Los misterios que rondan la iglesia de los mormones en Bogotá

Los misterios que rondan la iglesia de los mormones en Bogotá

En lujoso edificio del norte de Bogotá, está el templo Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Templo mormón en Bogotá

16, 3 millones de seguidores tiene esta religión en todo el mundo

Foto:

Lina Rodríguez

Por: Martha Noriesga 
11 de enero 2020 , 08:51 a.m.

Para muchas personas es un verdadero misterio el edificio de la carrera 46 n.º 127-45, en el norte de Bogotá. No es un banco, ni una boutique finísima ni un edificio para conciertos, como algunos han creído.

En esa lujosa edificación funciona la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (JSUD), y los misterios y mitos que se han tejido alrededor de ese templo no son gratis. De hecho, algunas de esas historias fantasiosas indican que el edificio tiene túneles que lo conectan con el aeropuerto El Dorado, en el extremo occidental de la ciudad. Otro mito es que hay guaridas secretas.

Pero los líderes regionales desmienten esas versiones y dicen que no tienen ningún fundamento, no pasan de ser mitos. Aseguran que el templo es solamente la casa del Señor. Tal vez esas historias se han generado, entre otras cosas, por la seguridad, que para algunos bogotanos es extrema. La construcción tiene rejas que la bordean, guardias apostados en la entrada y un complejo circuito cerrado de televisión.

La edificación tiene 10.000 metros cuadrados, en su mayoría en mármol, y fue levantada con un diseño y gusto especial. Pero, además, cuenta con hotel. Allí se hospedan los miembros que vienen de otras ciudades.

José Luis González, presidente del templo, responde con total seguridad que este es un lugar construido para brindarles servicio a los miembros de la iglesia que hacen ordenanzas especiales, como lo son bautizos y matrimonios. Estos últimos son considerados sellamientos, porque para sus seguidores son para la eternidad y –aseguran– no los rompe ni la muerte.

Eso es porque uno de los objetivos de esa religión, aclara González, es formar familias estables, dignas para la sociedad, familias constituidas por un hombre y una mujer.
En la ceremonia en la que se sella esa unión, los miembros ingresan vestidos totalmente de blanco, lo cual simboliza que todos son iguales.

El élder John Gallego, líder regional de la iglesia, dice que el nacimiento de esta se remonta “a la gran apostasía que hubo siglos atrás y la restauración del evangelio que luego vino cuando nuestro padre celestial llama de nuevo profetas. En 1800, el Señor llamó al profeta José Smith como el restaurador de la iglesia”.

Esta iglesia cuenta a nivel mundial con más de 16’313.735 miembros de 128 países del mundo. En Colombia tiene 205.000 miembros y templos en Bogotá y Barranquilla.

Otra característica de este templo, y que ha ayudado a que se creen mitos, es que en su cúpula tiene, mirando siempre hacia el oriente, al ángel Moroni, reconocido porque parece estar tocando una larga corneta, la cual representa que el evangelio ha sido restaurado en Colombia, asegura el Élder Gallego.

El templo es el único lugar donde nos podemos casar, no hasta que la muerte nos separe, sino más allá del sepulcro

La figura del ángel mide más de dos metros de altura y fue construida en fibra de vidrio y con las especificaciones técnicas para que sirva de pararrayos. 

Precisamente, por el material con que fue fabricado y, sobre todo, por su dorado intenso, parece una imagen en oro macizo, pero no lo es. Solo es un baño en el metal precioso, asegura entre risas Gallego.

Durante muchos años, los seguidores de la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días han sido conocidos como mormones, por ser una de las iglesias escindidas a partir de la llamada iglesia de Cristo. Pero también esa denominación está relacionada con el Libro de Mormón, en el cual basan sus doctrinas.
No obstante, ellos prefieren que les digan que son miembros de la iglesia Restaurada o de la iglesia de Jesucristo.

El edificio en la capital del país fue construido hace 20 años (en 1999) y consagrado para las funciones que desempeña actualmente: las ceremonias de ordenanza y reuniones de sus miembros.

En el momento de su inauguración, quienes quisieron entrar y conocerlo lo pudieron hacer, pero después solo los miembros de la iglesia tienen acceso. Así ha sido durante dos décadas.

“La razón principal por la que tenemos templos es porque creemos que las familias pueden ser eternas. El templo es el único lugar donde nos podemos casar, no hasta que la muerte nos separe, sino más allá del sepulcro. Podemos tener una unión similar con nuestros hijos y nuestros padres; esta ordenanza se llama sellamiento, porque nos sellamos con ellos para que nuestros lazos trasciendan la muerte, y si somos fieles a nuestras promesas, podremos ser una familia eterna”, afirma Ana Lorena Ostos, subdirectora nacional de Asuntos Públicos de la iglesia.

Mucho se ha dicho de esta construcción, que llama la atención especialmente por el ángel Moroni, el cual en horas de la noche permanece iluminado. Ya saben, no es un banco, no es un edificio dedicado a conciertos o una boutique finísima, es el templo de los miembros de la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

MARTHA NORIEGA 
CITY TV PARA EL TIEMPO

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