Secciones
Síguenos en:
¡Qué chicharrón!: La historia de la disputa por el Palacio del Colesterol
AUTOPLAY
El proyecto de renovación de ‘El Campín’ ya genera polémicaEl proyecto de renovación de ‘El Campín’ ya genera polémica.
Palacio del Colesterol

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

¡Qué chicharrón!: La historia de la disputa por el Palacio del Colesterol

Un proyecto en El Campín dejaría por fuera del mapa a este popular punto de comidas de Bogotá. 

Al plan para ir a El Campín le falta algo. Ya está el estadio, ya está el fútbol, ya están los hinchas, pero falta el Palacio del Colesterol. Esta pequeña plazoleta de comidas, ubicada justo detrás del estadio, quedó cerrada desde marzo 2020, por el inicio de la pandemia por covid-19 y nunca más volvió a abrir: bajo llave quedaron los tres asaderos, las 44 casetas y las historias que se tejieron alrededor de la fritanga y la cerveza.

(No deje de ver esta galería: Así era el Palacio del Colesterol en Bogotá)

(Le puede interesar: ¿Qué va a pasar con el Palacio del Colesterol?: IDRD responde)

Y, para como están las cosas, todo apunta a que podría quedar cerrado. Se está terminando de estructurar un proyecto de reforma del Estadio El Campín y sus alrededores. De acuerdo a la directora del Instituto Distrital de Recreación y Deportes (IDRD), Blanca Durán, se trata de “un proyecto de alianza público privada que inició evaluación en 2018 y que ya este año está en factibilidad. Es un proyecto que incluye la reforma del Estadio El Campín, la construcción del Auditorio de la Filarmónica, obras de urbanismo para generar espacios públicos y escenarios deportivos. Toda esta obra requiere que nosotros solicitemos los predios de ese sector que son propiedad del IDRD”. Entre esos predios, está el Palacio que, desde 1962, ha alimentado a hinchas de todos los equipo con cuchuco con espinazo, longaniza, chicharrón totiao, chicharrón cocho, fritanga, gallina y todo lo que haga feliz a los corazones que laten por el fútbol.

El ‘chicharrón’ entonces, le quedó a los comerciantes que se quedaron sin los locales que rentaban bajo un contrato de aprovechamiento que renovaban, año a año, con el Distrito.

Historias junto al fogón

María Otilia Torres, de 85 años, se sienta en las bancas que antes eran para sus clientes y mira con resignación el predio vacío. Solo están ella y algunos de los comerciantes que asistieron a la cita para denunciar su situación; pero ya no hay un solo comensal, no salta el aceite, no huele a manteca ni hay música. Se acerca la noche y unos pocos amigos se asoman por las rejas del Palacio; una niña les abre y les deja entrar con carritos de ventas informales. Alguna vez fueron comerciantes formales, pero desde el cierre algunos tuvieron que dedicarse al rebusque.

“No pedimos plata, sino que nos dejen trabajar”, dice María Otilia, bogotana, de las que usan ruana, falda escocesa larga y medias veladas gruesas. “Yo soy de aquí, pero mi papá es de Cáqueza, Cundinamarca. De donde es la mejor fritanga, de mis papás aprendí yo y me traje la receta”, cuenta.

A su lado, están su hijo, Carlos Parra, y su nuera, Ludyn Soto, quienes continuaron trabajando allí. Ludyn siguió ‘con la sartén por el mango’, incluso, cuando estuvo embarazada de sus mellizos. En ese asadero, se crió toda la familia.

El Campín existe desde 1938 y, por muchos años, cuenta Parra, los comerciantes vendieron sus comidas sobre la carrera 24 y sobre la calle 57 a los hinchas. “En vista de eso, el Alcalde Jorge Gaitán Cortés dijo que tocaba poner las ventas en un solo punto. Entonces, dio este sitio y nuestros abuelos acudieron a las embotelladoras de Bavaria, quienes nos dieron materiales. Nuestros abuelos pusieron la mano de obra y trabajaron aquí. En el 62 esto fue algo extraordinario, fue una inauguración grande”, relata Parra.

Hasta el mesón de los Parra-Torres llegó Carlos Arturo Rueda C, pionero de la narración deportiva en Colombia, quien, según dice Parra, bautizó eso como el ‘Palacio del Colesterol’. Y así se quedó grabado en la memoria de los bogotanos.

Palacio del Colesterol

"En el 62 esto fue algo extraordinario, fue una inauguración grande. En ese momento vinieron las grandes periodistas", cuenta Carlos Parra, el hombre de la foto que lleva la camiseta roja. 

Foto:

Archivo particular

Palacio del Colesterol

"En los años 90 uno tenía que empezar tipo 7 a.m. porque los partidos eran a las 3:30. La gente llegaba desde las 8 y se ponían a comer y a beber", relata. 

Foto:

Archivo particular

Palacio del Colesterol

"El plato principal era el cuchuco con espinazo, la morcilla, la longaniza, el bofe, todo lo típico de asadura"

Foto:

Archivo particular

Palacio del Colesterol

"Aquí venía Pastor Londoño Pasos (narrador), Edwin Tuirán Ruiz (narrador), Carlos Rueda (narrador), Carlos Aponte (futbolista),  Ernesto Díaz (futbolista), Manolín Pacheco (futbolista)"

Foto:

Archivo particular

Palacio del Colesterol

"Y aquí era la tertulia de los periodistas y los futbolistas"

Foto:

Archivo particular

Tal llegó a ser su importancia que hasta en las crónicas deportivas de EL TIEMPO el Palacio figuró como si fuera un protagonista más de los encuentros de fútbol.

Allí, en el Palacio del Colesterol, en donde siempre se encuentra un problema para cada solución, esta sufrida hinchada roja volvía a mostrar esas muecas de desazón, escuchando además rumores que carcomen el alma: hay división en Santa Fe”, comenzaba una crónica de marzo de 1994.

Otro artículo publicado en agosto de 1992 retrata, con precisión, este escenario popular: “Aquí, cada uno se sirve su porción. Sentado o de pie. El menú es variado: morcillas, papas chorriadas, bofe, chorizo, chicharrón, longaniza... Y no hay que hacer antesala ni reservación, algo que, tratándose de un palacio , llama de todas maneras la atención. Pero no hay que extrañarse. Es el Palacio del Colesterol , donde, en una caseta de colores, una mujer rolliza, de delantal largo con bolsillos por donde asoman los billetes invita a olvidarse de las arterias y las dietas”.

Es el Palacio del Colesterol , donde, en una caseta de colores, una mujer rolliza, de delantal largo con bolsillos por donde asoman los billetes invita a olvidarse de las arterias y las dietas

Incluso, fue parte de las narraciones deportivas en El Campín. Una crónica de mayo de 1998 recuerda que el narrador Marco Antonio Bustos, ‘El Emperador’, decía “Ya vamos, doña María Luisa”, cuando el partido ya iba a finalizar. Era la seña para que doña María Luisa, propietaria de uno de los puestos del Palacio del Colesterol, a unos metros del estadio El Campín, preparara una bandeja de fritanga, una de sus pasiones”.

María Luisa es, de hecho, la mamá de Elena Vargas, otra de las comerciantes que hoy están en la disputa por el espacio. “Yo crecí acá. Esto no existía, todo eran potreros, la carrera 30 era una sola vía, no una avenida y de noche salíamos con lámparas de gasolina, porque no había luz”, relata Vargas.

Elena Vargas muestra la foto de ella y su mamá, María Luisa, en un día de trabajo.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

Y salían de noche, porque el trabajo no daba tregua. En el Palacio, las labores comenzaban a las 7 a.m. “porque los partidos eran a las 3:30. Entonces, la gente llegaba desde las 8 a.m. y se ponían a comer y a beber, todos los tres asaderos y los 44 módulos vendíamos ‘artísimo’, eso faltaba comida a la hora de terminar el partido. Cuando eso pasaba, venían, ganaran o perdieran, la gente se hacía su tercer partido acá hasta las 10 p.m.”, recuerda Parra.

Y así esperaban seguir por muchos años, heredando el cucharón entre generaciones. Pero la pandemia obligó a cerrar el Palacio en marzo. Lo que no esperaban los 12 arrendatarios que aún quedaban es que no iban a regresar.

(Le recomendamos: Las historias detrás de las tumbas de los hinchas en Bogotá)

La disputa

“Teníamos el contrato hasta mayo de 2020. Pedimos que nos lo renovaran… pero no nos han atendido. Yo no he visto directamente a la directora del IDRD. El subdirector, Javier Suárez, nos ha atendido dos veces, pero no propone nada. A él le propusimos tres puntos: que nos renovaran el contrato, que se nos respetara nuestra antigüedad dentro del palacio y que se evaluara la posibilidad de que el Distrito hiciera el mantenimiento”, explica Parra.

En conversación con EL TIEMPO, la directora del IDRD había asegurado que el contrato se había terminado en marzo de 2020 y que, incluso con la reactivación económica de la ciudad, no se había abierto el Palacio. “Lo que pasa es que el fútbol comenzó a tener público hasta hace dos meses. Esa es la realidad y por tanto nosotros no podríamos abrir el Palacio solo por medidas de pandemia. Adicionalmente,la solicitud del operador (del proyecto de la APP) es que todos estos predios estén libres para que se pueda iniciar los estudios y diseños”, le dijo Durán a este diario.

(Además: Viaje a las entrañas de San Bernardo, el barrio bogotano que desaparecerá)

“¿En los diseños no se plantea un punto de comidas para tratar de mantener estos oficios?”, le preguntó este diario. A lo que Durán respondió: 

"Hay que tener en cuenta que este punto ya estaba decayendo. De 56 módulos allí, solo 12 fueron ocupados en el último contrato. Menos personas iban a comer allá, menos personas estaban consumiendo este producto. Creo que era necesario hacer un cambio en el sector.

Sobre comidas, el operador o proponente es el que señala cuál es el modelo de negocio y cuáles serían los negocios que va a incluir allí para que tengan la posibilidad de cubrir la inversión que va a hacer
"

Palacio del Colesterol

"Inicialmente estábamos hablando con las 12 personas que tenían el contrato con el distrito. Posteriormente una persona se presentó como representante legal de ellos", explica Blanca Durán.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

Palacio del Colesterol

"Posteriormente una persona se presentó como representante legal de ellos y es el que ha asistido a las reuniones. No hemos podido volver a hablar con las 12 personas"

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

La concejal Heidy Sánchez (Colombia Humana), quien ha estado acompañando el proceso con los comerciantes, le compartió a EL TIEMPO la línea de tiempo de reuniones y comunicaciones entre las partes. Allí se evidencia cómo la asociación que reúne a los comerciantes del Palacio desde agosto de 2020 había solicitado un nuevo contrato para la vigencia 2020-2021. La petición la volvieron a hacer, incluso, en febrero de 2021, enviando todos los documentos requeridos. A esto, el subdirector del IDRD, Javier Suárez, les respondió en julio en una carta que se habían evaluado alternativa en una reunión de marzo y que “el acuerdo alcanzado al respecto fue expedir un permiso de uso temporal individual para la Asociación de Comidas Típicas del Palacio del Colesterol apara el aprovechamiento económico del espacio”.

Sin embargo, Parra le explicó a este diario que la decisión había sido no aceptar los permisos a nivel individual por temas de pólizas. 

La directora del IDRD, a su vez, indicó que se les ha ofrecido la alternativa de reubicarlos en otros parques de la ciudad. “Estamos dispuestos a hacer las remodelaciones e instalaciones que requieran para instalar su negocio. Pero no ha sido posible llegar a un acuerdo con ellos, porque insisten en quedarse en ese sitio”.

(En otras noticias: La Bogotá moderna, contada desde una cobija cuatro tigres)

Sin embargo, algunos de los comerciantes aseguran que les preocupa no tener claras las condiciones y terminar en puntos lejanos a su clientela habitual.

“Si es una reubicación en el Simón Bolívar, aceptaría. Y si fueran arriendos equitativos, que se puedan pagar, porque la situación está muy difícil”, anota Vargas.

En lo que sí coinciden los comerciantes es en su deseo de reunirse directamente con la directora del IDRD o, incluso, con la alcaldesa Claudia López. En la última reunión que tuvieron, solo encontraron delegados.

Hoy, el asunto es de interés público. Este miércoles, 23 concejales firmaron una carta en la que le solicitan al Distrito concertar y ofertar la reactivación económica del Palacio.

La alcaldesa Claudia López se pronunció

En rueda de prensa, la alcaldesa de Bogotá se refirió al proyecto de El Campín y el futuro de los comerciantes del Palacio del Colesterol. López aseguró que el 13 de septiembre se conocería el proyecto. 

"El Campín y todo ese perímetro de espacio público va a sufrir un proceso de renovación enorme. Tenemos una propuesta de renovación de todo ese espacio cultural y de entretenimiento, lo ha presentado un consorcio privado. En esa renovación por supuesto va a haber espacio para que haya comida, popular y no popular; luego permanecer allí en las condiciones que el consorcio establezca es una opción. Otra opción es, como la ofrecido el IDRD, es ubicarlos en otros parques. Yo quiero decirles a las personas, que son 12, créanme que Bogotá tiene toda la disposición para que sigan trabajando, seguro vamos a encontrar una alternativa, o allí en las nuevas condiciones del consorcio o en otro parque o en otro punto de espacio público. Nos vamos a poner de acuerdo", dijo la alcaldesa. 


ANA PUENTES
En Twitter: @soypuentes

Otras crónicas de Bogotá

El joven que quería graduarse antes de morir y el rector que lo ayudó

Materas con ‘pinta’ de casas de barrio bogotano

El Castillo: de club nocturno vinculado con la mafia a centro cultural

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.