46 días de dolor: esta es la historia de la búsqueda de Michelle Amaya

46 días de dolor: esta es la historia de la búsqueda de Michelle Amaya

Michelle Amaya, de 15 años, desapareció el 30 de noviembre de 2020. Fue asesinada en Bogotá.

San Bernardo

Este es el barrio San Bernardo, ubicado en la localidad de Santa Fe. Al fondo, el Parque Tercer Milenio.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO.

Por: Ana Puentes
18 de enero 2021 , 01:30 a. m.

Como si se tratara de un vínculo que venciera la muerte, Nathalie Amaya se sentó, sin saberlo, muchas veces junto al punto donde su hija, Lynda Michelle Amaya Buelvas, fue abandonada después de ser asesinada el 30 de noviembre de 2020, el mismo día en que desapareció.

“Lo tomo como una luz de la niña. Muchas veces, después de caminar por el barrio San Bernardo buscándola, yo llegaba a la carrera 11b con calle 3 y me sentaba. Descansaba allí, antes de volver a casa”, cuenta Nathalie, a quien la vida le cambió el 30 de noviembre de 2020.

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Ese día, Nathalie llegó a casa hacia las 9 p.m.. Vio que su hija, de 15 años, y quien tenía una discapacidad cognitiva leve, no estaba en el hogar después de haber salido, en la mañana, a montar bicicleta en el barrio. “Supuse que estaba en la casa de la mejor amiga, porque una vez se había quedado a dormir allá. Justo en la mañana llamé a la amiga y ella me dijo que Michelle no estaba ahí. Entonces, empezó la angustia”, dice la mujer.

Llamaron a las líneas de emergencia, al CAI de Prado Veraniego, el barrio donde viven, y nadie dio razón de una menor de 15 años, delgada, de cabello corto que lucía un jean negro, zapatos negros y saco blanco que debía ir con una bicicleta tipo cross, de color naranja con letras negras.

Dos hipótesis le decían a Nathalie que, probablemente, Michelle podía estar en el centro de Bogotá.

“Pensé, si ella salió con la bicicleta y no está aquí, debe estar en el Parque Tercer Milenio. Yo lo frecuentaba mucho con mis hijos, a ellos les gustaba mucho la pista de skate y de bmx. Es un parque muy bonito, pero desafortunadamente está en el peor lugar de Colombia”, dice Nathalie quien, además, recordó que, el 17 de noviembre, a la menor le habían robado el celular en la estación Jiménez de TransMilenio: “Buscar su celular era una idea que no salía de su cabeza. Ella pidió ayuda el día del robo (...) nosotros también estuvimos allá”.

Con esa idea, Nathalie fue al centro de Bogotá. Unas primeras pistas le indicaron que en efecto, la menor había sido vista en el barrio San Bernardo, uno de los barrios que vive, aún, los rezagos del antiguo 'Bronx': drogas, crimen, pobreza. Casi que una tierra de nadie. 

Allí, empezó una travesía de un mes de búsqueda con investigaciones hechas “a punta de percepción de mamá”.

Primero, estuvo en Medicina Legal. Dice, que allí le recibieron la denuncia el 4 de diciembre. “Pregunté si había un cuerpo con las características que di de mi hija en la entrevista, me dicen que no. Que solo ingresó el cuerpo de una mujer de entre 19 y 23 años. Entonces yo me enfoqué en buscarla”, le contó Nathalie a City Tv el 1 de enero.

Sin saberlo, ese 4 de diciembre, Nathalie estuvo en el mismo edificio que su hija. Su cuerpo, como confirmó luego la Policía Metropolitana y la Fiscalía, ingresó el 1 de diciembre como un NN recogido en el barrio San Bernardo. Allí estuvo siempre, esperando.

Infiltrada

“Yo hacía una ‘cuadrícula’ entre el barrio Santa Fe y el barrio San Bernardo. Caminaba todo el día. Me camuflaba para infiltrarme en esas calles. Salía hacia las 10 o 10:30 p.m., para tomar el último bus de TransMilenio para volver a mi casa. Llegaba y me dolía pensar que estaba ahí todo, su habitación, su gatito, sus hermanitos… pero ella no. Me acostaba y, a veces, solo contaba las horas, para que fuera las 4:30 a.m. y subirme a TransMilenio para volver al centro”, cuenta Nathalie, quien anotó todo, horas, personas que hablaron, personas que no hablaron, lugares, sospechas.

Las autoridades le asignaron un investigador. El 1 de enero, Nathalie aseguró que este “no hacía más que seguir mis rastros” y que había pedido cambio de profesional. También, en diciembre, pidió ver las cámaras y, en ese momento, no hubo respuesta. El 16 de diciembre volvió a Medicina Legal: le tomaron entrevista y, una vez más, le dijeron que no había novedad.

Pero Michelle sí estaba allí, esperando.

Y así pasaron los días. Cuando Nathalie no estaba camuflada como habitante de calle en el San Bernardo, estaba en medios. Su rostro y su voz se replicaron una y otra vez en televisión, radio y medios digitales. Hubo crónicas, informes, entrevistas, videos, fotos, audios, pero no se sabía nada de Michelle.

Una de los últimos intentos por encontrar a Michelle fue un plantón que hizo, el 30 de diciembre, en el Parque de los Periodistas, con apoyo de ciudadanos y grupos de mujeres. "La navidad pasó y mi niña no estuvo. El año se acaba y mi niña no está", dijo Nathalie, con voz quebrada, a los medios.

Ese día, cuenta Nathalie, Medicina Legal la citó una vez más: “Era para tomar una muestra genética para hacer un cotejo con el cuerpo que tienen allá”. El 31 de diciembre, cumplió la cita; pero esta vez, se rompió la estela de incertidumbre: “pido que me dejen ver el cuerpo. Supe que era mi hija: era su cicatriz en la frente, sus ojos, sus cejas, sus dientes”. Michelle estaba allí. Pero tuvo que seguir esperando.

(Lea: Confirman que cuerpo en Medicina Legal sí era de menor Michelle Amaya)

Medicina Legal

Pruebas de ADN en Medicina Legal

Foto:

Néstor Gómez

La noticia la dio RCN, uno de los medios que estuvo al tanto del caso. EL TIEMPO trató de confirmar con las autoridades, pero no hubo respuesta.

Solo hasta el 1º de enero, la Policía Metropolitana de Bogotá confirmó que se investigaba si ese cuerpo recibido en Medicina Legal el 1 de diciembre era el de Michelle. Todo dependía de una prueba de ADN.

El 2 de enero, a las 2 p.m., Nathalie Amaya fue citada por el general Óscar Gómez Heredia, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, en su oficina. Escuchó su relato y le prometió “que esto no quedaría impune”. Al tiempo, la Fiscalía General ordenó en ese momento que, a partir de la revisión de las grabaciones de decenas de cámaras de video, se reconstruyera el último recorrido de Michelle. Mientras tanto, el 7 de enero, se le confirmó a la familia que ese cuerpo, guardado desde el 1 de diciembre, era el de la niña. El 9 de enero, fue su funeral.

Funeral de Michelle Amaya

Funeral de Michelle Amaya

Foto:

EL TIEMPO

Capturas

Este jueves 14 de enero, el abogado le confirmó a Nathalie que había resultados. Eso se lo confirmó, primero, un periodista; luego, el comandante de la Mebog; y, finalmente, la ola de noticias. La Fiscalía había dado con los presuntos autores del homicidio y ya estaban capturados. 

(Siga leyendo: Estos son los 3 señalados por el asesinato de la joven Michelle Amaya)

Investigaciones arrojaron que la menor había llegado al barrio San Bernardo, donde, al parecer el cabecilla de un grupo delictivo dedicado al tráfico de estupefacientes dio la orden de atracarla. Un investigador le aseguró a la Unidad Investigativa de EL TIEMPO que "dos de los capturados, alias Chepe y alias Andrés, son hermanos y los directos responsables”. Ellos habrían golpeado, apuñalado y arrojado a la menor desde el tercer piso de una vivienda hacia la casa de al lado, que estaba en proceso de demolición.

En la investigación aparece también alias Carlos, dueño de la carreta en la que, luego, se movió el cadáver de Michelle, para abandonarlo cerca al punto de su asesinato. El 1 de diciembre fue hallada por las autoridades pero, al no contar con papeles, fue ingresada como NN.

La Unidad Investigativa supo que, como Nathalie, los investigadores de la Fiscalía “se disfrazaron de consumidores de droga y empezaron a hacer seguimientos en terreno. Así llegaron hasta alias Jackeline, la mujer que maneja el expendio de droga de la banda ‘Tazmania’ y que abría y cerraba la reja del lugar donde reciben a los clientes. Ella es otra de las capturadas junto con alias Pirry, señalado jefe de la banda, y ‘Leidy’, su pareja.”

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A alias Chepe, Andrés y Carlos se les imputaron los delitos de tortura y homicidio agravado.

Este jueves, en su cuenta de FacebooK, Nathalie Amaya posteó las fotos de los tres presuntos asesinos. "El rostro de la maldad y la sevicia", escribió en la descripción. 

presuntos asesinos michelle amaya

Los hombre son conocidos como alias 'Andres', 'Chepe' y 'Juan Carlos'.

Foto:

Fiscalía

“Eso fue un trabajo de apoyo. Yo tenía muchísimas pistas, pero creo que con todo lo que yo había investigado sola, era imposible. El trabajo fuerte fue de las autoridades”, reconoce Nathalie, quien asegura tener algo de paz.

“Confiamos en que será un caso impune menos en el país. Pero el dolor nunca se va a ir. Es una herida que sana demasiado lento”, dice.


Sin embargo, aunque tenga gratitud con los ciudadanos que la ayudaron, los grupos de mujeres que "están pendientes de salud mental" y con la misma Policía Metropolitana de Bogotá, hay un detalle que aún la inquieta: ¿por qué el cuerpo estuvo en Medicina Legal desde el 1 de diciembre sin que a ella le informaran?

Nathalie reconoció a Michelle el 31 de diciembre. Pero, si lo hubiera podido hacer el 4 de diciembre, cuando fue a Medicina Legal por primera vez, ¿es probable que la noticia de la captura de los asesinos se hubiera podido dar hace un mes?

No hay certeza. Pero sí mucha molestia. “Medicina Legal fue supremamente incompetente. Les he dicho que, si en algún momento se hubiera hecho la comparación de la ropa que traía el cadáver y la ropa que yo di en los rasgos de la entrevista se hubieran dado cuenta. Si no hubiera pedido verla (el 31 de diciembre), yo estoy segura de que hoy seguiría buscando la niña”, denuncia Nathalie y agrega, “y ellos, siempre, callados. Que ‘disculpe’, ‘lo siento’, ‘qué pena’, ‘entienda’”.

Asegura, además, que hay otras inconsistencias. “El cuerpo de la niña fue inhumado como NN el 15 de diciembre en El Serafín, pero a nosotros nos dicen que fue el 18”, indica.
Este viernes, el Instituto de Medicina Legal se pronunció sobre el caso en un comunicado:

"Frente las labores de identificación, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses inició desde el momento del ingreso las actividades técnicas y científicas para lograr la identidad fehaciente acorde a las condiciones del cuerpo. Estas labores iniciales determinaron la necesidad que recurrir a cotejos genéticos obteniendo resultados que determinaron la identidad de la menor. La oficina de información de personas desaparecidas mantuvo comunicación con la familia de la menor, a la cual se le dio las explicaciones técnicas del caso, así mismo, se les indicó los procedimientos para absolver cualquier inquietud adicional y adelantar el proceso de entrega, el cual fue mutuamente acordado con la familia. El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses adelantó todos los estudios forenses que el caso ameritaba". 

Una deuda

“Desafortunadamente en este país, hasta para morirse hace falta dinero”, suspira Nathalie. Diciembre lo dedicó casi exclusivamente a buscar a su hija, pese a que necesitaba trabajar para sostener a sus otros tres hijos como madre cabeza de familia.

Con la entrega del cuerpo de Michelle vinieron, luego, las deudas del entierro. A principios de enero, la familia abrió un fondo solidario para reunir recursos para costear las exequias de la menor. Ya se tiene buena parte, pero aún queda una pequeña fracción de la deuda.

Si usted quiere apoyar a la familia, puede donar a través de la plataforma AirFunding o a la cuenta de ahorros Bancolombia: 08404723651

ANA PUENTES*Esta nota incluye reportería hecha por Sergio Grandas y Andrés Sánchez, de City Tv, que también le hicieron seguimiento a la historia entre diciembre y enero. También hay elementos revelados por la Unidad Investigativa de EL TIEMPO

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