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Crímenes y caída de la tercera banda más peligrosa de Bogotá
Néstor Aguirre

Alias Camilo está señalado de ordenar por lo menos 20 homicidios y hoy todos están tras las rejas.

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Archivo particular

Crímenes y caída de la tercera banda más peligrosa de Bogotá

Alias Camilo está señalado de ordenar por lo menos 20 homicidios y hoy todos están tras las rejas.

Con 'Los Camilo' hubo 18 capturas, con las que se espera esclarecer hasta 50 homicidios.

‘Camilo’, de Yacopí, Cundinamarca, y el ‘Flaco’, de Flandes, Tolima, conformaban una dupla criminal que controlaba e impartía miedo en Kennedy, Tunjuelito y Bosa, en el suroccidente de Bogotá. Ambos eran la columna vertebral de una empresa criminal que en 17 años logró consolidar ganancias por más de 2.100 millones de pesos mensuales, por distintas rentas ilegales, principalmente el narcotráfico.

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Néstor Aguirre, ‘Camilo’, quien era el líder de la banda, aparecía y desaparecía como un fantasma en camionetas de alta gama en barrios como El Amparo y Patio Bonito, vistiendo chaquetas del Acueducto de Bogotá para pasar desapercibido. Era como un mito. Cada vez que ocurría un caso de sicariato en las zonas que controlaba, en las calles decían que seguramente fue orden suya. Tiene 37 años y también lo conocían como el ‘Viejo’, el ‘Cucho’ o la ‘Firma’.

Por su parte, el ‘Flaco’, el jefe de sicarios, era un asesino experto. Le pagaban 500.000 pesos semanales fijos, pero por cada golpe cobraba entre 300.000 pesos hasta 5 millones de pesos, dependiendo la víctima. Los objetivos eran generalmente integrantes de otras bandas. Si era contra un jefe de una organización criminal, le podían pagar entre 4 o 5 millones de pesos; si era administrador, 3 millones de pesos; un surtidor, 3 millones, y así, todo estaba definido.

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Este gatillero, que tenía bajo su mando al menos cinco sicarios más, quedó grabado en cámaras de seguridad el 16 de junio, cuando a las 6:48 de la tarde mató, con frialdad y precisión, a alias Toro, un expendedor independiente de 26 años que iba de barrio en barrio vendiendo drogas, pero que tomó la mala decisión de entrar a una zona prohibida. Se acercó despacio y, cuando estuvo a su lado, sacó un arma y le disparó una sola vez en la cabeza. A pocos metros, alias Gota a Gota, otro pistolero, verificaba que el golpe se diera.

“Esta investigación estuvo orientada bajo dos aspectos, tráfico de estupefacientes y esclarecimiento de homicidios. Para consolidar territorios, esta organización asesinaba a otras personas que se dedicaban a lo mismo. Hay 20 homicidios por alguna retaliación entre organizaciones que se dedican al tráfico de estupefacientes, pero estamos planteando 30 homicidios más que no harían parte de estas disputas, pero sí por otros temas diferentes”, explicó el coronel Jairo Baquero, comandante operativo de la Mebog.

‘Los Camilo’, así se llama esta banda, traían desde Norte de Santander los estupefacientes y los ubicaban en trece puntos de distribución madre, que a su vez se ramificaban mediante vendedores en parques y esquinas. Los repartían en taxis, en bicicletas, a pie y en mototaxis. También tenían tentáculos en Soacha, Cundinamarca, y Flandes. Eran al menos 15 personas que cumplían distintos roles.

Tenían incluso salarios definidos de manera mensual. A un administrador de la organización en un punto de venta le pagaban 4 millones de pesos, al que surtía para las ventas, 200.000 pesos; a alguien que distribuía le pagaban un millón y a quienes estaban pendientes, los campaneros, 100 cápsulas de estupefacientes. Tenían marcas definidas, bolsas transparentes, blancas y azul y verde, en dosis que oscilaban entre los 1.000 y los 7.000 pesos”, manifestó el coronel Jairo Baquero, comandante operativo de la Policía de Bogotá.

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Para poder entender su funcionamiento y finalmente desarticular su operación delictiva, la Policía de Bogotá logró introducir en las entrañas del grupo delincuencial a un agente encubierto que empezó como vendedor pero que, en un año, se fue ganando la confianza de los cabecillas para descubrir algunos de sus movimientos.

Gracias a él se interceptaron líneas telefónicas que permitieron empezar las labores investigativas que llevaron a descubrir que se trataba del tercer grupo criminal más peligroso de la capital de Colombia. Ellos estaban detrás del asesinato de un hombre en octubre del año pasado en el barrio El Amparo, que quedó grabado en video y publicado en redes sociales. De allí se pudo establecer que en ese momento había una disputa entre ‘los Camilo’ y ‘El Tren de Aragua’, una banda venezolana que quería imponer sus reglas.

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, habló de la importancia de esta captura para la ciudad. “Para que la gente comprenda la magnitud de esta operación, el haber logrado la captura y desarticulación completa de la banda de alias Camilo representa para la seguridad de Bogotá lo que representó en su momento, a nivel nacional, la captura de un cabecilla del secretariado de las Farc”.

Mientras tanto, los capturados están a la espera de que avance su proceso judicial. Sin embargo, por la contundencia del material probatorio que se presentará ante un juez por parte de la Fiscalía y la Policía, se espera que todos reciban una condena ejemplar. Y aunque se detuvo una buena parte de esta estructura, las autoridades están avanzando en lo que sería una segunda fase, con más capturas.

(Lea también: Por no dejarse robar, turba habría asesinado a joven en La Estanzuela). 

Este es Néstor Aguirre, más conocido como alias Camilo, capturado por microtráfico.

Foto:

Policía Metropolitana de Bogotá

Además de esto, según explicó la alcaldesa de Bogotá en rueda de prensa, el golpe contundente que los llevó tras las rejas generó que en el lugar de reclusión en el que estaban esta semana, la URI de Puente Aranda, se presentaran agresiones e incluso hay denuncias de supuesta tortura entre ellos y otros delincuentes con quienes tuvieron rencillas cuando estaban en libertad.

“La vendetta que se desató entre ellos mismos es un hecho que muestra que hicimos una operación exitosa, los queremos vivos y que respondan ante la justicia. La que debe hacer justicia es la Rama Judicial y no la vendetta”, advirtió la alcaldesa.

Estas capturas se hicieron en el marco del Plan de Intervención y Acompañamiento a Bogotá por parte de 1.523 uniformados de la Policía Nacional, y el patrullaje en conjunto que se realiza con el Ejército.

Con corte al 19 de octubre se han realizado 43 operaciones, 14 intervenciones y 104 allanamientos, que han dejado 5.149 capturas.

(Además: Microtráfico estaría financiando vandalismo en el Portal Américas).

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