La Corte y las fotomultas / Voy y vuelvo

La Corte y las fotomultas / Voy y vuelvo

En Bogotá, durante su corta vida, las cámaras salvavidas han ayudado a reducir los incidentes.

Cámaras salvavidas

Según el secretario de Movilidad, Nicolás Estupiñán, estos dispositivos llegaron a detectar 1.500 infracciones por exceso de velocidad.

Foto:

Carlos Ortega. Archivo EL TIEMPO

Por: Ernesto Cortés Fierro
14 de junio 2020 , 12:15 a.m.

No deja de ser un tanto romántica la posición de la Corte Constitucional frente a la decisión de las fotomultas. Según el alto tribunal, la no identificación plena de un infractor convierte al propietario de un vehículo, en muchos casos, en responsable solidario por una violación a las leyes de tránsito. Es decir, aunque no haya cometido la infracción, si el carro figura a su nombre, debe pagar las consecuencias.

Esto, por supuesto, tiene a muchos contentos, pues ahora pueden seguir haciendo de las suyas en el convencimiento de que mientras no se le requiera de forma personal y no se confirme si es o no el dueño del vehículo infractor, cualquier requerimiento vía fotomulta será inválido. Por fortuna, esto no aplica para el transporte público, donde la reincidencia en la violación de la ley es más frecuente.

La fotomulta –o cámaras salvavidas, en el caso de Bogotá– es un mecanismo que se puso en marcha como complemento a medidas que buscaban reducir las siniestralidad vial y poner la tecnología al servicio de la seguridad vial. Con un parque automotor que ha crecido de forma desbocada, controlar los desmanes de los conductores constituye un reto cada vez más difícil.

(Lea también: El crimen de Juan Carlos / Voy y vuelvo).

Ahora bien, que en algunas regiones del país se haya querido convertir en negocio de particulares es otra historia, así se ha denunciado y las investigaciones están abiertas.

Pero ese es otro tema, lo mismo que el de los traspasos, que cuando no se hacen de forma correcta, el perjudicado es el dueño original del vehículo. Pero, repito, esa es otra historia.

En el caso de Bogotá, durante su corta vida, las cámaras salvavidas han ayudado a reducir los incidentes en calles y avenidas y obligado a miles de conductores a respetar los límites de velocidad. Según el secretario de Movilidad, Nicolás Estupiñán, estos aparatos llegaron a detectar 1.500 infracciones por exceso de velocidad.

En varios corredores viales analizados por dicha entidad se pudo constatar que un 30 % de vidas se salvaron gracias a la implementación de este mecanismo, comparados el primer trimestre de este año con el mismo período de 2019.

(Le puede interesar: El desmadre / Voy y vuelvo).

Está muy bien que la Corte se preocupe por los derechos de las personas, ni más faltaba. Pero en este caso deben tenerse en cuenta dos cosas: por un lado, que existen formas legales para que una persona que sienta que se le impuso un comparendo injustamente reclame y demuestre su inocencia. Y, por otro, que el objetivo de una cámara que registra infractores lo que pretende es reducir el número de incidentes, muertes y heridos que a diario se producen en la ciudad.

No es la primera decisión de la Corte que deja maniatadas a las autoridades locales. En fallos anteriores, se prohibió el traslado obligatorio de personas que habitan la calle a un lugar más seguro y donde pudieran recibir tratamiento. Se alegó libre desarrollo de la personalidad. Lo cual puede terminar siendo contraproducente. Hoy, por ejemplo, muchas de estas personas terminaron contagiadas por covid-19 sin saberse cómo ni a través de qué medios. Si hubieran contado con albergue, habrían tenido chance de ser protegidos.

En otro fallo, se ordena que las ventas informales se mantengan en su sitio hasta tanto no se les brinde una alternativa segura a las personas que ejercen dicha actividad, pero el fallo ha derivado en desorden y caos, como el que se ve en la carrera 7.ª, después de miles de millones de pesos invertidos en su recuperación y peatonalización.

Las cámaras salvavidas deben seguir operando. Seguramente habrá que ajustarlas al requerimiento que pide la Corte, pero que no nos vengan con el romanticismo de que las multas de tránsito son para prevenir “atentados contra la seguridad pública” o generar “incentivos para evitar su reiteración”.

Suena bonito si estuviéramos en un país donde las normas simplemente se acatan. Pero estamos en Bogotá, con su estela de 500 muertos al año y sus miles de heridos por la irresponsabilidad de muchos conductores. El tema es tan crítico que en el Plan de Desarrollo se incluyó, por primera vez, la creación de un centro de orientación para proteger a las víctimas.

¿Es mi impresión o… cada vez son más las voces que se oponen al regreso de clases presenciales en agosto?

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
Twitter: @ernestocortes28

Descarga la app El Tiempo

Noticias de Colombia y el mundo al instante: Personaliza, descubre e infórmate.

CONOCE MÁS
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.