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El costo de una ciudad paralizada por las marchas y el vandalismo
Protestas en Bogotá

Miles de personas han tenido que caminar para ir al trabajo o regresar a sus casas, por los bloqueos de vías en Bogotá.

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Mauricio Moreno

Informe

El costo de una ciudad paralizada por las marchas y el vandalismo

TransMilenio estima que daños a estaciones y buses le cuesta a la ciudad más de $ 3.000 millones.

Después de cinco días de no poder salir a rebuscarse lo del diario, por el bloqueo de vías y por la cuarentena general entre viernes y domingo, Alfonso González se vio el lunes obligado a volver a la ciudad porque no puede seguir encerrado y “apretándose el cinturón”, como se refiere a que no tenía ya para comer.

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González vive en Juan Rey, una vasta zona de Bogotá sobre los cerros surorientales, y trabaja en Teusaquillo, donde realiza arreglos que le salen en viviendas y apartamentos, y recorre sus calles con un triciclo ofreciendo la reparación de bicicletas.

Pero para llegar a esa zona del centro occidente le toca salir a las 4 de la madrugada a coger un bus, casi siempre repleto, y se toma hasta dos horas para llegar al 20 de Julio, o un carro pirata de siete pasajeros que hace el recorrido en la mitad del tiempo y le cobra 3.000 pesos. Y de ahí debe coger un bus del SITP, que le cuesta 2.300 pesos y que lo deja a más de 10 cuadras, que debe caminar.

Ese recorrido lo realiza en tres horas normalmente –la mayor parte es esperando que el carro complete el cupo–, pero ayer este tolimense que lleva 30 años en la capital se gastó más de 4 horas. No había pasajeros y tampoco vehículos. Estaba furioso. Cuando llegó, después de sortear un bloqueo de taxistas, ya había comenzado a llover y el trabajito que le ofrecieron debía esperar un día.

“Tengo que buscarme de qué vivir. Pago cada mes 270.000 por una pieza, 84.000 por el parqueadero del triciclo, y, buscarme la comida”, dice angustiado este hombre de 60 años y quien lamenta que desde el miércoles pasado no ha podido trabajar porque las salidas de Juan Rey estaban bloqueadas y el fin de semana estaba en confinamiento.

Estos cierres y complicaciones en la movilidad –que continuaron ayer en la ciudad con protestas del paro nacional, el plan tortuga de taxistas y volqueteros y camioneros en las vías de ingreso a Bogotá– también han afectado a pequeños empresarios como a don Luis Pacheco, dueño de una ferretería en Paloquemao.

Además de que por las restricciones por la pandemia no lo han dejado operar viernes y sábado, días en los que tenía un alto número de pedidos de sus clientes, ahora enfrenta el problema de las protestas.

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Cuenta que le ha tocado darles salida más temprano a sus empleados para el retorno a sus casas. “Los que tienen que tomar transporte público sí se han visto perjudicados. Por lluvia no han podido venir en bicicleta y por protestas han destruido las estaciones de TransMilenio”, dice. La estación San Façon, que queda al frente de su empresa, fue vandalizada y está cerrada.

Las marchas y bloqueos, de hecho, han afectado a toda la ciudad. Muchos dejaron incluso de movilizarse en sus carros. Según la Secretaría de Movilidad, entre el 29 y 30 de abril pasado (segundo y tercer día de marchas) apenas se realizaron 1'419.000 viajes en vehículos particulares. 

La empresa de TransMilenio ha indicado que 101 estaciones y 546 buses (342 troncales y 204 zonales) fueron vandalizados. De hecho, ayer estaban fuera de servicio 40 estaciones y 159 buses. Estos hechos han afectado a 500.000 usuarios al día.

Felipe Ramírez, gerente del gestor del sistema, estima los costos de los daños en más de 3.000 millones de pesos. Además, según el secretario de Seguridad, Hugo Acero, el vandalismo ha afectado infraestructura estatal y privada, entre esta establecimientos comerciales, y mobiliario urbano, que aún no ha sido cuantificado.

Pacheco no solo siente preocupación por la movilidad de sus empleados en el transporte público y los bloqueos de vías, que a nivel departamental le han generado atrasos en la entrega de pedidos.

“Lo que veo es incertidumbre. Esto del paro no se sabe cuándo va a terminar”

“Lo que veo es incertidumbre. Esto del paro no se sabe cuándo va a terminar”, expresa, y teme que la inversión en el comercio pueda verse afectada si la ciudad sigue funcionando a media marcha.

Un panorama similar viven en San Victorino. Angélica Leguizamón, comerciante del Gran San, comenta que las ventas se habían reducido en un 40 por ciento por el esquema cuatro días de actividad y tres de confinamiento.

El madrugón, que es una de las actividades más importantes de este sector, no ha podido realizarse desde hace un mes. Y ahora tienen otro dolor de cabeza. Por las protestas, los ingresos se han reducido en un 70 por ciento. La semana pasada tan solo pudieron abrir dos días.

Leguizamón explica que perciben pérdidas no solo porque los negocios deben cerrar, sino por el temor de los clientes al acercarse al centro, que es epicentro de las movilizaciones sociales.

Esta zona de la ciudad se ha visto afectada por actos vandálicos. “Los manifestantes, cuando bajan de la plaza de Bolívar, llegan al comercio y hacen daños, rompen vidrios o rejas”, afirma, y relata que el domingo, en la calle 13 con carrera 16, vándalos ingresaron a un centro comercial de venta de celulares y destrozaron muchas cosas.

Juan Esteban Orrego, director ejecutivo de Fenalco Bogotá, indicó que el comercio está viendo una situación cada vez más difícil, porque después de un mes “fatal” como lo fue abril, debido a que las cuarentenas de viernes a domingo redujeron las ventas en un 80 por ciento, ahora se enfrentan, por las protestas, bloqueos y vandalismo, al cierre de los negocios los días en que podían trabajar, de lunes a jueves.

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En el mismo sentido se refirió Alejandra Osorio, vicepresidenta de Acopi Bogotá, quien dijo que la situación se está volviendo agobiante para los empresarios, que este año solo han podido operar un mes (marzo), porque en enero hubo cuarentenas, en febrero la demanda estuvo baja y en abril se volvió a las restricciones. Y ahora están enfrentando los efectos de protestas y desórdenes en las calles.

“Con todo esto estamos retornando al tejido empresarial de 2016 y 2017, estamos retrocediendo 4 años”, dijo Osorio al referirse al cierre de empresas, que en enero pasado sumaban 51.000 por las restricciones debido a la pandemia.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
Editor de Bogotá

GABRIEL NICOLÁS GONZÁLEZ
Redacción Bogotá

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