Opinión: el POT no se hundió, solamente se sumergió un fin de semana

Opinión: el POT no se hundió, solamente se sumergió un fin de semana

El urbanista Mario Noriega analiza por qué considera que Bogotá tiene un POT ‘zombi’.

Panorámica de Bogotá

Panorámica de Bogotá en la zona de Usaquén, en límites con la reserva de los cerros.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda y Carlos Ortega / EL TIEMPO

Por: Mario Noriega
25 de diciembre 2019 , 10:02 p.m.

La noticia: “ Se hundió el POT de Peñalosa…” (EL TIEMPO, noviembre 3 de 2019) no fue exacta. Aunque el Concejo de Bogotá votó en contra del Plan de Ordenamiento Territorial POT, gran parte de su contenido ya había sido aprobado en los últimos tres años por decretos que están vigentes. Lo que tenemos ahora es un POT ‘zombi’.

Veamos:

'Lagos de Torca' es un proyecto que el alcalde promueve como “urbanismo revolucionario”. Aunque se origina como ‘Plan de Ordenamiento Zonal’ en el POT del 2004, en el POT ‘hundido’ se destaca y enfatiza como “Proyecto territorial estratégico de crecimiento’ en el artículo 306 y el Anexo No. 7.

Esta propuesta abarca 1.800 hectáreas y tiene una densidad de 19.400 habitantes por kilómetro cuadrado, la tercera más alta del mundo, entre Calcuta y Karachi. Es como construir una ciudad en la frontera entre la India y Pakistán.

¿Y al ‘hundirse’ el POT se cayó esta iniciativa de Peñalosa? No. Está vigente y funcionando con aprobaciones aceleradas de planes parciales mediante los decretos 088 de 2017 , 049 de 2018 y 425 de 2018.

La 'Alameda entre Parques' es otro proyecto que estaba en el artículo 418 del POT ‘hundido’ como “Actuación urbana integral”. Se trata de demoler 185 hectáreas de barrios existentes para reemplazarlos por torres de vivienda. Esto implica desalojar 2.827 hogares, 5.085 comercios y 32.173 empleos.

El resultado de esta iniciativa es un bosque de torres muy similar al “Plan Voisin” que propuso para Paris el famoso arquitecto LeCorbusier en el año 1925 y que fue rechazado en su momento ante la magnitud de las demoliciones que generaba. Pero ahora lo revivió el POT de Bogotá como otro aporte ‘revolucionario’.

¿Y este proyecto está vivo? Claro que sí, para la angustia permanente de las comunidades de estos barrios que se organizaron para defenderse del POT. La ciudadanía creyó que había ganado, pero el riesgo sigue activo con los decretos 671 de 2017 y 746 de 2018.

Pero hay más. Con los decretos 621 de 2016 y 595 de 2017 la renovación urbana se extiende sin control a lo largo de las Avenidas Calle 80 y Carrera 30 con incentivos para que los desarrolladores con contraprestaciones irrisorias puedan construir edificios de 30 y 20 pisos.

Esto no es sólo mantener vivo el POT no aprobado sino revivir con más fuerza el infausto decreto 562 del 2014 de ‘rascacielos por todas partes’ expedido por el alcalde Petro en el 2014 y revocado por Peñalosa con bombos y platillos dos meses después de posesionado. El problema es que al poco tiempo comenzó a aprobar algo peor.

Duro trabajo le espera a la alcaldesa electa si quiere responderle a la ciudad y específicamente a las comunidades de los barrios más afectados por el POT ‘hundido’. Es evidente que se requieren decisiones urgentes que no pueden esperar un año hasta que se expida un nuevo POT. El peligro está ahí, mientras el POT ‘zombi’ se siga aplicando.

MARIO NORIEGA
Mario Noriega
Arquitecto Urbanista

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