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El final de empresario cuyos negocios se fueron al piso por pandemia
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Michel Roberto Correa fue llevado a la clínica de Occidente pero no pudo ser salvado.

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Archivo particular

El final de empresario cuyos negocios se fueron al piso por pandemia

Michel Roberto Correa, un ingeniero de Los Andes, era un padre amoroso y un profesional admirado.

Nadie sabe en qué momento de la vida todo lo construido se derrumba como un castillo de naipes. Nadie sabe a ciencia cierta cuándo cayó la primera carta del empresario Michel Roberto Correa, ingeniero de la Universidad de los Andes. Era un padre amoroso, profesional admirado, amigo entrañable y un ser humano al que la vida le dio un giro dejando varios damnificados.

(También: Vecinos dicen que vieron deambular a empresario antes de su muerte)

Lo que sí se sabe es que se sintió invadido por la desesperación aquel lunes 22 de febrero, cuando su familia alertó a las autoridades sobre su desaparición.

Había salido a hacer una diligencia en el centro comercial Andino, retiraría dinero de un banco, pero nunca regresó, hundiendo a su familia en un mar de angustias, y no solo a ellos sino a todos sus amigos y colegas, quienes se desbordan en palabras cuando se refieren a Michel.

Pronto el mecanismo de búsqueda urgente de la Fiscalía se activó, pero antes el empresario ya estaba siendo buscado por el Gaula y la Sijín de la Policía.
Todo pasó tan rápido y tan lento a la vez. El día 23 de febrero, a las 11:40 de la mañana, policías del CAI de Castilla reciben información de una llamada a la línea 123. “Informaron sobre una detonación de un arma de fuego en el parque Las Porristas, en la transversal 77 n.° 7A 10, en la localidad de Kennedy”.

(Además: Empresario Michel Correa fue hallado muerto en parque de Castilla)

Cuando llegaron encontraron el cuerpo de un hombre que yacía en el piso; tenía una herida por arma de fuego en su cabeza. En cuestión de minutos fue trasladado a la Clínica de Occidente, donde ingresó al área de reanimación. No valieron los esfuerzos de los médicos, no fue posible salvarle la vida.

Varios residentes lo vieron, minutos antes, deambular por el parque desesperado y, segundos después, escuchar una detonación. Otra cosa, había un arma en el piso, justo al lado de Michel. Solo Medicina Legal podrá corroborar cuáles fueron las causas de su muerte. Lo cierto es que la noticia sumió a su familia en la absoluta tristeza y a sus amigos en un mar de dudas porque para ellos no era posible que un amigo tan entrañable y que un empresario tan inteligente y exitoso decidiera ponerle fin a su vida.

Correa había comentado que iniciaba un seminario de energía que iba a dictar, también lideraba y desarrollaba estrategias para que las compañías incrementaran sus ventas y tenía una banca de inversión. Sus contactos eran envidiables y los había forjado uno a uno gracias a su profesionalismo y capacidades personales. Ningún negocio le quedaba pequeño.

(De interés: Michel Roberto Correa, el hombre que desapareció en el C.C Andino)

Germán Uribe Valencia era uno de sus amigos. “Éramos socios de la junta directiva de las Casa Museo Enrique Grau y compartíamos negocios en común. Él era una persona con unos sentimientos inigualables, un tipo agradable en todo sentido, yo creo que era una persona superdotada”.

Correa también trabajaba en un proyecto en Ábrego, Norte de Santander, para sacar de los cultivos ilícitos a niños y que muchas menores de edad dejaran de ser prostituidas. “Era una persona con un corazón amplísimo. Acompañábamos al padre Rito en un programa de reinserción, ayudábamos a unos 120 menores de edad”, contó Uribe, quien dijo que lo vio muchas veces comprar comida para regalársela a personas de la calle.

Era una persona con un corazón amplísimo. Acompañábamos al padre Rito en un programa de reinserción, ayudábamos a unos 120 menores de edad

(También: ‘Michel Roberto Correa quería devorarse cada día de su vida’)

“Podía ir caminando y de un momento a otro compraba una empanada y se la daba a una persona. De ese porte era Michel”.

Según Uribe, su empeño estaba centrado en sacar adelante a la Casa Museo Enrique Grau, pues hacía parte de la junta directiva. Este patrimonio cultural pasa por un momento difícil tras la llegada de la pandemia y la ausencia de recursos de los gobiernos Nacional y Distrital que antes recibían.

Michel nunca habló de amenazas, ni de peleas, ni de deudas, ni de problemas de salud, ni de armas; de hecho, les tenía miedo, eso dicen sus amigos. Monika Hartmann, directora de la Casa Museo Enrique Grau desde hace 14 años, también quedó conmocionada con la noticia. “Lo conocí hace cuatro años, cuando ingresó a hacer parte de la junta directiva. Era un empresario honorable y un ser humano excepcional, solidario, generoso”. Michel soñaba con sacar adelante la casa museo y solo ansiaba el paso de la pandemia para volver a la normalidad y reactivar las actividades.

“Él tenía mil planes, teníamos una reunión, me había dicho que quería llevar a sus niños a Disney o a Santa Marta, se proyectaba”.

Todo esto sumado generó un dolor tan grande y abrumador que no queremos imaginar la angustia que vivió sus últimas 24 horas

Y es que la inteligencia de Michel era distinguida en su círculo de amigos. Álvaro Pachón lo conoció hace cuatro años y dice que era un amigo incondicional. “Teníamos unas tertulias enriquecedoras.Era un hombre que inspiraba confianza con una actitud muy positiva frente a la vida”.

Pachón se resiste a creer en la tesis de que él hubiera decidido partir. “Él se levantaba cada mañana con el ánimo de devorarse la vida cada minuto. No creo que Michel tuviera depresión, nunca aparentó ser una persona con este problema. Era optimista y tenía como columna vertebral de su vida a su esposa e hijos. Era un ser de una inteligencia de mar amplio y profundo. Es el mejor homenaje que le puedo hacer a mi amigo”.

Ese era el hombre que todos conocían, otro era el que cargaba con el peso de las deudas, las crisis de sus negocios a causa de la pandemia y una recaída de covid-19 que padeció.

La crisis

La familia de Michel tiene aún muchas dudas sobre el detonante de todo lo que pasó; sin embargo, a través de un carta expresaron lo que tienen claro hasta el momento. “Él vivió dos de las situaciones más críticas de la pandemia: la quiebra económica y el covid-19”. Aunque solo tienen conjeturas, creen que la imposibilidad de cumplir con los compromisos económicos adquiridos en su empresa, la bancarrota a la que los llevó la pandemia, “generaron en él un dilema irresoluble”.

Padeció un cuadro grave de covid-19 que lo mantuvo enfermo los dos últimos meses. “Todo esto sumado generó un dolor tan grande y abrumador que no queremos imaginar la angustia que vivió sus últimas 24 horas”.

Sus allegados saben que solo las autoridades aclararán sus pasos. “Pero esto no aliviará el dolor irreparable que deja su partida, la sensación de que pudimos ayudarlo más, escucharlo y ver señales para acompañarlo en su desesperación”.

Esa inversión fue creciendo con los años hasta sumar unos 480 millones de pesos. Le tenía mucha confianza porque hasta el año pasado siempre nos había cumplido

(Puede leer: ‘No veía nada; había mucha sangre’: Gareth Sella)

EL TIEMPO pudo hablar con algunas personas que invirtieron altas sumas de dinero en negocios con Michel confiados en su rectitud en los negocios. “Solo en mi familia Michel quedó con una deuda superior a los 700 millones de pesos, pero sé que hubo muchas personas que invirtieron sus ahorros en él. Sin embargo, reconozco en Michel una buena persona, pero es claro que con la quiebra de sus negocios deja a decenas de familias con graves problemas económicos”, dijo uno de los afectados, quien prefirió ocultar su identidad.

Otro ciudadano le contó a este diario que había conocido a Michel en 2016. “Yo alguna vez tuve un sobrante de dinero y debido a que ya lo conocía invertí mi dinero en sus negocios. Esa inversión fue creciendo con los años hasta sumar unos 480 millones de pesos. Le tenía mucha confianza porque hasta el año pasado siempre nos había cumplido”. Los negocios con el empresario siempre les había generado rentabilidad. “El no invertía en la papelería de la esquina sino en grandes empresas, reconocidas, tenía muy buenos contactos. Me sorprende un quiebre tan rápido. En marzo de 2020 todo comenzó a cambiar”.

Después de consignar los dineros el 25 de cada mes empezó a fallarles a los inversionistas. “No sé qué pasó o si alguien lo robó, pero me parece una quiebra muy rápida. Era un gran ser humano, pero habrá muchas familias afectadas”, dijo otro de los damnificados.

Solo la investigación de la Fiscalía despejará el manto de dudas que se teje alrededor de la partida de Michel. “Hoy solo agradecemos los 44 años que vivimos con él en este mundo”, dijo su familia.

CAROL MALAVER
Subeditora de Bogotá
carmal@eltiempo.com
En Twitter: @CarolMalaver

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