Mejor iluminación, tras la seguridad en parques, ciclorrutas y vías

Mejor iluminación, tras la seguridad en parques, ciclorrutas y vías

Entre 2016 y lo corrido de 2017 se han actualizado más de 125.900 luminarias en Bogotá.

Espacios públicos en Bogotá

En la iluminación de los espacios públicos ha sido clave el trabajo articulado entre todas las entidades del Distrito y el apoyo de la Policía.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

16 de diciembre 2017 , 10:00 p.m.

“Eso ya está demostrado: cuando una zona está oscura genera inseguridad. Por percepción y realidad”.

Así, sin rodeos, Yaneth Bejarano, líder del barrio San José, en el sur de Bogotá, suelta esa frase que resume la importancia que tiene para los espacios públicos el cambio de luminarias, como las que se reemplazaron en su parque, uno de los más particulares de toda la ciudad: es todo un separador vial que va de la avenida Primero de Mayo hasta llegar casi a la 27 sur a lo largo de la carrera 12 D.

Desde que la Administración Distrital propuso ‘poner la casa en orden’ se fue armando el plan de modernización del alumbrado público, cuyo objetivo consiste en que los habitantes tengan más luz en vías principales y secundarias, parques, plazas, plazoletas, senderos y ciclorrutas, entre otros lugares.

Para lograrlo se ha estructurado desde cuatro pilares: el primero es instalar 130.000 lámparas tipo led para reemplazar las viejas luminarias de sodio (amarillas) en diez vías principales y en seis localidades; el segundo, cambiar los bombillos de sodio en parques, plazas y ciclorrutas por otros de luz blanca (halogenuro metálico). El otro pilar es montar un centro de control que permita monitorear el alumbrado público desde un comando central y, finalmente, la implementación de energía renovable como fuente de respaldo.

Los dos primeros pilares, es decir, la nueva tecnología led y el cambio hacia halogenuro, ya se están comenzando a mostrar resultados.

El parque San José está integrado por una zona de juegos para niños y máquinas biosaludables para ejercicio; también está la sede de la junta de acción comunal (JAC) y además las canchas de donde salen jóvenes figuras del microfútbol.

En medio de este panorama, la presidenta de la JAC recuerda que hace un año, en esta misma época, comenzó a tramitar ante la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp) el cambio de bombillos por unos más modernos, sobre todo en el parque que da a la calle 22 sur, junto a la zona de los juegos infantiles. Allí había consumo de drogas, robos y riñas; además, el sitio estaba ocupado por personas ajenas a la sana convivencia.

Con la llegada de una mejor luz, las cosas comenzaron a mejorar no solo en este, sino en otros lugares que vieron brillar las nuevas luces.

Un reporte entregado por la Uaesp señala que, en menos de dos años, entre el 2016 y lo corrido del 2017, se han actualizado y modernizado más de 125.900 luminarias en toda la ciudad con una inversión superior a los 405.000 millones de pesos.

Con estos recursos se han beneficiado más de 900 parques, además de sitios claves como entornos escolares, universidades, senderos peatonales, los alrededores de hospitales, puentes peatonales, los denominados puntos críticos y también lugares emblemáticos como la plazoleta de Usaquén, el centro histórico, Cuadra Alegre y vías como las calles 82 y 85 y el cuadrante del centro comercial Santafé.

Los ciudadanos ahora ven más sitios públicos claros, con menos sombras y la sensación de que hay más seguridad.

El tema es clave porque está en el centro de las preocupaciones de los ciudadanos, como lo evidencia la última encuesta de percepción del programa Bogotá Cómo Vamos (BCV) 2017, en la que el 66 por ciento de las personas dijeron estar satisfechas con su barrio, frente a un 63 por ciento en el 2016. Además, el 37 por ciento dijeron sentirse satisfechas con el espacio público disponible, cifra que revela un aumento de 11 puntos comparada con la del año pasado, cuando solo el 26 por ciento se sentían así.

En esa misma encuesta, el 58 por ciento de los encuestados dijeron que una de sus principales actividades deportivas y recreativas es ir a los parques.

Más luz, más ojos

En materia de percepción, la iluminación es clave porque otros ciudadanos pueden tener mayor visualización de la zona. A esto se suma que las cámaras de seguridad también toman las imágenes con mayor definición, de tal modo que los guardas de seguridad pueden avisar a las autoridades sobre movimientos sospechosos. O incluso para esclarecer crímenes como los casos reportados la semana que terminó, cuando se logró capturar a varios hombres presuntamente involucrados en dos homicidios. Gracias a que se les pudo identificar por video, las autoridades pudieron ponerlos tras las rejas.

Alejandro Sandoval, director de la Corporación Universidades del Centro de Bogotá, dijo a este diario que uno de los factores claves para habitar y revitalizar un sector tan neurálgico como el centro es la iluminación. Vecinos, turistas, residentes, transeúntes y estudiantes buscan circular por zonas seguras, iluminadas, “donde los ojos de los otros los estén protegiendo”, precisó.

Al igual que la presidenta de la JAC San José, este líder hace recorridos con funcionarios de las diferentes entidades para identificar los puntos que requieren intervención. De hecho, uno de los cuadrantes a los que ya se les ve una mejor cara es el comprendido entre las calles 19 y 26 de la carrera 3.ª a la 7.ª.

Apoyo de las autoridades

“La luz también es un tema de percepción, y noto una gran disposición de las autoridades para resolver este problema. Hemos hecho varios recorridos nocturnos, a altas horas de la noche, y vemos que sí se puede mejorar en la percepción lumínica cambiando (de sodio) a led”, afirma Sandoval.

Puso como ejemplo lo que pasó en el sector histórico de La Candelaria y en el Eje Ambiental, donde con las nuevas luces las cosas han mejorado para el sector.

“Creo que ya hemos comenzado, y la idea es cambiar todos los bombillos de la ciudad. Se realizó en La Candelaria y en el cuadrante de la calle 26 a la 19 entre carreras 3.ª y 7.ª, y se hizo fue tratando de pensar por dónde circulan los 150.000 estudiantes que todos los días llegan a esta zona de la ciudad. Y el esfuerzo es cambiar todas esas luminarias como plan piloto, mirar cómo sincronizamos la seguridad y la atención lumínica para que la gente pueda estar tranquila en el centro de la ciudad”, dijo el experto.

Trabajo articulado

Parte de la estrategia de la Secretaría de Seguridad, la Policía y la Fiscalía para mejorar los índices de seguridad fue trabajar en llave. Y en esa lucha contra de la delincuencia y el crimen, la iluminación de los denominados puntos calientes fue estratégica. Las autoridades hicieron operativos en 706 sitios, de los cuales, según datos oficiales, la Uaesp ha apoyado con la iluminación pública en 201. Y los resultados ya se sienten.

Sobre esa combinación de fuerzas, el secretario de Seguridad, Daniel Mejía, dijo: “En las 75 calles que recibieron ambas intervenciones, la disminución en los delitos denunciados fue de cerca del 46 por ciento. Estadísticamente, esto es una disminución de 0,32 desviaciones estándar en las condiciones de inseguridad, especialmente en la percepción de riesgo”. Según el funcionario, “los resultados también sugieren que el delito disminuyó cerca del 10 por ciento en los puntos que recibieron únicamente mejor iluminación y 13 por ciento con solo patrullaje. Por último, hay evidencia que sugiere el desplazamiento del crimen contra la propiedad”.

En cuanto a la llegada de luces led, los conductores que por lo general se desplazan de noche por vías como la calle 26 han encontrado que desde la carrera 3.ª hasta la 106, las lámparas amarillas fueron cambiadas. En total se reemplazaron, solo en esa vía, 1.611 bombillas por luces más blancas, brillantes y de mejor calidad. Igual sobre la calle 63 entre la 14A y hasta la 70, donde se instalaron 1.962. En total fueron intervenidas 3.996 luminarias, un trabajo que, vale la pena señalar, se hizo con motivo de la visita del papa Francisco e incluyó, además de vías principales, las nuevas luces del parque Simón Bolívar.

A todo esto se suma el ahorro: la vida útil de las viejas luminarias amarillas era de 8 años, mientras que la de una led puede ser de 15 años.

Se espera que en los próximos dos años lleguen 115.000 luces led para vías secundarias a las localidades de Antonio Nariño, Puente Aranda, Rafael Uribe, Fontibón, Kennedy y Bosa.

Lo que significa cambiar de sodio a iluminación led

Los beneficios a la hora de cambiar de tecnología son evidentes. Al igual que en una casa o edificio, en el alumbrado público hay aspectos técnicos, ambientales y sociales que impactan con el uso de led.

Por ejemplo, hay reducción del consumo de energía, son más eficientes, tienen casi que el doble de durabilidad y la reproducción de color incide en la percepción de seguridad.

A la hora de sacarlas de servicio, según la Uaesp, se reducen los componentes contaminantes. También se reduce la generación de CO2, así como la polución lumínica. Socialmente, los espacios iluminados invitan a su disfrute.

BOGOTÁ
En Twitter: @BogotaET

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