No tiene dinero pero no piensa dejar su apartamento estrato 4

No tiene dinero pero no piensa dejar su apartamento estrato 4

La historia de Clara Barragán refleja el drama de las personas que viven en la pobreza oculta.

Pobreza oculta

Clara Barragán nos contó su historia.

Foto:

Cortesía

Por: Yuliana Narváez
02 de agosto 2019 , 05:24 p.m.

Clara Barragán viste elegante, es un poco tímida y habla despacio, como midiendo sus palabras. Tiene 63 años y vive en un apartamento estrato 4, de Chapinero, que adquirió con su esposo un par de años atrás. Ella vive la vida soñada, rodeada de lujos y una familia completa, pero es solo lo que se ve de puertas para afuera.

“No todo lo que brilla es oro” reza el adagio popular y Clara es un reflejo de ello. Aunque tiene una morada propia, no posee el dinero suficiente para suplir sus necesidades y las de su familia. Su caso es uno de los tantos que no se conocen y que hacen parte de la pobreza oculta, una realidad que aqueja a los estratos 3, 4 y 5 y que en Colombia poco se ha investigado.

Aunque su apariencia evidencia una vida con comodidades, lo cierto es que dentro de su apartamento las cosas son totalmente distintas, hay preocupaciones, pues su marido perdió el empleo hace un buen tiempo y los ingresos que él recibía eran los únicos que llegaban al hogar.

Esa es una de las características que permiten dar con el perfil de una persona con pobreza oculta: el desempleo y la falta de capital, según César Sánchez, profesor e investigador de la problemática en la Universidad de la Salle.

Ellos no quieren perder el apartamento y se rebuscan la forma de seguir pagando una pensión, no para vivir una vejez digna sino para dejarle un patrimonio a Juan Pablo, su único hijo, de 28 años, quien padece de una enfermedad mental y ya fue declarado como interdicto por demencia, es decir que alguien debe hacerse cargo de él porque no puede hacerlo solo.

Aunque a veces se complican las cosas y a Clara la invade la preocupación por el dinero, prefiere guardar silencio y no comentarlo con sus vecinos. Hasta ahora nadie sabe que ella recibe un mercado de Integración Social o que pasó de comprar las joyas a venderlas para conseguir algo de dinero.

Así, se ve reflejada la segunda característica de la pobreza oculta o vergonzante: la reticencia para pedir ayuda.

A veces la plata no alcanza para comprar muchas cosas y las presiones por las deudas los invaden pero estos padres saben que Juan es su motor, su vida entera y por eso trabajan por él, así hayan alcanzado la tercera edad.

Mi esposo y yo siempre hemos pensado que las cosas que se adquieren con esfuerzo son las que menos se deben perder

- ¿No ha pensado en dejar su apartamento y conseguir uno más económico?- No, responde sin titubeos. “Mi esposo y yo siempre hemos pensado que las cosas que se adquieren con esfuerzo son las que menos se deben perder”. Los años de gloria y un futuro seguro para su hijo se ven reflejados en el apartamento, por eso se aferran a él y a continuar una doble vida.

Desde 2016, la universidad de la Salle ha venido investigando la pobreza oculta que se evidencia en el caso de Clara.

Según el profesor César Sánchez, encontrar una cifra exacta puede ser un desafío. Cada caso se mide dependiendo del contexto y “este fenómeno es coyuntural, puede ser breve o puede extenderse”, explicó.

Al no ser un fenómeno evidente, lo que su grupo de investigación logró hacer es construir un perfil o una caracterización del fenómeno para reconocer a las personas que lo padecen.

Así, llegó a los aspectos que se ven reflejados en la historia de Clara: desempleo, bajos ingresos o capital. En otros casos se suman la falta de acceso a bienes y la poca participación social.

Para Sánchez, unos determinantes de la pobreza oculta son la desigualdad social y la densificación del mercado laboral y los tipos de contrato que emergieron, porque ahora las personas no cuentan con un empleo estable que les permita acceder a activos y mantener su economía. “Entonces pasan de tener buenos ingresos a adquirir deudas y los recursos no alcanzan a cubrirlas”, dijo.

Sin embargo, indicó algunas soluciones en materia de políticas públicas y a nivel empresarial. La primera es que los gobiernos deben realizar proyectos con la participación de la comunidad, para que exista una doble ganancia: que la población sea constructora, confíe en el estado y este, a su vez, gane reconocimiento.

Otra forma de combatir la pobreza oculta es a través de las empresas. “Aunque están emergiendo nuevas empresas con responsabilidad social, es necesario crear procesos, innovar y definir rutas de inclusión”, concluyó.

YULIANA NARVÁEZ
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
REDACCIÓN BOGOTÁ
@BogotaET

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