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Pandemia dejó aún más vulnerables a migrantes y disparó su pobreza
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Migrantes venezolanos.

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Archivo El Tiempo. 

Pandemia dejó aún más vulnerables a migrantes y disparó su pobreza

Migrantes venezolanos.

Informe del Dane mostró que indicador subió 14 puntos entre 2019 y 2020 para dichos hogares.

A un amplio sector de los cerca de 380.000 migrantes venezolanos que viven en Bogotá la pandemia los golpeó con fuerza, mucho más que al resto de la población. Y lo dicen las cifras.

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Hace algunos días, el Dane publicó su informe de pobreza multidimensional de 2020 –que mide la pobreza desde factores como la educación, la niñez, el trabajo, la salud y la vivienda– y mostró que mientras el índice de pobreza multidimensional (IPM) general de Bogotá pasó de un 7,1 en 2019 a un 7,5 por ciento en 2020, los hogares con al menos un migrante venezolano vieron un ascenso del 21,1 al 35,2 por ciento.
En conversación con EL TIEMPO, el mismo director del Dane, Juan Daniel Oviedo, advirtió que “en Bogotá la incidencia más importante del enfoque diferencial es el rol de la población migrante venezolana”.

“Ya no tenemos solo a las personas que están viniendo a buscar un trabajo, sino que desde mediados de 2019 y a lo largo de la pandemia se dio una recomposición de los hogares de los migrantes venezolanos en la que ellos trajeron a sus hijos menores de edad, a sus familiares cercanos: estamos encontrando una mayor fracción de población que económicamente se denomina dependiente”, explicó Oviedo.

Este era un panorama que ya había advertido el especial multimedia de EL TIEMPO ‘Migrantes: resistir en medio de la pandemia’. Allí figuran historias como la de Samuel y Carolina, dos migrantes que fueron padres en Bogotá en abril de 2020, en medio de una situación crítica: tratando, cada jornada, de completar los 15.000 pesos del pagadiario y buscando los recursos para darle una vida a la bebé recién nacida.
También está el relato de Nanyín Figueredo, oriunda de Portuguesa (Venezuela), madre de una niña de dos años y, para ese momento, una desempleada más en medio del covid-19.

“Todo se agravó porque me quedé sin trabajo otra vez y la plata que había gastado entregando hojas de vida pues no sirvió de nada porque quién, en esta situación, lo va a ayudar a uno. También se arruinó el cuidado de mi niña, ella había entrado a otro jardín y pues con la cuarentena lo cerraron”, contó Nanyín a reporteros de este diario desde un pequeñísimo cuarto en Bogotá.

Todas esas situaciones se tradujeron en ese aumento de 14 puntos de pobreza dimensional para una población que no la tiene fácil en la capital colombiana.

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Las causas

Para Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, la subida de la pobreza multidimensional se explica desde la indocumentación –según explicó la alcaldesa Claudia López, así están el 56 por ciento– hasta la informalidad.

“La mayoría de la población venezolana se encuentra en irregularidad y así es muy difícil que pueda conseguir un trabajo formal, lo que los lleva a mantenerse en la economía informal, que fue una de las primeras golpeadas en la pandemia; vino el cierre de plazas laborales, sobre todo informales en los Sanandresitos, en las plazas de mercado, en espacios de venta ambulante en las calles”, explica Rodríguez, y agrega: “Todo eso afecta la posibilidad de que el venezolano pueda conseguir una remuneración adecuada. Muchas veces también se dan dinámicas de explotación laboral”.

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Para David Pages, de la Asociación Central de Venezolanos en Colombia (Asocvencol), otros factores que pudieron haber incidido en la medición de pobreza multidimensional fueron “la falta de acceso a los insumos básicos y que los sacaron de los arriendos porque no tenían cómo pagar, a pesar de que existió un decreto que indicaba que eso no se podía, igual los arrendatarios llamaban a la Policía y los amenazaban con llamar a Migración”.

Por otra parte, otras posibles explicaciones se barajaron esta semana en el Concejo de Bogotá en un debate de control político sobre la ‘Crisis humanitaria de la población venezolana en el distrito capital’.

Allí, por ejemplo, concejales como Armando Gutiérrez y Lucía Bastidas dieron campanazos sobre la situación crítica de mujeres migrantes que, en medio de su búsqueda desesperada de ingresos, podrían terminar en redes de explotación sexual. “Tenemos organizaciones criminales que están induciendo a la población migrante a vincularse a la prostitución. Eso es preocupante. Se dan casos de trata de personas y explotación sexual, y tenemos que estar vigilantes”, alertó Gutiérrez.

Frente a esto, la secretaria de Integración, Xinia Navarro, le aseguró a este diario que ese tema se aborda desde el consejo distrital de seguridad. “A su vez, la Secretaría de la Mujer a través de la Línea Púrpura inicia la ruta y acompaña a las mujeres en todo ese proceso”, aseguró.

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Por otro lado, hay retos en materia de salud. En el debate del Concejo, el secretario de Salud, Alejandro Gómez, si bien destacó que a la fecha ya 158.000 migrantes están afiliados al sistema de salud, reconoció que hay desafíos.

“Tomamos la decisión de que a toda mujer embarazada, sin importar su condición migratoria, se le iba a hacer su control prenatal y la atención a su parto más allá de urgencias. Lo malo es que llegan muy tarde y vienen en muy malas condiciones. No llegan a los hospitales porque les venden la idea de que pueden ser deportadas”, explicó Gómez. Esta situación deriva en preocupantes cifras como una mortalidad materna del 26 por ciento en mujeres migrantes.

Del debate también participó la secretaria de Educación, Edna Bonilla, quien aseguró que en los colegios públicos de Bogotá hay 54.522 estudiantes de ciudadanía venezolana que han podido ser matriculados sin que su estatus migratorio o falta de documentación sean una barrera.

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La atención

Frente a las cifras reveladas por el Dane, la Secretaría de Integración Social aseguró que han hecho “una transformación en el modelo de atención”. “Ya no es solo caracterizarlos en el Supercade y brindarles unas pocas ayudas humanitarias, sino convertir ese modelo de atención en uno de inclusión productiva y social a todos los miembros de la familia”.

Rodríguez y Pages, por otra parte, esperan que la atención distrital se afiance con la entrada en vigencia del Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos, no solo porque los identificará, sino porque dará información mucho más precisa de su situación. Lo ideal es que los gobiernos locales, con esos datos, tomen decisiones. “En el formulario hacen cerca de 80 preguntas… y ese instrumento es quizás el que más información ha recogido de los venezolanos en el mundo”, anota Ronal.

ANA PUENTES
En Twitter: @soypuentes
REDACCIÓN BOGOTÁ

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