Las lecciones que dejó el protocolo en las marchas

Las lecciones que dejó el protocolo en las marchas

Onu dice que vandalismo desvía la atención de reclamos en las protestas.

Manifestaciones en la avenida Boyacá

Tal como estaba planeado, los manifestantes tomaron la av. Boyacá hacia el sur.

Foto:

Mauricio Moreno / EL TIEMPO

Por: Bogotá
22 de enero 2020 , 09:38 p.m.

Según el prisma político con el que se mire, la estrategia de la alcaldía tiene defensores y detractores. Después de la jornada de protesta que tuvo lugar el martes en Bogotá y el resto del país –las primeras del año convocadas por el comité de paro–, son varias las voces que se han concentrado en el llamado protocolo para la protesta social, que aplicó la Alcaldía Mayor y cuyos resultados siguen siendo objeto de controversia.

Las estaciones de TransMilenio y buses articulados y zonales vandalizados, cajeros electrónicos y canecas de basura destruidas, grafitis en paredes y puertas de comercios, y piedras regadas en el pavimento y rastros de llantas incineradas fueron algunas de las huellas que dejaron las marchas en cuatro sectores de Bogotá donde se vivieron batallas campales.

Ese fue el panorama que encontraron en la mañana de ayer habitantes de Suba, Banderas, el centro histórico y calle 80, donde la apuesta de la alcaldesa Claudia López por el diálogo no funcionó frente a la violencia de encapuchados y vándalos, y exigió la intervención del Esmad, última instancia del protocolo. ¿Debe concluirse por ello que el protocolo fracasó?

Para López no es así, pues de lo que se trataba era de imponer el diálogo, salvar vidas y dejar de estigmatizar la protesta social. El tema de los encapuchados y vándalos, según ella, es del resorte del Gobierno Nacional, pues se requiere inteligencia y la ciudad no tiene los recursos necesarios.

El otro punto que destaca la Administración es que de las 21 concentraciones y marchas que se registraron este martes, solo se acudió al Esmad en cuatro, una mejora frente a lo ocurrido a finales del año pasado. Y aquí es donde comienza el debate, pues para algunos no se pueden comparar los dos momentos ni en cantidad de manifestantes ni en la intensidad de las marchas.

En segundo lugar está la cuestión de los gestores, que se vieron desbordados en algunos puntos, pues su número es de apenas 70. Sobre esto, la alcaldesa tomó nota y advirtió que “no se cederá a los extremos que quieren que el Esmad sea la primera respuesta a las marchas” ni a los que “desean que el Esmad no salga a las calles cuando es necesario”.

Y aclaró que las madres gestoras de paz pertenecen a una organización social y no son parte del protocolo. Ellas decidieron marchar en solitario hacia la plaza de Bolívar, y en su camino se mantuvieron al margen de las refriegas.

El protocolo sobre manejo
de la protesta pacífica está alineado con los estándares internacionales de derechos humanos

Dependiendo del prisma político con el que se mire, la estrategia de la Alcaldía Mayor tuvo defensores y detractores. Entre los primeros están, por supuesto, los partidos que han apoyado a la alcaldesa, que ayer cerraron filas en favor de ella y su gobierno, y entre los segundos, la derecha y partidos como Cambio Radical, que promueven debates y consideran que hubo improvisación.

Pero también la Personería, para la cual los actos vandálicos “son algo que no se puede minimizar”, y que cuestionó la utilización de la Fuerza Disponible “como una primera línea de atención en el protocolo”.

En asuntos tan críticos como este, un factor que juega en contra de la Administración es el de la comunicación. Las imágenes de delincuentes apedreando a un grupo de policías o vandalizando buses y estaciones tienen más impacto que los gestos de paz entre estudiantes y policía, que también los hubo.

Cambiar esa narrativa no es fácil, especialmente en tiempos de redes sociales y crispación política. Aquí hay otra tarea pendiente del gobierno para futuras manifestaciones. Pero no cabe duda de que es la violencia en las marchas, la de los vándalos y encapuchados, la que debe concentrar los esfuerzos de los gobiernos local y nacional, de las autoridades y de los mismos convocantes de las marchas.

MANIFESTACIONES 21E

Enfrentamientos entre manifestantes y el Esmad en la avenida Jiménez, centro de Bogotá.

Foto:

Néstor Gómez. EL TIEMPO

La mirada internacional

Este tema no solo preocupa a nivel interno, sino también a organismos como la Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, que ayer dijo que “este tipo de acciones no son compatibles con el derecho a la protesta pacífica, y desvían la atención de los legítimos reclamos de mayores garantías” expresados por los manifestantes.

La ONU, además, señaló que el protocolo sobre manejo de la protesta pacífica “está alineado con los estándares internacionales de derechos humanos”.

Mientras no se establezca a fondo de dónde provienen los vándalos y encapuchados, quién los promueve, quién organiza y hasta quién los financia, como se ha denunciado, no habrá protocolo que evite a los críticos insistir en que las cosas siguen igual o peor.

Y un primer paso para cambiar esa percepción está en la decisión que la justicia tome contra los capturados por estos hechos en las manifestaciones del martes.

Balance de las protestas en Bogotá

Luego de la jornada de movilización ciudadana del martes pasado, el balance de la Alcaldía Mayor de Bogotá es el siguiente:

Se presentaron 21 concentraciones, de las cuales solo se requirió intervención del Esmad en cinco, luego de haber agotado los tres puntos previos del protocolo. Cabe recordar que según el reporte del general Óscar Atehortúa, director de la Policía Nacional, solo en Bogotá, el Esmad intervino en 25 actividades.

Los buses de servicio público que fueron vandalizados son 77, de los cuales 45 son articulados de TransMilenio y 32, buses zonales (SITP).

Daños manifestaciones 21E

Así quedó la estación El Tiempo-Maloka de Transmilenio en Bogotá. Calle 26.

Foto:

Aura Saavedra. EL TIEMPO

En cuanto a las estaciones afectadas, la alcaldía reporta que 19 fueron blanco de vándalos. En la troncal de Suba se vieron afectadas las estaciones de La Campiña, Suba-Transversal; en la troncal norte, Alcalá; de la troncal calle 26, Recinto Ferial, Salitre El Greco, Gobernación, CAN, El Tiempo-Maloka y Av. Rojas; en la troncal calle 80, Ferias, Granja-Carrera 77 y Avenida 68; en la troncal Américas, Patio Bonito, Biblioteca Tintal, Transversal 86, Banderas, Mandalay y Marsella, y en el Eje ambiental, Museo del Oro.

El costo estimado de los arreglos, según aseguró TransMilenio, se acerca a 160 millones de pesos, destinados a la reparación de puertas, reemplazo de vidrios y limpieza de grafitis.

Entre el mediodía del martes y las 7 de la mañana de ayer habían sido capturadas cinco personas, según la Fiscalía, que fueron puestas a disposición de jueces de control de garantías para imputarles cargos. La alcaldía reporta solo tres personas judicializadas. El reporte de personas heridas, entre civiles y servidores públicos, es de 30, y el de trasladadas al centro de protección, de 92.

BOGOTÁ
@BogotaET

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