que toman fotografías para conectarse con la naturaleza

Los alumnos, además de fotografiar paisajes, realizan autorretratos con la naturaleza.

Foto:

Claudia Ruiz

Por: Yuliana Narváez Ángel
12 de agosto 2019 , 11:49 a.m.

Capturar imágenes de la naturaleza y generar una conexión a través del lente de una cámara para lograr un plano perfecto que diga muchas cosas por sí solo se convirtió en una de las actividades favoritas de más de 20 niños y jóvenes de Guasca, Cundinamarca, que hacen parte del proyecto ‘Mensajeros de vida y conservación’ de la Fundación Arts Collegium.

Cada fin de semana, el espacio es distinto y las dinámicas de aprendizaje también. Algunos lugares son muy distantes y por eso Conservación Internacional Colombia les brinda aportes. 

Todas las clases de fotografía son nuevas y los estudiantes no saben qué actividad deberán realizar.

Los jóvenes que toman fotografías para conectarse con la naturaleza

Imagen tomada por otro de los estudiantes. También está consignada en el libro que realizaron.

Foto:

Tatiana Medina

“Hoy no vinimos solo a dar clic. Paciencia. Quiero que se tomen el tiempo de escuchar el río y usar todos sus sentidos para descubrirlo”, comienza con el taller Clara Contreras, psicóloga y tallerista de la fundación desde 2010.

Los jóvenes que toman fotografías para conectarse con la naturaleza

A veces solo capturan imágenes, a ratos escriben y fotografían y en ocasiones hacen inmersión en las comunidades.

Foto:

Claudia Ruiz

A veces solo capturan imágenes, a ratos escriben y fotografían y en ocasiones hacen inmersión en las comunidades.

Esta vez estaban frente al río Chipatá, y la lección que Clara quería dejarles era que el ser humano funciona igual que un río y que estaban conectados inexorablemente.

“Piensen que los ríos son como nuestro sistema nervioso, cada vena es una vertiente de la cuenca principal. Además, si nosotros le hacemos daño a nuestro cuerpo, inevitablemente maltratamos los afluentes”, continúa, intentando propiciar en ellos la empatía con la naturaleza. Mientras los jóvenes escuchan atentamente, procuran imaginar cómo realizar la foto perfecta.

Los jóvenes que toman fotografías para conectarse con la naturaleza

Niños y jóvenes de Guasca aprenden a valorar la naturaleza a través de la fotografía.

Foto:

Claudia Ruíz

En un minuto de silencio oyen cómo las aguas golpean las rocas del río Chipatá. Algunas gotas de lluvia caen y el viento sopla fuerte, pero nadie se amedrenta, todos van preparados con sombrillas, chaquetas y botas de caucho.

Después, Clara les da el aval para que hagan contacto con la cuenca y así dejen volar su imaginación.

Tres niñas, de 12, 14 y 15 años, se asoman en los espejos de agua, meten sus manos y se asustan por el frío que reina en el afluente. Pero no les importa, vuelven a hacerlo y a reír. Incluso se quitaron las botas y las medias y valientemente ingresaron. Al igual que ellas hay otros niños que buscan insectos, otros ven el río desde lejos, y al final llegan las reflexiones.

Guasca

‘Mensajeros de vida y conservación’ es un proyecto de la artista plástica Claudia Ruiz y nació en el 2010 en Guasca.

Foto:

Alejandra Acosta

Guasca

Capturan imágenes de la naturaleza y generan una conexión a través del lente de una cámara.

Foto:

Camilo Burgos

Guasca

Niños y jóvenes de Guasca aprenden a cuidar la naturaleza a través de la fotografía

Foto:

Juan Pablo cortés

Guasca

Quieren promover en todos sus alumnos voluntarios: que con la imagen se pueden lograr y fomentar cambios sociales.

Foto:

María Camila Sarmiento

Guasca

Niños y jóvenes de Guasca aprenden a cuidar la naturaleza a través de la fotografía

Foto:

Camilo Burgos

“A mí me recordó la vida, porque el río siempre va para adelante. Por más de que haya pasado algo no se devuelve, así como nosotros. No se puede retroceder el tiempo”, señala Javier, un hombre de unos 50 años que dio inicio a las consideraciones.

“Yo la viví desde la inocencia porque Salo la vive así”, dice una joven que va acompañada de su hijo de casi 4 años, quien curiosea cada rincón sin importar el chaparrón, persigue las gallinas, consiente a los gatos y se ensucia sus pequeñas manos sin reparo alguno.

Después de ellos, participan otros asistentes, y Clara les da las indicaciones para que en tres fotografías le cuenten una historia. Inmediatamente se dividen en cuadrillas, se ayudan bajo la lluvia e intentan sacar las imágenes que quieren.

Angie Ramos, de 12 años, fue la más osada, prefirió sumergirse en el helado río. Quería un autorretrato para evidenciar que la naturaleza y los seres humanos son uno solo.

“Yo vengo siempre en bicicleta hasta acá”, confiesa, al tiempo que escurre sus medias mojadas. Para ella trasladarse desde su casa hasta el sitio de encuentro no es un sacrificio. Aunque ingresó hace un par de meses, ella no pierde la energía ni la pasión.

Eso es lo que Claudia Ruiz y sus talleristas quieren promover en todos sus alumnos voluntarios: que con la imagen se pueden lograr y fomentar cambios sociales, que no es solo oprimir el botón porque se ve bonito un plano, sino que en su contenido hay un mensaje de los territorios o de sus vidas personales. ‘Mensajeros de vida y conservación’ es un proyecto de la artista plástica Claudia Ruiz y nació en el 2010 en Guasca.

Dentro de mi obra hice algo sobre la violencia, y rasguñar esa realidad me tocó y decidí pasar de la sensibilidad a la acción

“Dentro de mi obra hice algo sobre la violencia, y rasguñar esa realidad me tocó y decidí pasar de la sensibilidad a la acción. Creo que estamos en un momento, en este país, en el que hay que construir”, cuenta Claudia.

Participó en varias convocatorias hasta que se ganó una y consiguió cámaras profesionales para que sus estudiantes, sin importar el grado de conocimiento, pudieran valorar su entorno por medio de las fotografías. Su mayor ambición es que los residentes de Guasca se apropien de esos territorios y recursos que han tenido toda la vida cerca pero que no los han reconocido, y que cada niño replique lo aprendido en casa.

Además, está buscando patrocinio para que el libro ABC de la biodiversidad de Guasca, en el que participaron varios niños y jóvenes con sus fotografías, pueda pasar del espacio digital al impreso. Sueña con que más personas conozcan el talento de sus estudiantes y se sumen al proyecto para que trascienda.

Yuliana Narváez Ángel
Redacción Bogotá
@BogotaET

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