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Así fue el increíble asalto a un edificio del norte de Bogotá
Cerca de 11 delincuentes intimidaron a los vigilantes del turno nocturno de este edificio de oficinas y comercios, y se llevaron varios objetos de valor.

Cerca de 11 delincuentes intimidaron a los vigilantes del turno nocturno de este edificio de oficinas y comercios, y se llevaron varios objetos de valor.

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Santiago Buenaventura / EL TIEMPO

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Así fue el increíble asalto a un edificio del norte de Bogotá

Delincuentes arrendaron una de las oficinas, pasaron allí la noche e intimidaron a los guardias.

Ya era la mañana del viernes 18 de junio, y Pedro Zamora se alistaba para ir a su oficina de bienes raíces, ubicada en el cuarto piso de un edificio en la carrera 15 con calle 119 del sector de Santa Bárbara, en la localidad de Usaquén, en el norte de Bogotá. A las 11 a. m. tenía agendada una cita con un cliente para pagarle un dinero de unos arriendos, pero tuvo que suspender el plan por la llamada que recibió a las 6 a. m.: su oficina, y otras 35, había sufrido el golpe de una banda de delincuentes.

Desde el día anterior, 11 ladrones se habían quedado en el interior de la edificación, que concentra oficinas de firmas de abogados, constructoras, bienes raíces, casas de cambio y consultorios médicos, con el fin de orquestar un robo masivo. De acuerdo con investigaciones preliminares, los delincuentes tenían arrendada una oficina en el edificio, en la cual pasaron la noche del jueves, y sobre 11:30 p. m. salieron de esta para intimidar a los guardias de seguridad.

“Varios delincuentes se quedaron dentro de una oficina, y una vez las personas salieron de trabajar, procedieron a intimidar a los vigilantes y entraron a varias de las oficinas que allí se encuentran”, explicó el coronel Jairo Baquero, comandante operativo de la Policía Metropolitana de Bogotá (Mebog).

(Puede leer: Nuevo caso de sicariato en Bogotá)

A las 3:30 de la madrugada, los ladrones huyeron y trataron de escaparse en un carro de marca Chevrolet color plateado que estaba estacionado a unas cuadras. Como el vehículo no encendió, lo dejaron abandonado allí. Los investigadores lo inspeccionaron, hallaron que estaba reportado como robado y recolectaron huellas que pueden dar indicios de los sujetos. Además, gracias a cámaras de seguridad de zonas aledañas, se estableció el número de los asaltantes.

Cuando una compañera de una oficina contigua a la suya le contó la noticia, Pedro llegó al lugar tan pronto como pudo, con la incertidumbre de qué había pasado, qué le robaron y cómo estaba su lugar de trabajo. Apenas arribó, la incertidumbre y la preocupación lo consumieron: en los alrededores había camionetas de la Policía, el CTI de la Fiscalía y una decena de uniformados e investigadores para buscar pistas de lo que había sucedido.

Por este motivo, él y los demás afectados duraron horas alrededor del edificio mientras continuaba la investigación. Este panorama se vio hasta horas de la tarde, con los agentes en los alrededores, y los comerciantes y oficinistas a la expectativa de entrar al edificio y de que les dieran respuestas, pues las autoridades seguían dándoles hipótesis de lo sucedido.

“Nos llamó la administradora porque en el edifico hubo un asalto masivo. Vinimos a mirar y hasta mediodía nos dejaron entrar porque cuando llegamos estaba la Dijín, el CTI y todos ellos mirando”, dijo Henry García, otro administrador de bienes raíces cuya oficina también fue robada.

Luego de la larga espera, a eso del mediodía, llamaron en orden a los oficinistas para que entraran a revisar el estado de sus lugares de trabajo. Entonces la intriga dio paso a un panorama desolador. Puertas destrozadas y cajones, archivos, escritorios y otros elementos tirados en el suelo eran las tristes descripciones que hacían los dueños de las oficinas.

“Un atraco masivo con más de 10 hombres que en el interior de la copropiedad hicieron de las suyas en 36 oficinas de las 120 que tiene el centro comercial”, le contó a Citytv Geovanny Cure, administrador del edificio.

Por ejemplo, a Pedro, tras dañarle la puerta de la oficina, le robaron una tableta, un celular y un teclado inalámbrico, además de cinco millones de pesos que tenía guardados. Estima que sus pérdidas rondan los 10 millones. Mientras que a Henry también le robaron cerca de 6 millones de pesos que tenía en efectivo.

“La desmoralizada es terrible, porque es el esfuerzo de toda la vida de uno, además por esta pandemia, a nosotros los inmobiliarios nos han robado mucha plata. Los arrendatarios no pagan y se escapan, y ahora el broche de oro esto”, narró Pedro tras haber visto el lamentable estado de su oficina, destruida y saqueada.

Incluso, algunas de las víctimas le aseguraron a este medio que no notaron ninguna actividad sospechosa durante la jornada laboral previa al robo masivo, pues todos los que estaban allí sabían que tenían sus oficinas en el edificio. De hecho, uno de los oficinistas afectados contó que desde hace más de un año habían desactivado la alarma de seguridad al considerarla inefectiva.

“Nosotros habíamos desactivado la alarma porque eso es un costo alto y su función no era buena. Se demoraban (las autoridades) una hora para llegar, entonces para qué nos servía una vaina de esas”, manifestó.

(Además: Ciclista sufrió grave accidente por evitar que lo atracaran)

La Fiscalía General de la Nación y la Mebog continúan con las investigaciones para tratar de establecer los daños materiales, los elementos de valor hurtados, el monto general de todo y dar con el paradero de los 11 responsables. “La Policía Nacional desplegó un equipo de investigación especial junto con la Fiscalía para establecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se presentaron los hechos. Se hace una inspección judicial en el lugar de los hechos para establecer cuál es la cuantía del hurto y las personas que cometieron este hecho”, complementó Baquero.

Las víctimas piden celeridad para que haya justicia en el caso, se dé con el paradero de los implicados y que la aseguradora del edificio les reconozca las pérdidas. “Todo eso es plata que se pierde, no es solo lo que le roban a uno. Es todo lo que a uno le toca volver a comprar para salir adelante”, señaló Stella López, esposa de Pedro y también afectada.

Con reportería de Santiago Buenaventura, de Redacción Bogotá, e información de José Chinchilla, de Citytv.

REDACCIÓN BOGOTÁ. EL TIEMPO.
Twitter: @BogotaET

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