Las joyas de la innovación en Bogotá

Las joyas de la innovación en Bogotá

En la capital hoy existen varios laboratorios de emprendimiento. Estos son tres de ellos.

Cantera café

Cantera es el café de negocios de la empresa Lab1 que funciona como un espacio de trabajo colaborativo.

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

Por: Escuela de Periodismo Multimedia El Tiempo
29 de octubre 2018 , 06:08 p.m.

La aparición de cada vez más laboratorios de innovación y espacios de trabajo colaborativo en Bogotá ha suscitado que se empiece a catalogar a la capital de Colombia como una de las mecas del emprendimiento en el país y referente en América Latina. La apertura de numerosas sedes de multinacionales, como Amazon, y la consolidación de empresas novedosas y reconocidas a nivel mundial, como Rappi, así lo demuestran.

Con la llegada de esta ola de innovación, ha surgido el reto de unir nodos de creación para formar una red de apoyo e interacción entre el Estado, las empresas y la academia, así como la posibilidad de estructurar escenarios óptimos para que los proyectos adquieran visibilidad en el mercado nacional, regional y mundial.

Este desafío ha sido asumido por entidades como Connect Bogotá Región, que desde el 2011 ha enlazado empresas emergentes con más de 700 organizaciones en América Latina y el mundo a través de la plataforma 100 Open Startups, que ha facilitado la creación de 2.500 contratos entre compañías y emprendedores de la región.

De esta forma no solo se establecen relaciones, sino que salen a la luz los espacios en los que se optimizan los emprendimientos y se desarrollan las ideas.
Según Diana Gaviria, directora de Connect Bogotá Región, en la capital colombiana “se esconden varias joyas de innovación que pasan inadvertidas para los ciudadanos y son espacios detonantes de esta”. Algunas de ellas son Lab1, Domo i, Polymath Ventures y el Distrito de Innovación. Aquí se las presentamos.

Domo I: cinco niveles de experimentación

El llamativo edificio circular y acristalado que alberga el Domo I solo es visible para aquellos que ingresan a las oficinas del Grupo Bolívar ubicadas en el occidente de Bogotá.

Hace seis meses entró en funcionamiento este Centro de Innovación del grupo, que busca consolidar y ejecutar las ideas de los trabajadores en el marco de un modelo que se empezó a moldear desde hace diez años. “El reto que nos hemos puesto es que los 23.000 funcionarios que trabajamos aquí seamos convocados a innovar”, indica Óscar Rodríguez, vicepresidente de innovación de esta empresa colombiana de financieros y seguros.

Son cinco frentes fundamentales los que se busca consolidar bajo esta fórmula de la innovación y el emprendimiento: la responsabilidad de que en la organización se innove; las alianzas estratégicas con universidades, el Gobierno y otras entidades claves, como Colciencias, para proteger la propiedad intelectual; la vinculación a ecosistemas de emprendimiento con las startups o empresas emergentes y las inversiones con las que buscan ofertas de valor en otros proyectos para generar propuestas.

Al ingresar al lugar, las personas se encuentran con un station o una cafetería automatizada donde los usuarios pueden comprar productos a través de una aplicación móvil. Todo lo que se comercializa aquí son elementos creados a partir de otros emprendimientos. Además, en este piso, las personas pueden disponer de un espacio de trabajo colaborativo.

La crisis excita la conciencia, y cuando una conciencia está excitada en un contexto de creatividad e innovación puede llegar a sacar emprendimientos

En el segundo nivel hay una sala que busca crear un ecosistema de startups para asesorarlas y potenciarlas. Esto lo realizan mentores provenientes de varias organizaciones del mundo, gracias a convenios con empresas como Connect Bogotá Región, que permite la creación de vínculos a nivel regional. En el tercer piso funcionan los hubs, que son células o grupos integrados por estudiantes universitarios, a los cuales se les asigna un reto con una temática para que, durante un semestre, estructuren una idea-solución de la problemática que les plantean.

El cuarto piso cuenta con tres auditorios donde se dictan charlas sobre argumentación, expresión oral y rutas de emprendimiento. En el último nivel está la representación tangible del Domo, que funciona como observatorio de los procesos de innovación que se adelantan en el edificio y donde se exponen los proyectos.

Lab1: en busca de una vocación sostenible

El olor a café y especias y el sonido del jazz y el blues dan la bienvenida a Lab1, ubicado cerca del Park Way, en uno de los distritos culturales de Bogotá.

El propósito del laboratorio es que las personas encuentren en el emprendimiento una ‘vocación sostenible’, es decir que logren monetizar lo que más les apasiona y mejoren su calidad de vida.
Por eso, el fundamento del modelo que allí se aplica es que las ideas que se propongan o se ejecutan deben relacionarse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. “Nosotros queremos que los emprendimientos se vuelvan visibles y generen un impacto positivo al ambiente, las personas y la sociedad”, señala Leonardo Velásquez, director de Lab1.

Para él, emprender en un país como Colombia es oportuno por el contexto social y político en el que se encuentra. “La crisis excita la conciencia, y cuando una conciencia está excitada en un contexto de creatividad e innovación puede llegar a sacar emprendimientos. Cuando no, saca delincuentes como Pablo Escobar. Mentes brillantes, personas increíbles, pero no les permite desarrollarlo de manera inteligente”, señala.

Hace tres años, cuando Leonardo cursaba quinto semestre de arquitectura en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, decidió tomar el programa motor de la famosa escuela Bauhaus de Alemania y crear un espacio exclusivo para el emprendimiento. Al no tener fondos para comprar una edificación nueva, gestionaron una casa en Teusaquillo que estaba abandonada y, junto con el apoyo de organizaciones sin ánimo de lucro, lograron convertirla en un laboratorio de innovación. El proyecto fue reconocido con la máxima categoría de la Bienal Iberoamericana de Diseño en el 2017.

El laboratorio tiene dos pisos: en el primero hay un ‘café de negocios’ llamado Cantera, porque de allí es “donde se aprovecha la materia prima para hacer empresa”, afirma Velásquez. Las personas pueden elegir tomarse una bebida, solicitar alguno de los programas ofrecidos o una asesoría personalizada con algún mentor en la que se hace un diagnóstico de los proyectos y se define el camino viable para seguir.

Cuando los emprendimientos están en proceso de ideación, se ofrece un programa llamado Nirvan-up, basado en la activación de seis ‘chakras’: planeación estratégica, modelo de negocio, mercadeo, desarrollo sostenible, relaciones con los clientes y estructura financiera. También se da un bootcamp con el que se entrena a los emprendedores para que aprendan a vender.

En el segundo piso están ubicados varios cuartos alquilados por emprendedores con proyectos más avanzados. Es decir, los que cuentan con personas en planta y requieren espacios físicos para desarrollar sus productos, como Newrona, que desarrolla experiencias educativas a través de la realidad virtual y la realidad aumentada.

Polymath Ventures: extranjeros que creen en Colombia

En el 2012, un grupo de extranjeros liderados por Wenyi Cay, quien trabajó en Silicon Valley, decidió hacer un proyecto de innovación en Colombia. Su objetivo: detectar soluciones para las necesidades de la clase media en países emergentes de América Latina, tomando como partida a Colombia.

“Wenyi estudió modelos de emprendimiento a nivel mundial y detectó que en Latinoamérica, el desarrollo del emprendimiento era bajo y además, desde el punto de vista empresarial, existía un fuerte desbalance entre las grandes y pequeñas empresas, y faltaban las de tamaño medio que generaran empleo formal”, señala Carlos Fernández de la Pradilla, socio fundador de Polymath Ventures.

Así, esta compañía se convirtió en un company builder, es decir, una organización especializada en detectar necesidades, construir modelos de negocio que las solucionen, lanzar ideas disruptivas al mercado y encontrar un emprendedor que se vincule a los conceptos creados.

Eligieron el país por la alta densidad poblacional en las ciudades, la diversidad de la industria y por las destrezas propias de los colombianos. Sin embargo, el mayor reto que han afrontado es el acceso a fuentes de financiación dispuestas a asumir el riesgo de los proyectos. “Sin el apoyo de las administraciones públicas para los proyectos, para que se hagan más accesibles a las comunidades inversoras, será imposible que el emprendimiento despegue en Colombia, y el país lo necesita”, señala Fernández.

Hoy cuentan con cinco compañías en operación: Táximo, una empresa de gestión de vehículos que da soporte a las entidades financieras; Aflore, una empresa de servicios financieros para los colombianos no bancarizados; Autolab, un centro de cuidado automotor; Vincuventas, una plataforma de reclutamiento de personal, y Descubre, una compañía que vende productos cosméticos a través de las redes sociales.

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