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Tres consejos que pueden ayudar a entender un POT muy complicado
El proyecto de reforma del Estatuto de Bogotá abre la posibilidad de que aumente el número de localidades, tema que también se ha discutido en la formulación del POT.

Se están ajustando los últimos detalles del Plan de Ordenamiento Territorial para Bogotá.

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César Melgarejo. EL TIEMPO

Tres consejos que pueden ayudar a entender un POT muy complicado

Se están ajustando los últimos detalles del Plan de Ordenamiento Territorial para Bogotá.

El arquitecto y urbanista Mario Noriega analiza el tema.

Un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) debe ser claro. Esto facilita la participación ciudadana y ayuda a que, quienes lo deben aprobar, lo entiendan. Pero ningún POT propuesto para Bogotá lo ha logrado. El que presentó la administración distrital el pasado mes de mayo, con proyecto de acuerdo de 623 artículos (368 páginas) más 1.128 páginas de anexos técnicos y 87 planos, no es la excepción.

Como este nuevo POT está en proceso de ajustes ojalá estas tres sugerencias ayuden a aclararlo.

El primer consejo es acortar el proyecto de acuerdo. Fácilmente se puede reducir a la mitad. Por ejemplo, resumiendo extensos y vagos artículos descriptivos que ocupan varias páginas (Arts. 16, 23, 35, etc.), y quitando los artículos que sin precisar nada, anuncian lo que se hará después de aprobado el POT (Arts. 6, 26, 133, etc.). Y la mejora será mayor si los 87 planos incluidos se reducen a 7 importantes. Se pueden eliminar, entre otros, los que no están listos (Arts. 315 y 316 Plano CU-5.1), los irrelevantes porque no generan normas (CG-2.2) o los planos indicativos con proyectos indefinidos (Art.163 Plano CU-4.4.2).

Leer la propuesta de POT es difícil. Y más complicado y dispendioso es aplicar los índices que son la esencia de estos documentos. Solamente, para comprender el tratamiento de renovación urbana, se deben cruzar los artículos 303, 304, 306, 307, 311 y 313 (edificabilidad, tamaños de lotes y obligaciones), con los planos CG7, CU-5.1, CU-5.2 y CU-6 (dónde aplicar la norma), más los anexos técnicos del DTS: Libro 1 (sección 9.3.1) y Libro 2 (Sección 8.4 y tablas 23, 24, 25 y 26).

Hay otra complicación cuando las presentaciones verbales describen una ciudad ideal difícil de encontrar en la norma escrita. Es atractivo revitalizar la ciudad, reverdecerla, reactivarla, hacerla más sostenible y combatir el cambio climático. El problema es que en las normas no se detecta cómo se va a lograr esto.

El POT dice que para el reverdecimiento: “se incrementará el área verde y el arbolado urbano…”. Sin embargo, al aplicar los incentivos para densificar se logra exactamente lo opuesto. El cálculo es simple. Entre más aumenta la densidad menos área verde y arbolado queda por habitante. Cuando la edificabilidad base se aumenta el 361% (Art.306) y el resultado es 1,95 metros cuadrados por residente, hay reducción del 80% en la expectativa de 10 metros cuadrados por habitante.

El DANE proyecta para Bogotá en los próximos 15 años un crecimiento de 982.447 habitantes. Esto equivale a 423.469 viviendas nuevas (2,32 personas por familia). Sin embargo, las discrepancias son gigantescas cuando se comparan las necesidades proyectadas con lo que dice la Administración Distrital en sus presentaciones y los resultados de aplicar la norma.

En presentación a CAMACOL se le dijo que el POT genera un potencial de 2,5 millones de viviendas. Pero si se aplica el índice de edificabilidad de 6 (Art. 306) solamente al 50% de las 7.375 hectáreas de las ‘actuaciones estratégicas’ (DTS, Libro 1 Tabla 8) se llega a 4 millones de viviendas de 55 m2. Y si se suman las aproximadamente 1,7 millones de viviendas nuevas a lo largo de la primera línea del metro (Decreto 823 de 2019), con índice de construcción de 9, el resultado parcial es de 5,7 millones de unidades: una diferencia del 1.346 % (¡mil trescientos cuarenta y seis...!) con respecto a lo que se necesita.

Este desfase, si es real, hace imposible cualquier ejercicio serio de planeación de servicios y hasta pone en riesgo la supervivencia de la industria de la construcción en Bogotá.

El tercer consejo es el más sencillo: mostrar en un plano cuál es la ciudad que se va a conservar. Indicar los barrios que se preservan, incluyendo sus residentes, los tipos de construcción y la densidad.

Tal como está redactado el POT parece un instructivo para demoler la ciudad existente y reemplazarla por edificios de 12 pisos o más, hasta en barrios con tratamiento de consolidación (Art. 330).

Estas sencillas recomendaciones podrían facilitar la presentación del POT, la evaluación ciudadana y la aprobación en el Concejo.

MARIO NORIEGA
Arquitecto urbanista
En Twitter: @MarioNoriegaT1

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