Secciones
Síguenos en:
El orgullo de ser ciclistas diversos
Ciclistas Diversxs

EL TIEMPO destaca tres historias de quienes encontraron en la bici una herramienta para vivir Bogotá, el deporte y la movilidad de una manera segura.

Foto:

Ana Puentes - Bike Team

Rincón de la bici

El orgullo de ser ciclistas diversos

En el mes del Orgullo, EL TIEMPO destaca tres historias de comunidad LGBTIQ. 

En el mes del Orgullo, EL TIEMPO destaca tres historias de quienes encontraron en la bicicleta una herramienta para vivir Bogotá, el deporte y la movilidad de una manera segura.

(Le puede interesar: Revolución sobre ruedas: ¿Qué tiene que ver la bicicleta con el paro?

‘Me siento como una guerrera sobre un corcel’: Valeria Bonilla

Valeria Bonilla comenzó un activismo hace 14 años como mujer trans. Defiende los derechos de su comunidad y el uso de la bici como medio liberador.

Foto:

Ana Puentes / EL TIEMPO

Mi historia de amor con la bici empieza en 2018, cuando pasé por una situación económica muy difícil: no tenía dinero para el transporte y me exponía a los peligros de colarme. Un amigo, preocupado, me prestó su bicicleta. Desde entonces, encuentro en ella economía, autonomía, libertad, seguridad… Antes de la bici me iba muy mal en el transporte, como mujer trans me enfrentaba a taxistas y conductores de plataformas morbosos y acosadores, a buses donde temía el atraco, la demora; con la bici encontré ventajas. Pero, además, me di cuenta de que estaba haciendo un ejercicio de revolución y rebeldía: a las personas trans se nos han negado históricamente los espacios de la bici… como se nos ha negado todo.

A nosotras nos serviría mucho tener bicis: para ahorrar, hacer ejercicio, estar seguras. Es una herramienta que empodera, que nos ayuda a resistir frente a todas las dinámicas a veces hostiles que tenemos para nuestra movilidad.
La bici me ha vuelto guerrera: todo mi estilo tuvo que adaptarse, para estar cómoda, para rodar lejos. Yo vivo en Bosa y mi novio, en el Chicó. Y hasta allá me voy.

En la bici encontré una herramienta que me permitió moverme de manera segura y libre de violencias y acoso que vivía en el transporte.


En 2019, con la Red Comunitaria Trans y parches del barrio Santa Fe empezamos a hacer bicirrodadas diversas, inclusivas, horizontales. Algunos colectivos son todavía muy inseguros, machistas y discriminadores. Una vez me tocó una rodada en la que estaba programado un ‘putitour por el Santa Fe’, como desatinado, ¿no? A mí me respetan, pero con otras personas sí son irrespetuosos: como mujer te expones al machismo, al acoso y, además, las mujeres trans estamos más expuestas, nos tienen hipersexualizadas. Por eso, estos bike tour disidentes son una chimba, ya hemos trabajado con Teusaca, con Concienbiciate.

Ese mismo año, empecé a llevar en la bici una bandera trans y me encanta: me siento como en un corcel, con mi asta, mi bandera, como una guerrera. Me parecía importante que en medio de la protesta social se visibilizara que las personas trans –también vulneradas por lo que pasa en el país– estamos en las calles y en la resistencia, que también usamos la bici y que hacemos parte hoy del paro nacional.

(Para seguir leyendo: Acarreos en tacones: la mujer trans que ‘resiste’ desde el trabajo)

‘El ‘bike polo’ no cuestiona identidades’:
Katerinne Hilarion, de Rakas Bike Polo

Rakas Bike Polo es un equipo de bike polo que nació en 2015. Competir en el bike polo no es como en los otros deportes, donde está lo binario –equipos de hombres o equipos de mujeres–, aquí se juega mixto, más urbano, más autogestionado.

En 2017, una experiencia nos hizo boom en la cabeza: fuimos al torneo mundial Ladies Army (Estados Unidos) y tuvimos nuestra primera experiencia de competir contra mujeres trans y no binarias. Volvimos a Colombia y nos replanteamos todo: nos gustaba el bike polo, pero había algo más allá, la diversidad, las formas de habitar y de ser. Entonces, llegamos a una fundación de niñas y niños en Soacha, que trabaja con el tema de la bici, orientaciones y prácticas de seguridad. Allí implementamos una estrategia de deporte para el desarrollo, para la toma de decisiones y la resolución de conflictos. Estuvimos año y medio y dejamos capacidad instalada para 15 chicas que practican bike polo.

Hay que replantearse cosas como adultos: no decir ‘juegas como maricón’ o ‘juegas como una flor’

Después de eso, nos encontramos con infancias diversas, un proyecto que empezamos este año en el que trabajamos con infancias trans. Todo nos lleva a cuestionarnos cómo llevar el deporte a la infancia, las lúdicas de los roles, la lógica de relacionarnos como débiles o fuertes.

Hacemos un trabajo para la aceptación propia y del cuerpo, decir: ‘tú no te identificas con ese cuerpo y está bien. Tu cuerpo es hermoso, es tuyo y hay que cuidarlo’. En el bike polo no importan las imposiciones hacia lo binario, el bike polo no cuestiona identidades.

En esto generamos espacios seguros para las infancias. A veces, hay que replantearse cosas como adultos: no decir ‘juegas como maricón’ o ‘juegas como una flor’. Ellos están aprendiendo mensajes y hay prácticas donde puede haber discriminación y segregación.
Aquí la bicicleta se vuelve una herramienta con elementos pedagógicos.

Rakas Bike Polo es un colectivo de deportistas que practican ‘bike polo’ y trabajan con infancias diversas.

Foto:

Rakas Bike Polo

(Además: ¡Más mujeres en bicicleta!, la ambiciosa meta de Bogotá para el 2039)

‘Así fue nuestro salir del clóset’:
 Bike Team

Alejandro Barrera, de Bike Team.

Foto:

Bike Team

Alejandro Barrera: Bike Team empieza con un grupo en Facebook que se llamaba Ciclovía LGBT Bogotá. Desde allí, empezamos a salir esporádicamente como plan de amigos. Luego vino nuestro ‘salir del clóset’: nos hicimos más visibles, fuimos a reuniones de líderes y lideresas de la bici. Y empezamos: en Bike Team le apostamos a la reivindicación de espacios seguros, a donde van personas lesbianas, gais, trans, donde pueden expresar quiénes son, sin tabús, sin ocultarse, y donde pueden ocupar espacios deportivos que no están atravesados por el machismo.

Para mí, el colectivo fue abrir mi mente. Yo no había aceptado públicamente ser gay y tenía ideas muy machistas, el estigma de la persona afeminada; pero compartir con más gente me permitió entender los mundos de las personas diversas.

Harlington, uno de los integrantes del colectivo Bike Team, que busca ser un espacio seguro del ciclismo.

Foto:

Bike Team


Edwin Rincón: A Alejo le voy a sumar algo que una vez dijo. Es un poco cansón que como personas LGBT estemos en espacios muy underground: solo la discoteca y el bar, solo la noche, lo cerrado, lo LGBT. Era interesante poder armar grupos en espacios libres, ocupar un parque, una carretera.
Ahora, vale decir que en Bike Team también tenemos actividades ‘sin ruedas’ para que sean un enganche para enamorarse de la bici. Tenemos caminatas, bicirretos con juegos ochenteros, bicipícnic. Eso atrajo, incluso, familias y amigos y se sintió bien.

Alejandra Camargo: Me uní hace dos años, es mi primer colectivo y me siento segura. Antes, trabajé como guardián de ciclovía y en algunas rodadas no tenía la confianza de ser, trataba de disimular, y era incómodo, porque escuchabas chistes sexistas, homofóbicos. Pero aquí no tengo miedo de que me digan: ‘por qué te vistes así, por qué te cortas el cabello así’, se da tan fluido que no te sientes en un lugar extraño.

(Lea: La viajera de 64 años que quiere conquistar Colombia en bicicleta)

'La bici suele ser su medio favorito'

La violencia urbana a la que se enfrenta la comunidad LGBTI no es percepción y, de hecho, está siendo estudiada. EL TIEMPO conversó con Laura Sáenz Quintero, autora de la tesis ‘Identidad de género, cuerpos situados y escenarios urbanos para la movilidad: experiencias de movilidad transurbanas en Bogotá, Colombia’ con la que aspiró a la maestría en Arquitectura de la Universidad de los Andes.

Sáenz investigó la experiencia de las personas trans para vivir la ciudad y, precisamente, una de sus líneas de trabajo fue la relación de esta población con la bicicleta y, en general, con las formas de movilidad en la ciudad.

¿Cómo vive la ciudad una persona trans?

No todos vivimos la ciudad de la misma manera y hacer una diferenciación de cómo la viven las mujeres fue un paso previo a que se incluyeran las diversidades sexogenéricas, para demostrar que viven las mismas barreras, pero tienen un componente de estigmatización muy fuerte.

Hay unas lecturas de los cuerpos de las personas trans que sí generan una ruptura, genera impacto la forma en que son leídos estos cuerpos en el espacio público.

La población trans en el espacio público se expone a agresiones verbales, el no reconocimiento de su pronombre, de miradas lascivas, de expulsión de lugares, de no poder acceder al transporte.

Mi investigación lo que hice fue identificar cuáles habían sido las agresiones recibidas en el espacio público, situándolas en el cuerpo. Mapee el comportamiento en la movilidad, las violencias en el cuerpo y las distintas manifestaciones de miedo. No es solo que haya barreras, sino el impacto psicológico: si vives una situación de violencia, eso genera una atribución a los escenarios urbano.

El tema de la bici y el caminar, en la investigación se dio cuenta que para ellas y elles es un sistema mucho más agradable


De hecho, TransMilenio es donde ocurren las mayores agresiones. Por temas económicos, por el tema infraestructura de movilidad, las personas trans sí o sí se tienen que mover en TransMilenio, pero es el lugar donde ocurren muchas violencias.

Una cosa es que tenga que hacer mayor uso y otra cosa es que tenga buen uso del sistema de transporte de preferencia. En ese caso el tema de la bici y el caminar, en la investigación se dio cuenta que para ellas y elles es un sistema mucho más agradable: prefieren montar bici o caminar. ¿Pero cuáles son las condiciones que les debe ofrecer la ciudad?

¿Qué barreras siguen teniendo en temas de ciclismo urbano?


Por ejemplo, las personas trans que siguen viviendo en periferias y tienen que desplazarse grandes distancias para las universidades y puntos de desarrollo laboral no acceden a condiciones de infraestructura de continuidad, es decir, una buena ciclorruta cerca. Aquí también juega un papel la iluminación, la habitabilidad de los entornos, el acceso a redes de apoyo, la señalización.

¿Pero qué tan extendido es realmente para ellas el uso de la bici?

En términos de mi muestra, el 37 % usa la bicicleta porque le toca. Pero, de preferencia, suele ser lo primero: la bicicleta suele ser su transporte favorito. 

Pero cuando se cruzan los datos de cuándo se tardan, eran trayectos de hora u hora y media. Ahí entran a jugar muchos factores: si no hay una red continua y te toca ir al centro... puede que no elijas la bicicleta. 

Cuando aparece el tema de la distancia puede que les guste en manera más barrial y local que a temas de la vida diaria. 

Hay otro tema y es que si las agarra la noche, puede que no se devuelvan con la bicicleta. Entonces modifican su elección de la bicicleta. 

Bogotá ya tiene avances en reconocer las barreras de las mujeres para vivir la ciudad y qué habría que hacer.... se parecen un poco a las de la población trans, ¿no?

No hay distinciones muy grandes. La población trans sufre lo mismo, las mismas  manifestaciones de miedo en el cuerpo. Pero las agresiones hacia las personas trans son mucho más fuertes, especialmente por los detalles de estigmatización. 

Uno de los elementos importantes de la investigación tenía que ver con cuáles son las estrategias de viajes. Se habla de la inmovilidad de las mujeres cisgénero por los roles asignados y por las labores de cuidado, pero para la población trans la inmovilidad tiene que ver con los traumas en el espacio público. Ellas dicen 'prefiero no salir'. Dos de las chicas incluso habían desarrollado incluso agorafobia.  

ANA PUENTES 
En Twitter: @soypuentes

ACCEDE A CONTENIDO EXCLUSIVO PARA SUSCRIPTORES

No te quedes solo con esta información.
Lee, explora y profundiza más.
¡Suscríbete ya!

COP $ 900 / MES *
Ya soy suscriptor digital

Si ya eres suscriptor del impreso, actívate

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.