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Parque Tercer Milenio, el nuevo foco de las ventas informales
Parque Tercer Milenio

Los alrededores del parque Tercer Milenio permanecen ahora ocupado por decenas de cachivacheros y ropavejeros e indígenas.

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Néstor Gomez

Parque Tercer Milenio, el nuevo foco de las ventas informales

En los alrededores del moderno escenario, reinaugurado en el 2019, se aglomeran cachivacheros.

A finales de los 90, el proyecto de recuperación del centro de Bogotá tuvo como punta de lanza el parque Tercer Milenio, ubicado sobre lo que era El Bronx, la principal zona de expendio y consumo de drogas en la ciudad y el país. En el 2004 este escenario de 16,5 hectáreas fue entregado a los bogotanos. Y hace 10 meses, tras una inversión de 37.000 millones de pesos, sufrió una nueva transformación. Se convirtió en un monumental espacio para la recreación y el deporte.

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En su inauguración, en octubre de 2019, el entonces alcalde Enrique Peñalosa lo consideró uno de los mejores escenarios deportivos de América Latina. Tiene varias canchas sintéticas de fútbol, pista de patinaje, megagimnasio al aire libre, zona de juegos infantiles, skatepark, pista de BMX, pista de trote y zonas de skateball, senderos y mobiliario.

Pero desde marzo pasado, por culpa de la pandemia, este parque, que es administrado por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), ha estado cerrado y desocupado. No ocurrió lo mismo con sus amplios andenes. Estos vienen siendo ocupados por decenas de informales, entre cachivacheros, ropavejeros, vendedores de tinto, quienes ponen sus tendidos en el piso sin guardar una distancia ni usar tapabocas y sin tener opciones de lavarse las manos.

Esa aglomeración se ha vuelto preocupante por el alto riesgo de contagio con el covid-19 y la cada vez más creciente invasión del espacio público, un fenómeno que al parecer se está trasladando a este sector de la localidad de Santa Fe, en el centro de Bogotá. Proceden de la carrera 7.ª y de Kennedy, Bosa, La Candelaria, Los Mártires, San Cristóbal y Suba.

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Y tras esas ventas informales, según cuentan residentes del sector, han llegado hombres que entre los vendedores son conocidos como “los territoriales”, quienes deciden quién puede ubicarse allí y quién no; habitantes de la calle y expendedores de drogas.

A todas esas personas se sumaron en los últimos meses cerca de dos centenares de indígenas emberas, quienes ocuparon con carpas una zona aledaña al parque y donde empiezan a verse pequeños parches sin baldosas. Allí permanecen hombres, mujeres y niños, quienes recorren el sector sin ningún tipo de medidas de bioseguridad. No usan tapabocas, ni guardan distancia y tampoco disponen de agua. La captan las mujeres en el barrio San Bernardo.

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Causa de la aglomeración

Pero por qué se ha convertido este sector del centro en uno de los focos de vendedores en esta pandemia, como lo ha sido la zona de la central de abastos, en Kennedy, y el 20 de Julio, en San Cristóbal, según dicen los informales.

El director del Ipes, Libardo Asprilla, reconoce la presión sobre el entorno del parque, pero advierte que en la actual coyuntura, en la cual muchas personas se quedaron sin trabajo o perdieron sus negocios, creció el fenómeno de la informalidad. De hecho, cifras de la entidad indican que se pasó de 39.620 personas antes de la pandemia a 84.900 en un primer registro, luego a 124.000 y ya pueden ser aproximadamente 200.000, según estima Asprilla.

“Esto refleja la complejidad del fenómeno”, comenta, y luego dice que el mercado de los cachivacheros tiene una característica particular: “Donde ellos se ubican, allá acude su clientela”.

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En el mismo sentido se refieren los vendedores del Tercer Milenio. Ellos argumentan que han terminado en el rebusque por la falta de oportunidades y aseguran que después de Corabastos, el céntrico parque es uno de los mejores sitios de “trabajo” en la ciudad.

Uno de ellos es Carlos Alberto Bermúdez, de 52 años y quien compra relojes antiguos, los repara y luego los vende. Este hombre lleva más de 20 años alternando su actual oficio con diferentes trabajos que le han salido. Preciso estos días viajó al Eje Cafetero para trabajar como recolector de café.

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Parque Tercer Milenio

Los cachivacheros están en un costado de la carrera 10.ª y en la calle 9.ª, entre la 10.ª y la Caracas.

Foto:

Néstor Gomez

Los vendedores están ubicados en el costado occidental de la carrera 10.ª y en la calle 9.ª, entre el centro comercial Gran San y la troncal Caracas. Un domingo, como en del pasado fin de semana, en esa zona se pueden ubicar 2.000 vendedores. El líder de los cachivacheros cuenta que han llegado allí por los constantes operativos en la carrera 7.ª.

Incluso, en la zona del parque cuando no está la policía, ellos pueden trabajar, pero cuando aparece desalojan y se desplazan a otros sitios del centro, como la calle 13 con 18; en la 7.ª con calle 27, la 10.ª con 14, en Las Aguas, en la plaza España o incluso en el sector de la Estación de la Sabana.

No obstante, el presidente de la Fundación Proyecto 19 20, que agrupa a 246 cachivacheros, afirma que la situación ha estado tan difícil que “en un día, o hacen para el pagadiario o para comer”. Dice deber 2’600.000 pesos en el inquilinato. Paga 15.000 pesos al día.

Sandra Pulido, quien es miembro de la misma fundación y se gana la vida vendiendo tintos, agrega que muchos informales han terminado en la calle porque no han encontrado otra opción de trabajo o proyecto de vida. Es el caso, comenta, de las 40 o 50 personas que se establecieron en la plazoleta de San Bernardo.

“Ellos se colgaron con el pago y los expulsaron del pagadiario. Algunos deben más de dos millones y medio”, cuenta esta madre de dos niños, de 9 y 10 años, quien asegura que durante la cuarentena evitó salir a la calle, pero que varias veces se vio obligada porque no tenía otra alternativa. Cuando sale, sus hijos quedan a cargo de la madrina en Las Cruces.

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Ellos se colgaron con el pago y los expulsaron del pagadiario. Algunos deben más de dos millones y medio

Pero la aglomeración en el Tercer Milenio también ha ido en aumento, según dicen los líderes de los cachivacheros, porque los parqueaderos de las calles 17, 18 y 24 no han abierto. Allí, según el Ipes, se han reubicado 500 informales que pagan por un espacio.
Bermúdez se queja, además, de la falta de ayudas y dice que no los reconocen como informales ni los atienden. El apoyo que han recibido, según afirma, es de la Fundación Callejeros de la Misericordia, que lidera el sacerdote franciscano Gabriel Gutiérrez, más conocido como ‘Frayñero’.

Pero más allá de la situación del escenario deportivo, que está protegido por un cerramiento, el sacerdote Gabriel Gutiérrez considera que lo que se está viviendo en ese sector del centro es una “bomba de tiempo social”. El religioso dice que entre esa población hay adultos mayores y que han llegado procedentes de diferentes localidades.

Las soluciones

El director del Ipes explica que se está trabajando en soluciones integrales con la participación de varias secretarías, como Gobierno, Integración Social, Desarrollo Económico, Seguridad y Policía, entre otros. La meta en el plan de desarrollo es la intervención de 10 zonas de aglomeración.

Destaca el diálogo que se viene dando con los diferentes sectores de los informales y que ya se han dado soluciones concertadas con los cachivacheros. Cita el caso de la reubicación en parqueaderos de las calles 17 y 18, donde se han ubicado vendedores de la 7.ª.

“Las alternativas son de relocalización. Tenemos que revisar con el Dadep (Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público) los espacios que pueden ser susceptibles de localización. Como todos no caben, se tendrán que implementar medidas de alternancia, de rotación, que permitan el aprovechamiento adecuado, evitando el contagio, que es nuestra principal preocupación”, explica.

No obstante, el funcionario asegura que alrededor de las ventas informales prosperan hechos de irregularidad, ilegalidad y criminalidad y que la consigna de la alcaldía es “cero tolerancia” con esos fenómenos.

Frente a la creciente concentración de cachivacheros, ropavejeros e indígenas alrededor del moderno y reinaugurado parque Tercer Milenio, a finales de 2019, se abstuvieron de pronunciarse la alcaldía local de Santa Fe y el IDRD.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
Editor de Bogotá
@guirei24
guirei@eltiempo.com

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