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El Museo de Bogotá será más digital e irá más allá del Centro
Luis Carlos Manjarrés, nuevo gerente del Museo de Bogotá.

Luis Carlos Manjarrés, nuevo gerente del Museo de Bogotá.

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Alcaldía de Bogotá

El Museo de Bogotá será más digital e irá más allá del Centro

Luis Carlos Manjarrés, nuevo gerente del Museo de Bogotá.

Luis Carlos Manjarrés, nuevo gerente del Museo de Bogotá, habló sobre el nuevo rumbo del lugar.

De cumpleaños, la capital, este 6 de agosto, recibiría un Museo de Bogotá pensado con exposiciones y ejercicios culturales más digitales que físicos, con contenidos que hablen del futuro de la ciudad y con presencia más allá de sus dos sedes en La Candelaria. Ese es, al menos, el camino que se trazaron el nuevo gerente del museo, Luis Carlos Manjarrés, y su equipo de trabajo para este 2021.

“Para el cumpleaños de Bogotá, el regalo sería un museo articulado con lo territorial y la cotidianidad”, dice Manjarrés, quien seguirá parte del proceso iniciado por el saliente gerente, Andrés Suárez, que ya había adelantado los primeros experimentos de ‘exposiciones’ del museo a través de redes sociales y la creación de contenidos para un nuevo museo en Ciudad Bolívar.

¿Cómo quedó el Museo de Bogotá después del primer año de pandemia?

Tuvimos una reducción de visitantes del 59 por ciento. Pero a mí me gusta pensarlo más desde los aprendizajes: la pandemia nos posibilitó implementar la dimensión digital del museo y hacer varios ejercicios expositivos relacionados con el contexto, como ‘No es la peste’, que fue un ejercicio que exploraba la gripe de 1918 y el covid en 2020; e implementamos ‘Imágenes en manifestación’, que fue una estrategia digital para poder relacionar el contexto del paro del 2021 con las movilizaciones históricas en la ciudad.

Además, estamos avanzando en la digitalización de la colección para poder ofrecer un mejor servicio al público.

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Fue un año clave para migrar a la difusión digital…


Fue cambiar las dinámicas de trabajo, pero también responder a las dinámicas del contexto. Es decir, responder a las exigencias que la ciudadanía les hace a las instituciones culturales y museales. La ciudadanía está exigiendo espacios para participar, opinar y reimaginar una sociedad distinta, y el museo debe brindar sus canales para que esto pase.

La gente está muy acostumbrada a que los museos son sobre el pasado. Y el Museo de Bogotá deberá ser sobre el futuro: el presente nos permite imaginar unas narrativas futuras. El diálogo va hacia pensarnos qué es lo que queremos de nuestra ciudad.

Precisamente ‘Imágenes en manifestación’ llamó mucho la atención en redes sociales, ¿continuarán documentando el paro nacional?

Sí. ‘Imágenes en manifestación’ fue nuestro piloto para demostrar que un museo podía conectarse con el contexto y ser un espacio democrático para conversaciones difíciles, para hacer pedagogía sobre el derecho a la protesta y para amplificar los reclamos. Reconocemos que en esa producción que hay en las redes y en lo digital hay mucho material con potencial de ser coleccionable. La memoria oral de la ciudad, los sentimientos de la ciudad en ese momento deben conservarse y estamos creando estrategias para que esos contenidos continúen.

En el Museo de Bogotá estamos conectando el proyecto ‘Imágenes en manifestación’ con el mural Alza la voz, instalado en la sala de Derechos que está en la colección permanente en la Casa Siete Balcones.

Adicionalmente, reforzaremos el diálogo que viene haciendo el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) con relación a los monumentos y las disputas abiertas que se generaron en el paro y que requieren procesos de sanación y de diálogo.

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¿Cuál es el plan para lo que queda de 2021?

Tenemos una programación permanente: lo que hay en la Casa de Siete Balcones y un tema de recorridos urbanos. En Casa Sámano continuamos con ‘Adentro’, donde resaltamos las formas de vida actuales en la ciudad en el interior de diecisiete casas de once localidades. Pero la sede entrará luego en un proceso de adecuación eléctrica. Por eso no anuncio exposición temporal, sino un proceso más de conversaciones y de creación con toda la ciudadanía.

¿En qué va el Museo de la Ciudad Autoconstruida, en Ciudad Bolívar?

Lo inauguramos en la primera semana de noviembre. Esa es la apuesta de este año, el primer museo con apoyo del IDPC en el sur de Bogotá. Este proyecto nos pone en relación con los patrimonios integrados; es decir, cómo ese patrimonio se relaciona con el medioambiente, con el tejido social, con las dinámicas de la autoconstrucción de la localidad. Estamos implementando estrategias de conversación y de participación dentro del museo.

¿Viene algo especial para el cumpleaños de Bogotá?

Vamos a estar articulados con la agenda de la ciudad y de la Alcaldía y haremos activaciones que tienen que ver con música, con un recorrido para niños y un recorrido sobre cómo conmemoramos en la ciudad los cumpleaños en distintos contextos. Para el cumpleaños de Bogotá, el regalo será un museo articulado con lo territorial y la cotidianidad. Su plan de trabajo se enfoca en los territorios.

¿Qué proyectos hay para eso? Más allá del museo en Ciudad Bolívar.

Otro plan son los ‘Proyectos museográficos para vivir juntos’, que son parte del Portafolio Distrital de Estímulos. Ya vamos para nuestra segunda versión de los proyectos y estamos en la implementación en Usme, Sumapaz, Bosa y Kennedy, y el próximo año vamos a empezar a trabajar en Tunjuelito y otras localidades. Llevamos ocho proyectos museográficos que se generan desde las localidades. Además, estaremos próximamente en el tema de musealización del Parque Arqueológico de Usme.

Y viene un componente de capacitación…

Nuestros esfuerzos están orientados a que este sea un museo vivo de ciudad. Es decir, que tenga gente y sentido en tiempo presente. Nosotros queremos generar muchos multiplicadores, que las personas que nos visiten, pero que habitan la ciudad sean multiplicadores de ese ejercicio de memoria, de disputas y de construcciones de una nueva narrativa de ciudad. Eso solo es posible si ampliamos la cantidad de personas aliadas al museo. Queremos propiciar una red de voluntariados, trabajo con comunidad, una fidelización de los amigos del Museo de Bogotá para que estas personas, además, reconozcan que ellas mismas hacen parte del museo y que no se contiene en unas paredes, sino que el museo es la ciudad misma.

(También lea: Cinco formas como nos cambió la calidad de vida en el 2020)

ANA MARÍA PUENTES
REDACCIÓN BOGOTÁ

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