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Portal de las Américas, más allá de la protesta
PORTAL AMÉRICAS

El portal Américas, en Kennedy, uno de los lugares de concentración del paro nacional.

Foto:

César Melgarejo

Informe

Portal de las Américas, más allá de la protesta

Este punto ha tenido manifestaciones pacíficas, pero también venta y consumo de estupefacientes.

El portal de las Américas fue el último lugar que visitaron los delegados de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su recorrido por Colombia. Y no era para menos, los hechos que han ocurrido en este lugar –como el abuso sexual de una joven hace pocos días– tienen en alerta a la comunidad vecina, a las autoridades distritales, a la Policía y hasta los propios manifestantes pacíficos, quienes han sufrido los rigores de una violencia que ha escalado en esta zona más que en cualquier otra de la ciudad.

En una sola jornada, la noche del miércoles de la semana pasada, hubo 68 heridos allí: 36 policías y 32 civiles. La Administración denunció que incluso se reportó un ataque con machete a algunos uniformados.

(Le puede interesar: Delegados de la CIDH visitaron el Portal de las Américas)

El día de la visita de la CIDH, en la noche, y cuando los delegados ya se habían marchado, se registraron fuertes disturbios después de que un reducido grupo de vándalos intentó ingresar al Supercade, que ha sido saqueado al menos tres veces en el último mes. El Esmad tuvo que intervenir.

Con el inicio del paro nacional, el pasado 28 de abril, las inmediaciones de la plazoleta del portal de las Américas, un lugar amplio, con salida a la avenida Ciudad de Cali y la av. Villavicencio, y que une a Kennedy y Bosa, fue el elegido por organizaciones sociales de esas localidades para congregarse. Después de que se denunciaron hechos de abuso de autoridad, y como un mecanismo para evidenciar lo que ocurría, se creó un espacio humanitario denominado ‘Al calor de la olla’, que reunió a distintos colectivos.

Sin embargo, con el paso de las semanas, las dinámicas propias de esa zona, que está rodeada por barrios históricamente afectados por bandas delincuenciales de barrios como María Paz, El Amparo, Patio Bonito y Corabastos, empezaron a apropiarse –primero disimuladamente y luego a la fuerza– de ese lugar.

La situación se torna compleja porque no existe un control ni regulación del espacio por parte de ningún grupo respecto a las actividades que se desarrollan. Las únicas reglas que parecen ser un acuerdo, y que la primera línea tiene la capacidad de hacer cumplir, son aquellas que tienen que ver con la seguridad ante la intervención de la Fuerza Pública.

Otros aspectos de convivencia, o la seguridad de marchantes flotantes, el consumo de sustancias psicoactivas, el bloqueo de vías, el cobro de peajes, parecen ocurrir de manera atomizada y sin regulación. Este contexto ha facilitado hechos lamentables, como el abuso sexual de una joven la noche del pasado 7 de junio.

(También puede leer: Ahora hay denuncias por abuso sexual: ¿qué pasa en el portal Américas?)

“¿Qué sabemos nosotros? Que muchas de esas ollas y narcotraficantes también meten plata, porque a ellos les conviene que haya unos chicos tirando piedras, manteniendo a la policía entretenida y no persiguiéndolos a ellos y sus rentas criminales. Todo eso se mezcla de una manera complicada. Ahora, no es lo mismo un vándalo al que le paga la olla de narcotráfico que el chico humilde de Kennedy que está protestando con arte y cultura. Si los igualamos, los estigmatizamos y creamos más tensión”, explicó en reciente conversación con este diario Claudia López, alcaldesa de Bogotá.

En el Portal Américas se han registrado disturbios durante el paro nacional. 

Foto:

Cesar Melgarejo. EL TIEMPO


Por su parte, el personero distrital explicó que está investigando si es cierto lo que le han dicho algunos de sus funcionarios que han estado en terreno, de que estarían pagando 50.000 pesos a jóvenes para mantener la protesta.

Los grupos sociales que confluyen allí, según información obtenida por autoridades y fuentes en el sector, son curiosos que van al lugar para pasar el rato; grupos sociales organizados, que incluyen las denominadas primeras líneas y defensores de derechos humanos; artistas, principalmente asociados al hip hop y el punk, además de artesanos y malabaristas; consumidores de sustancias como alcohol, marihuana, bazuco, perico, rivotril, y expendedores, que tienen una amplia demanda en el lugar.

“Mientras haya aglomeración, habrá grupos que llegan, venden droga todo el día y consumen. Es la misma dinámica que en Héroes, en Usme y otros lados. En muchos casos se quedan ahí y lo único que esperan es que llegue el Esmad para enfrentarse, en 42 días no ha habido ninguno donde no finalice con enfrentamiento”, manifestó Hugo Acero, secretario de Seguridad, quien agregó: “A diario son 800 o mil personas, jóvenes de todos lados, muchos no están yendo a estudiar, de décimo, once, desempleados. Están siendo cooptados por mafias para consumir bazuco. La disculpa es la protesta”.

Para tratar de contener el protagonismo de personas vinculadas al microtráfico, los mismos manifestantes han alzado su voz en contra de ellos, lo que les ha traído como consecuencia amenazas y agresiones.

“Parceros, todos saben que hemos fomentado la iniciativa de la primera línea para evitar el expendio y consumo de drogas en el espacio del portal de La Resistencia; hoy una persona de estas amenazó a unos chichos voluntarios, les dijo que ellos iban a taquillar, a vender ahí y punto”, se publicó recientemente en la cuenta de Instagram @portal_resistencia. “Si ellos nos quieren demeritar infiltrando flechos, no podrán, los manes que manejan las ollas del sector deben entender que este es nuestro espacio”, agregaron.

Policía y manifestantes

Además del riesgo al que están expuestos los manifestantes debido a estas dinámicas delincuenciales, en el portal de las Américas también se han registrado hechos violentos, de Fuerza Pública agrediendo a manifestantes, y viceversa. El comandante de la Policía de Bogotá, el general Eliécer Camacho, le explicó a EL TIEMPO qué es lo que ha pasado en este sitio. “En el día hay mucha actividad lúdica, acompañamiento, pero algo pasa en la noche, o el consumo de drogas y alcohol, o llegan otras personas para ver cómo destruyen el portal. Cuando no sacamos la policía empiezan a vandalizar y prender fuego al Supercade; también vimos un bus que lo secuestraron, y son temas que los quieren volver como un ritual de resistencia o de guerra, y ahí no puede ser”, dijo el alto oficial.

Algo pasa en la noche, o el consumo de drogas y alcohol, o llegan otras personas para ver cómo destruyen el portal

Por su parte, una de las principales quejas de los jóvenes se relaciona con el uso que la Policía hizo en su momento del portal, a donde llevaron a algunos retenidos. El secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, confirmó que allí trasladaron y golpearon con un bolillo en la cabeza al joven Diego Luna. Aclaró que este hecho fue conocido por la institución, que abrió una investigación para esclarecer lo ocurrido.

(Además: Hasta con machetes atacaron a los policías en las Américas)

Algunos vecinos de conjuntos residenciales cercanos al portal también denuncian que han tenido que soportar el efecto de los gases lacrimógenos y que, incluso, uniformados han atacado las viviendas de quienes han ayudado a manifestantes con resguardo, agua o comida. Estas informaciones han sido recolectadas a través de mecanismos de diálogo que se han abierto, como audiencias públicas que ha convocado y liderado la Veeduría Distrital.

Mientras estos escenarios de concertación se siguen consolidando, y se buscan salidas pacíficas a las confrontaciones, persiste una sensación de incertidumbre y desconfianza que plantea un panorama con pocas soluciones. “Recuperar este espacio no es difícil, pero mientras persista una sensación de paro sin que cese, mucha gente no se va a mover de ahí. Si se levanta el paro, no hay motivos para protestar”, concluyó Hugo Acero, secretario de Seguridad.

ÓSCAR MURILLO MOJICA
EL TIEMPO

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