La séptima, ¡qué cansancio! / Voy y vuelvo

La séptima, ¡qué cansancio! / Voy y vuelvo

Claudia López le puso fin a TM por esta vía argumentando que era un gasto innecesario.

TM POR LA 7MA

Esta era una de las imágenes proyectadas de cómo se esperaba que quedara un tramo de TransMilenio por la 7.ª.

Foto:

Cortesía IDU.

Por: Ernesto Cortés 
25 de julio 2020 , 08:46 p.m.

Una de las razones por las que esta columna lleva el título que lleva es por esa extraña manía que tenemos particularmente los bogotanos de ir y volver sobre los temas. Por esa tendencia a regresar a hechos y cosas que nunca terminan de cerrarse.

Es lo que sucede hoy nuevamente con la carrera séptima. Ad portas de hacer realidad su conversión hacia una troncal más del sistema TransMilenio, y luego de tres años de estudio, millonarios recursos, compra de predios y desgaste institucional, se da por cancelado el proyecto por orden de la alcaldesa Claudia López, de común acuerdo con los consorcios que estaban interesados en la megaobra (que no reclamaron nada a cambio pese a las millonarias inversiones que hicieron en la etapa previa a la licitación). Que la mandataria haya revocado esa posibilidad no sorprende.

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Fue uno de sus caballos de batalla desde el inicio de la campaña a la Alcaldía. La administración Peñalosa, sin embargo, confiaba en que antes de que terminara su mandato o incluso antes de las elecciones, la obra estaría adjudicada. Pero decisiones de la Procuraduría y pronunciamientos de algunos jueces sobre temas que eran absolutamente subsanables, originaron retrasos que completan un año sin resolverse. Y López hizo realidad su deseo de ponerle fin al proyecto con el argumento de que era un gasto innecesario e inconveniente, pues la ciudad no podía seguir sometida a la voluntad de los buses articulados sino que debía dar el salto a los sistemas férreos.

Soy coherente en este asunto, he sido defensor de TransMilenio. Y de la troncal por la séptima desde los tiempos de Lucho Garzón. Después de innumerables intentos por hacer de ella una vía amigable para los usuarios

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–TransMilenio normal (Lucho), TransMilenio ligero y metro (Moreno), tranvía (Petro), corredor verde (Clara), troncal (Peñalosa)– esperaba que las cosas al fin se dieran. Pero completamos la bobadita de 20 años de estar en este tire y afloje y regresamos al principio: nada.

Ahora se anuncia la puesta en marcha de un corredor verde, otra vez, con carriles exclusivos para buses, bicis, etc. Todavía no conocemos sus características.
Quisiera pensar sinceramente que detrás de la decisión de la Procuraduría y de algunos jueces hubo sensatez. Voy a dar ese marco de confianza aunque, insisto, sus reparos eran subsanables y no había necesidad de darle un portazo a todo el proyecto cuando las dudas no lo ameritaban. En cambio, sí creo que las presiones políticas y de personajes influyentes gravitaron para que el proyecto al final tuviera más enemigos poderosos que amigos sensatos.

No sirvió ni siquiera la participación de los ciudadanos, que hicieron un trabajo juicioso de veeduría a la iniciativa y aportaron ideas que se incorporaron al modelo final.

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Lo que duele no es que Claudia López decida clausurar el TM por la séptima, esa fue la propuesta por la que votaron los bogotanos, así es la democracia (como también votaron por la troncal de Peñalosa en su momento); lo que entristece es que llevemos 20 años en las mismas, que nos quejemos del trancón pero nos les atravesemos a las soluciones; que politicemos temas técnicos y que cualquier crítica que se haga se zanje con el simplismo de decir que uno es amigo o enemigo de la séptima o amigo o enemigo de tal o cual alcalde. A eso se reduce la retórica de estos debates. Lo que viene ahora es un nuevo intento –el séptimo en la carrera séptima– para ver si funciona. Y ojalá funcione, ¿qué más puede desear uno? Si es un corredor ecológico, que así sea: que le ponga tatequieto al carro particular, que los carriles sean exclusivos, que los ciclistas tengan el espacio prometido, que los andenes sean decentes para los peatones, que los particulares respeten el carril de buses y viceversa; que los paraderos funcionen como en las ciudades organizadas, que los empleados ahorren tiempo y dinero en transporte público. En fin, todo lo que prometía la troncal...

Y si no es así, si al final resulta que todo termina siendo un remedo de solución a la movilidad (como pasa con la séptima peatonal), entonces no nos volvamos a quejar y dejemos de repetir esa frase tan ‘mañé’ –como dicen los paisas– de que la séptima es la “vía insignia” de los bogotanos, cuando no hemos querido dejar que en ella algo bueno pase.

(Le recomendamos leer: La Corte y las fotomultas / Voy y vuelvo)

¿Es mi impresión o... a juzgar por los indicadores, Cundinamarca es hoy por hoy modelo en el manejo de la pandemia del covid-19?

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
En Twitter: @ernestocortes28
erncor@eltiempo.com

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