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Cae la tercera banda más peligrosa de Bogotá, ¿cuáles son las dos primeras?
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Autoridades dan dos contundentes golpes contra el crimen en BogotáCayeron los 'morris bloods' y 'la bomba'. Estas dos estructuras criminales se dedicaban al hurto de mercancía y a la comercialización de estupefacientes.
Néstor Aguirre

Archivo particular

Cae la tercera banda más peligrosa de Bogotá, ¿cuáles son las dos primeras?

Después de desarticular a ‘los Camilo’, las autoridades ponen la lupa sobre otras estructuras.

Hace poco más de un año, el 15 de octubre del 2020, la ciudad se conmocionó por un video que se publicó en redes sociales y que mostraba cómo sicarios persiguieron y mataron, mientras grababan todo, a un hombre en el barrio El Amparo, de Kennedy. A partir de allí se empezaron a registrar asesinatos de manera recurrente en este sector del suroccidente de la ciudad, y quedó claro que había bandas criminales de mucho poder disputándose una zona estratégica cercana a Corabastos.

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Pero ¿quiénes eran? A partir de labores de inteligencia, se detectó que varios de los homicidios involucraban a extranjeros, y tiempo después se logró identificar que había una banda delincuencial, ‘Tren de Aragua’, que estaba tratando de apropiarse de rentas criminales, principalmente de microtráfico. Lo que las autoridades locales no lograban identificar era a los contrincantes, que estaban respondiendo a sangre y fuego.

En medio de labores de investigación para identificar estas estructuras, la Policía logró ingresar a un agente encubierto en la zona, quien empezó como un vendedor de drogas, pero que poco a poco fue ganando terreno hasta llegar a las puertas de la que sería una de las bandas delincuenciales más poderosas de Bogotá: ‘los Camilo’.

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Ante cada caso de sicariato, como uno que quedó registrado en cámaras de video en el barrio Santa Fe, de Bosa, el pasado 21 de julio –y en el que un desconocido aborda a alias Toro y le dispara en la cabeza en medio de una calle comercial–, la gente comentaba que seguramente se trataba de una muerte ordenada por ‘Camilo’. Todos hablaban de él, pero nadie lo conocía. Era como un mito. Un nombre que se invocaba en Kennedy y Bosa cada vez que mataban a alguien a sangre fría.

Este es Néstor Aguirre, más conocido como alias Camilo, capturado por microtráfico.

Foto:

Policía Metropolitana de Bogotá

“En estos 10 meses empezamos a verificar qué pasaba con esos homicidios, empezamos a tener información de quién era ‘Camilo’, lo que decía la gente, los videos; comentaban que esa zona era de alias Camilo y empezamos a tomar entrevistas, infiltramos el agente encubierto, y cuando avanzó la investigación nos dimos cuenta de que era el señor Néstor Aguirre, 37 años”, le contó a este diario uno de los investigadores del caso.

Él nació en Yacopí, Cundinamarca. No obstante, pasó buena parte de su adolescencia y juventud en Cúcuta, Norte de Santander. Ya tiene casi 20 años en la capital del país, tiempo en el que amasó, a fuerza de plomo, un imperio del crimen en Bosa, Kennedy, Tunjuelito, Soacha e incluso en Flandes, en el departamento del Tolima.

Tenía una estructura casi empresarial que le permitía pagarles sueldos mensuales fijos a sus integrantes. Movía más de 2.100 millones de pesos al mes y decían en la zona que en Patio Bonito y El Amparo no se vendía un gramo de droga sin que supiera. Su deseo de control lo llevó a constituir una estrategia de muerte que aplicaba de manera industrial para evitar que otros criminales se metieran en sus territorios.

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“A un administrador de un punto de venta le pagaban 4 millones de pesos; a alguien que surtía, 200.000 pesos; a alguien que distribuía le pagaban 1 millón, y a quienes estaban pendientes, el campanero, 100 cápsulas de estupefacientes. Además, tenían un jefe de sicarios con un sueldo fijo semanal de 500.000 pesos y por cada acción que hacían, si era contra un jefe de otra banda, les podían pagar entre 4 o 5 millones; si era un administrador, 3 millones; un surtidor, 3 millones”, explicó el coronel Jairo Baquero, comandante operativo de la Policía Metropolitana.

Todo esto lo empezó a detectar el infiltrado, quien logró aportar unas líneas telefónicas para realizar unas interceptaciones que resultaron claves en la investigación. En las llamadas, los integrantes hablaban de ventas de droga y de asesinatos. Sin embargo, el gran aporte fue que ‘Camilo’ aparecía de repente en una llamada informando dónde estaría. Los investigadores debían salir corriendo al lugar indicado para tomarle fotos, para saber cómo era.

"Él usaba chaquetas del Acueducto, como verdecita, para no ser descubierto por las autoridades".

“Él usaba chaquetas del Acueducto, como verdecita, para no ser descubierto por las autoridades. Se la ponía para que no le pidieran papeles o no lo vieran. También había un trabajador que usaba prendas de la ETB para no ser descubierto. El jefe de sicarios, alias el Flaco, hay un video donde se disfrazó de falso policía para ingresar a una vivienda, hurtar un dinero y matar a una persona”, narró otro de los detectives que hizo parte del proceso.

Después de meses de acumular pruebas, evidencias, llegó el momento de pedir su orden de captura. Una vez expedida, tuvieron que estar atentos a alguna llamada. El agente encubierto informó el 6 de octubre pasado que se iban a mover a El Amparo. La información era que iba a recoger una miniuzi, así que debían tener mucha precaución. Era un asesino. Podía reaccionar de cualquier manera y no sabían si ya tenía en su poder el arma automática.

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De hecho, cuando lo vieron parado en una esquina del barrio Patio Bonito tenía una bolsa negra en su mano. Ahí podía estar la uzi. Al notar la presencia de los uniformados, ‘Camilo’ trató de escapar. Corrió, y cuando hizo un movimiento que un policía interpretó como una acción de ataque, le disparó en un pie para inmovilizarlo. Reducido, trató de sobornar a los investigadores, les ofreció 200 millones de pesos. Al ver que no aceptaron, los amenazó de muerte a todos.

Esta estructura, liderada por alias ‘Camilo’, estaba compuesta por 18 integrantes.

Foto:

Policía Metropolitana de Bogotá

En total, las autoridades capturaron a 18 personas, pero se esperan más detenciones en las próximas semanas. Con esto se da por terminado el reinado de terror de la tercera banda más peligrosa de Bogotá, que operaba en localidades del sur y suroccidente de la ciudad. Están involucrados en al menos 20 muertes violentas.

Las otras bandas que delinquen en Suba y el centro

Pero ¿cuáles son las otras dos estructuras con más poder de fuego y dinero que ‘los Camilo’? Se trata de grupos delincuenciales organizados (GDO). Uno de estos delinque en Suba y ahora viene extendiendo sus acciones en Bosa. Esta banda se denomina ‘los Mesa’ o también son conocidos como ‘los Paisas’, cuyo origen es el municipio de Bello, Antioquia. Tienen diversificado su portafolio criminal, pero su actuar delictivo más fuerte es el narcotráfico.

“La otra estructura tiene influencia en el suroriente de la ciudad. En este momento está en etapa de investigación, se está recolectando elementos materiales probatorios y evidencia física, con el fin de determinar su capacidad, sus zonas de influencia, vínculos con otras organizaciones y modus operandi”, explicó el secretario de Seguridad, Aníbal Fernández de Soto.

El secretario de Seguridad, Aníbal Fernández de Soto.

Foto:

Mauricio Moreno

No obstante, esta es información de carácter sensible y no se pueden publicar detalles porque cualquier filtración podría generar tropiezos en la investigación que se está adelantando, afectando el trabajo que vienen realizando la Fiscalía General de la Nación y la policía judicial.

“Importante también resaltar el trabajo que venimos haciendo desde la Secretaría de Seguridad, la Policía y Fiscalía para actualizar el inventario criminal en la ciudad. Entender cómo ha sido la reorganización de los grupos delincuenciales, cuáles son los mercados criminales, dónde están, cómo cambiaron con la pandemia, con la migración, etc. Estamos cerca de terminar ese ejercicio y eso nos va a permitir organizar mejor la matriz operacional para la reducción del delito para las acciones que priorizaremos el año entrante”, concluyó el funcionario.

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