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Bogotá, la ciudad con el peor tráfico, ¿qué hacemos?
Brutal, así describieron el trancón de la Autonorte la noche del lunes

Se tienen registros de que desde los años 30 la ciudad ya estaba pensando formas de evitar la congestión vehicular. 

Foto:

Hector Fabio Zamora. EL TIEMPO

Bogotá, la ciudad con el peor tráfico, ¿qué hacemos?

La capital se posicionó en el primer puesto como la ciudad más congestionada a pesar de la pandemia.

Esta semana, Bogotá volvió a aparecer en el primer puesto del índice Inrix de congestión de carros en el mundo durante el año 2020. Aunque las horas perdidas en trancones se redujeron en 31 por ciento respecto a 2019 por cuenta de la pandemia, la capital supera a Bucarest, Nueva York, Moscú, Filadelfia, París, Chicago, Quito, Zagreb y Cali en cuanto al tiempo perdido en carro respecto a la situación sin tráfico.

Si bien el estudio no tiene en cuenta aspectos fundamentales de la movilidad y se enfoca especialmente en la fracción de viajes que se hacen en carro particular, sin duda la noticia es deshonrosa para la capital y es imperativo encontrar respuestas frente a este problema que afecta la calidad de vida de los ciudadanos, su economía y hasta su salud física y mental. Y aun más en estos tiempos en los que la situación podría agravarse debido a la pandemia.

Diversos estudios en el mundo señalan que uno de los grandes retos que deben enfrentar ahora los alcaldes y gobernantes de las ciudades en todo el planeta es que las personas sigan evitando el transporte público por temor a contraer el virus y en su lugar prefieran los carros, lo que aumentará el tráfico más que nunca.

Algunos expertos señalan que estamos en el punto de quiebre que llevará a que la ciudad tome un rumbo distinto en su forma de movilizarse: mejorar el transporte público, promover el uso de la bicicleta y los caminos peatonales, y desestimular el uso de vehículos particulares. Por poner un ejemplo, cuando se usa la bicicleta utilizamos 12 veces menos espacio que cuando circula una persona en auto. Así mismo, con un sistema de transporte público bien planificado, el uso del finito espacio urbano se hace mucho más eficiente.

(De su interés: Video: conductor atropelló a policía por saltarse un retén y se fugó)

Brent Toderian, líder internacionalmente reconocido en urbanismo, explicó a EL TIEMPO que la congestión no se puede solucionar con más carreteras o ensanchándolas: “Sabemos que las carreteras más grandes cuestan miles de millones, ocupan un espacio enorme que requiere que las personas y los vecindarios sean desplazados, y simplemente se llenan con más tráfico inducido que causa aún más contaminación y la misma o más congestión. En otras palabras, es una falla grande, costosa y que destruye vidas”, dice el experto.

Son varios los economistas de transporte que advierten que la respuesta no es construir más vías o ensancharlas, a eso se le llama tráfico inducido: cuando se crean nuevas vías, rutas rápidas o se piensa en incrementar el espacio para que los autos circulen mejor, no se resuelve el problema del tráfico, solamente lo inducen y la congestión vuelve a ser igual o peor.

“Si realmente desea reducir la congestión, solo los mecanismos de fijación de precios –por ejemplo, por congestión– pueden hacerlo, combinados con una inversión inteligente para hacer que las alternativas de tránsito, caminar y andar en bicicleta sean más atractivas y agradables”, explica Toderian.

La clave en la que se están enfocando las ciudades inteligentes es cómo mover a más personas con menos espacio, menos costos públicos, menos contaminación y menos emisiones de gases de efecto invernadero, mejor salud pública y equidad, y mejores resultados económicos. “Eso significa mover a más personas con menos automóviles”.

¿Por qué? El ejercicio es sencillo. Según una investigación de Toderian, en una vía para vehículos particulares se movilizan por hora entre 600 y 1.600 personas; en una vía para bicicletas se movilizan más o menos 7.500 personas en menos espacio; a pie van unas 9.000 personas, y en transporte público, entre 10.000 y 25.000 personas.

¿Dónde se debe centrar la atención? Porque a esto se suma cuál de todas las formas de movilización requiere más espacio y transporta menos personas. Según un estudio alemán, los usuarios de automóviles, en promedio, tienen 3,5 veces más espacio disponible que los usuarios que no lo son.

Si se observa el caso de Bogotá, señala Darío Hidalgo, experto en movilidad, la proporción de personas que se ven afectadas por los trancones no es la más grande. En la capital, solo el 14,9 por ciento de los 13 millones de viajes diarios se hacen en un carro particular, según la Encuesta de Movilidad 2019 de la Secretaría de Movilidad.

Ahora bien, también es cierto que el 18 por ciento en bus y el 5 por ciento en taxi sí se ven afectados, y las motos (5,5 por ciento), que pueden tener alguna afectación, pero menor que los otros motorizados.

Trancones en Bogotá

En la capital del país, 1’200.000 personas usan Waze a diario para conocer el estado del tráfico y poder encontrar salidas al trancón.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

Por otro lado, en realidad Bogotá es una ciudad que se mueve a pie (23,9 por ciento de toda la movilidad de la ciudad) y en TransMilenio, un 18 por ciento según cifras de 2019. Y a este porcentaje se le debe sumar la bicicleta (6,6 por ciento), aunque según Bogotá cómo vamos, en la pandemia se duplicó.

Lo que está funcionando en otras partes del mundo, y acá debería ser igual, es la combinación de usos mixtos con transporte público de calidad, pensar en una infraestructura segura y amable para los peatones y para los usuarios de bicicleta, sumado a una gestión económica de la demanda de viajes en carro y en moto”, explica Hidalgo.

(Lea: Estos son los cinco factores que más afectan la seguridad en Bogotá)

Para Stalin Rojas, experto en movilidad de la Universidad Nacional, el reto de lograr que la gente se baje del carro y se suba al transporte público o a una bicicleta es principalmente la seguridad. Por un lado, en este momento está el miedo al contagio, por el otro está la inseguridad por delincuencia. El 59 % de los bogotanos estarían dispuestos a movilizarse principalmente en bicicleta si las condiciones de seguridad e infraestructura de las ciclorrutas mejoraran. ¿Cuántos carros menos habrían si fuera así?

Aunque las necesidades del momento apremian la toma de decisiones inmediatas, es fundamental pensar a futuro y más cuando las proyecciones señalan que en las ciudades vivirán unos 5.400 millones de habitantes en 2050, lo que equivale a las dos terceras partes de la población mundial. La cantidad de vehículos en circulación se duplicará y llegará a los 2.000 millones.

(Además: No es percepción: sí hay más crímenes a mano armada en Bogotá)

De ahí que el Banco Mundial señala que la rápida urbanización en el mundo en desarrollo ofrece la oportunidad de crear sistemas de transporte más seguros, menos contaminantes, más eficientes y accesibles, que atenúen la congestión del tráfico y la contaminación, faciliten el acceso al empleo y disminuyan el consumo de energía del transporte.


SIMÓN GRANJA MATIAS 
REDACCIÓN DOMINGO 
@SIMONGRMA

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