Por entre las rendijas / Opinión

Por entre las rendijas / Opinión

La solución no es que Uber encuentre nuevamente un resquicio en la regulación vigente.

Uber regresa

El sistema se habilitó el 20 de febrero a las 8 a.m. con un nuevo contrato al que se someten los usuarios cuando utilizan el servicio

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Fernando Ariza/CEET

Por: Juan Pablo Bocarejo
22 de febrero 2020 , 06:28 p.m.

Los ingresos que semanalmente recibía Uber por su operación en Colombia no deben ser significativos frente a su enorme operación mundial, aunque seguramente esa liquidez permanente sí debe ser extrañada.

Uber corría además el riesgo de que sus antiguos conductores afiliados y sus usuarios fueran captados por las otras aplicaciones aún no sancionadas. Esto debió contribuir a que Uber acelerara su regreso a Colombia buscando una nueva rendija en el ordenamiento jurídico colombiano, como lo ha hecho en muchos países.

La situación de fondo sigue sin resolverse después de una década, lo que es responsabilidad exclusiva de varios gobiernos nacionales por su indolencia frente a un problema que finalmente deben enfrentar las autoridades locales. La solución no es que Uber encuentre nuevamente un resquicio en la regulación vigente, sino que se planteen condiciones que hagan justa y leal la competencia frente a los operadores actuales, los taxistas.(Lea también: Didi habla sobre el regreso de Uber y da propuestas para su regulación)

¿Es aceptable que un conductor “no profesional”, sin una formación en seguridad vial, sea reemplazado por un conductor amateur que trabaja un par de horas después de salir de su trabajo principal? ¿Qué garantiza el estado de los vehículos?

La respuesta a estas preguntas es contundente por parte de los ciudadanos, parte percepción, parte realidad: los taxistas son un riesgo ambulante, siendo mejores los conductores de plataformas en calidad y seguridad, al igual que los vehículos en los que se presta ese servicio.

En el mes en que no operó Uber, es difícil constatar que el gremio de los taxistas haya mejorado su calidad, o que al menos así lo perciban sus clientes. Frente a las propuestas de mejoramiento, diversos actores del gremio se han opuesto, apoyados nuevamente en las múltiples fallas del débil manto que es la regulación de transporte.

(Le recomendamos: Hugo Ospina, líder de los taxistas, responde al regreso de Uber)

Por un lado, frente a la obligación de tener conductores idóneos, la Secretaría de Movilidad de Bogotá construyó un registro encaminado a hacer seguimiento a los taxistas cada mes. Este sistema permite, además, hacer cruces de información con la base de datos de siniestros y de infractores. Es fácil comprobar que taxistas con infracciones, que no tienen una actitud de manejo responsable son quienes ponen en riesgo la seguridad de los actores viales más vulnerables.

Pues bien, luego de un fuerte control inicial en vía realizado por la Secretaría de Movilidad, soportado por un concepto inicial del Ministerio de Transporte, este emitió un concepto contrario que planteaba que no cumplir con las condiciones en el registro no podía ser sancionable.

La sanción solo podía circunscribirse a comprobar en vía la existencia de un documento plastificado con las tarifas vigentes. Al pedir claridad sobre este cambio de posición, el regulador del sector guardó silencio. Las empresas con la información sobre los taxistas infractores, algunos con más de 10 infracciones recientes, tampoco han actuado de manera diligente.

(Le puede interesar: La SIC analiza el caso de la 'resurrección' de Uber)

Por otro lado, la reglamentación del Distrito en la que se pedía que todos los taxis usaran plataformas de información, se cobrara la tarifa al inicio de la carrera y contara con un sistema que permitiera identificar la opción más rápida para llegar a destino también naufragó.

No obstante tener una instrucción del Concejo de Estado para corregir un error de procedimiento en la expedición de una resolución que vencía en marzo de 2019, el Ministerio de Transporte no ha enmendado esta falla, dejando sin piso jurídico la posibilidad de que las autoridades locales exijan un mejor servicio de taxi a través de uso de tecnologías. Algunos taxistas usan este tipo de aplicaciones de manera voluntaria, con buenos resultados.

En la regulación que se espera definitiva de la operación de las plataformas debe resolverse básicamente si ser taxista es una profesión o un hobby, si las empresas de taxis son necesarias para garantizar la seguridad de los usuarios, si una licencia de conducción en Colombia es suficiente condición para brindar seguridad, si este tipo de regulaciones deberían ser asumidas por las ciudades y no por el nivel nacional.

JUAN PABLO BOCAREJO
Exsecretario de Movilidad de Bogotá. Ph. D. Transporte.

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