En las protestas hay que marginar la capucha y el explosivo: expertos

En las protestas hay que marginar la capucha y el explosivo: expertos

La protesta debe ser entendida como un derecho, pero sus promotores también tienen deberes, dicen.

Protesta estudiantes Universidad Nacional

Protesta de estudiantes de la Universidad Nacional.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

Por: Bogotá
26 de septiembre 2019 , 10:30 p.m.

¿Cuál es el límite que tiene la protesta social? La pregunta, formulada a raíz de los hechos violentos que ha vivido Bogotá por causa de las manifestaciones de esta semana, se refiere a quienes protestan y a quienes las enfrentan con represión.

Durante los últimos días hubo bloqueo al transporte, daños millonarios a locales privados, pedrea contra la Fuerza Pública que reaccionó con gases lacrimógenos, una explosión dentro de la Universidad Pedagógica con cinco heridos y una ciudadana lesionada en la calle y 271 buses de transporte dañados.

“Nada justifica la violencia”, dijo el alcalde Enrique Peñalosa, al entregar el balance de 271 buses del transporte dañados por quienes protestaron el martes y el miércoles a nombre de estudiantes de las universidades Distrital y Pedagógica, la primera por actos de corrupción y la segunda no se sabe por qué.

Los expertos están de acuerdo en que nada justifica la violencia, pero recuerdan que hay unos pocos extremistas que utilizan las protestas estudiantiles para generar caos y desorden, y la respuesta no debería ser reprimir a los manifestantes porque terminan afectados o detenidos quienes no causaron los desmanes. Además, sus reclamos terminan invisibilizados.

“Quiero dejar claro que la Policía actúa porque se están presentando unos desmanes, hemos actuado dentro de la norma, en presencia de los organismos de control y estamos prestos a que se verifiquen los hechos”, dijo el comandante de la Policía de Bogotá, general Hoover Penilla, quien fue criticado porque la Fuerza Pública ingresó a la universidad Pedagógica.

Protestas Universidad Nacional

Manifestantes también se enfrentaron a las autoridades en la Universidad Nacional.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO.

¿Qué hacer? Hugo Acero, experto en seguridad y convivencia, advierte que los límites comienzan por las normas que obligan a tramitar permisos a las autoridades para saber con antelación los recorridos y horarios y así facilitar el acompañamiento a quienes protestan y que no se afecten los derechos de los otros ciudadanos.

Recuerda que la protesta social es un derecho que debe garantizar el Estado, pero que tiene deberes que los manifestantes están obligados a cumplir para no afectar al resto de ciudadanos en sus derechos a la movilidad, la seguridad y la tranquilidad, entre otros.

El secretario de Seguridad, Convivencia y Justicia, Jairo García, asegura que en los últimos tres años unas 2.000 protestas sociales en la ciudad han tenido acompañamiento con gestores y se ha garantizado su derecho a manifestarse. “Acompañaremos la protesta, pero seguiremos siendo contundentes con aquellos que quieren vandalizar y afectar la tranquilidad de los bogotanos”, anunció.

Acero advierte que hay que hacer inteligencia e investigación criminal, con el apoyo de cámaras ubicadas en puntos críticos ya conocidos, para identificar a los responsables y sancionarlos a ellos.

“La Administración Distrital, la Policía, la Fiscalía y las directivas de las universidades, cada uno por su lado, deberían estarse reuniendo hoy para diseñar planes que permitan controlar estas manifestaciones violentas”, dice Acero al señalar que hay que tomar medidas correctivas desde cada escenario para no tener que actuar con represión.

Disturbios Javeriana Distrital carrera 8va

Estudiantes de las universidades Distrital y Javeriana se enfrentaron a miembros del Esmad el pasado miércoles.

Foto:

César Melgarejo

Óscar Sánchez, exsecretario de Educación de Bogotá, asegura que el diálogo debe primar sobre la represión, pero que debe haber una actitud de rechazo de los estudiantes a los encapuchados y a los explosivos, porque no se pueden validar situaciones como la explosión dentro de la Pedagógica el miércoles, que dejó cinco personas heridas. “El movimiento estudiantil tiene que encontrar la manera de marginar y cuestionar la capucha y el explosivo”, afirma Sánchez.

Darío Hidalgo, experto en Movilidad, advierte que el tema es muy complejo cuando se trata de un paro como el de conductores de transporte que esta semana afectaron a municipios como Soacha y Chía, entre otros, porque ahí se mezcla la informalidad de un servicio que no se brinda desde lo legal y afecta a los usuarios, y el incumplimiento de las normas de conductores que no pagan las multas.

Hay que volver a principios como los que en su momento abanderó el alcalde Antanas Mockus –dice– de impulsar el cumplimiento de la ley con sanciones legales, morales y sociales, para que no sea normal no pagar las multas, parquear donde es prohibido o colarse sin pagar. “Mientras sigamos mirando para otro lado frente a un colado, un mal parqueado y no nos importe como sociedad, esas conductas se seguirán repitiendo”, explica.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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