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Bogotá

Por norma, usted deberá pagar el arreglo del andén frente a su casa

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El POT propone, en su artículo 132, que los propietarios ejecuten las obras de mantenimiento. 

ANA PUENTES
El POT sigue bajo la lupa de concejales y ciudadanos interesados en el futuro de la capital. Otra de las discusiones recientes que se han dado alrededor del proyecto tiene que ver con el mantenimiento de andenes, esto debido a lo que dice el artículo 132.

Con el nuevo POT, los propietarios de inmuebles sí tendrían que pagar el arreglo de sus andenes, y si no lo hacen, el Distrito puede hacer las obras y luego cobrarles.

En él se establece que “corresponderá a los propietarios o poseedores de inmuebles ubicados en el distrito capital ejecutar las obras de adecuación y mantenimiento necesarias para que la superficie de los andenes que se localizan frente a sus predios sean continua, libre de obstáculos y de igual nivel”. Y, en caso de que la persona no ejecute las obras, el POT dice que “la administración distrital podrá ejecutar directamente las obras de adecuación o mantenimiento, y adelantar el cobro a los propietarios”.
Concejales como Diego Cancino ya habían advertido este ítem y habían lanzado una alerta. “Con el nuevo POT, los propietarios de inmuebles sí tendrían que pagar el arreglo de sus andenes, y si no lo hacen, el Distrito puede hacer las obras y luego cobrarles. Esas obras deberían financiarse con los impuestos que pagan los ciudadanos”, opinó Cancino a través de Twitter.
EL TIEMPO leyó el POT y consultó a la Secretaría de Planeación para entender ¿por qué se decidió dejar la responsabilidad de mantenimiento de los andenes a los ciudadanos? A esto, Planeación respondió que dicha obligación no es una propuesta de este proyecto, sino que viene de la norma anterior: “En el artículo 264 del decreto 190 de 2004, se señala que las personas públicas o privadas que intervengan o deterioren mediante cualquier acción los andenes deberán reconstruirlos integralmente, cumpliendo con las especificaciones establecidas en las cartillas normativas del espacio público”.
Sin embargo, ese POT no habilitaba al Distrito para intervenir el andén y, luego, pasarle la cuenta de cobro al propietario. Cosa que sí propone el nuevo proyecto: “Si el mantenimiento y las modificaciones no las hace el propietario, lo podrá hacer el IDU y cobrar por la adecuación, con una reglamentación que deberá ser expedida posteriormente, donde se establezcan las condiciones específicas bajo las cuales se adelantará la construcción de los andenes”, indicó Planeación, y aclaró que este artículo 132 no aplicará mientras que no se expida esa reglamentación ni se establezcan los criterios para priorizar qué andenes intervenir.

Urgen mejores andenes

Es tan grande el déficit y precaria la situación de los andenes en Bogotá que lo que uno pensaría es que se necesita un mecanismo centralizado y una gran estrategia de corto, mediano y largo plazo.

Lo que sí se sabe es que hay mucho por arreglar. Según el diagnóstico del IDU hecho en 2018, del total de 27,3 millones de metros cuadrados de andenes que hay en Bogotá, el 48 % está en buen estado; el 35 %, en regular, y el 17 %, en mal estado.
Lo que también se sabe es que, hoy, en algunos sectores de Bogotá, los andenes son una suerte de ‘retazos’ de cemento y baldosa donde cada propietario ha modificado el andén frente a su casa o su negocio a su antojo o presupuesto. Esto hace que la experiencia de caminar por algunos barrios implique cambios de superficie, nivel, inclinación y calidad del andén.
Esto podría ser soportable para ciudadanos jóvenes, pero no es una opción para personas con movilidad reducida, adultos mayores o cuidadores con coches de bebé. Planeación le indicó a este diario que, precisamente, por esa situación, se propone este artículo. “Esta propuesta corrige el problema de las intervenciones discrecionales estandarizando y dando norma a este tipo de arreglos para que la ciudad tenga andenes continuos y estables, diseñados para toda la ciudadanía”, dice la entidad.
Sin embargo, el POT deja pendiente también los lineamientos y parámetros de diseño técnico específicos del espacio público: estos se precisarán en un Manual de Espacio Público que Planeación adoptará hasta el año siguiente a la entrada en vigencia del POT. Por lo pronto, Bogotá sigue con una Cartilla de Andenes –publicada en 2004 y actualizada en 2018– que, como ya expertos han explicado en otros artículos de EL TIEMPO sobre movilidad y espacio peatonal, no siempre se cumple.
La calidad de la infraestructura es una de las tareas pendientes.

La calidad de la infraestructura es una de las tareas pendientes.

Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO

Este diario consultó a expertos en movilidad peatonal para conocer su opinión sobre el artículo. Germán Sarmiento, activista urbano y creador del proyecto Cebras por la Vida, aseguró que no le daba “una buena sensación” el artículo. “Es tan grande el déficit y precaria la situación de los andenes en Bogotá que lo que uno pensaría –y si este es un POT que tiene una gran apuesta alrededor del peatón– es que se necesita un mecanismo centralizado y una gran estrategia de corto, mediano y largo plazo. Pero plantear un mecanismo que aborde el tema de manera descentralizada, a manera de obligar a los ciudadanos a que se organicen… no lo veo bien”. Y resalta: “Se necesita que Bogotá asuma una gran responsabilidad y liderazgo alrededor del tema. Pero, en su lugar, se deja en manos de una ciudadanía que podría estar reacia a querer asumir esos costos… Yo no sé qué tan bien funcione eso”.
Aunque Sarmiento reconoce que el POT prevé manuales, estándares y códigos de diseño, se pregunta: “¿al final quién va a garantizar que haya calidad en ese resultado?”.
En cuanto a mecanismos de control, Planeación le respondió a este diario que la supervisión para que las obras de mantenimiento se hagan bajo los estándares que establezca el Distrito dependerá de las alcaldías locales. Hoy, no es claro si ese mecanismo de control es efectivo.
Para Sarmiento, el artículo deja también muchas preguntas sin resolver: “¿Cómo se garantiza que si un andén queda mal hecho o necesita una reparación oportuna alguien responde pronto?, ¿cómo se cobra?, ¿cómo se pone de acuerdo a los vecinos?, ¿qué pasa si no aceptan?”.
Por eso invita al Distrito a buscar cómo otras ciudades del mundo han resuelto la protección y mantenimiento de los andenes para evaluar si la responsabilidad debe recaer sobre una de las partes, o puede ser mixta.
ANA PUENTES
EL TIEMPO
En Twitter: @soypuentes

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