TransMiCable, una obra que le cambió la cara a Ciudad Bolívar

TransMiCable, una obra que le cambió la cara a Ciudad Bolívar

Llegaron 163 cabinas para cambiarle el rostro a esta zona, que espera volverse un punto turístico.

TransMicable

Unos 30.000 usuarios se movilizaron gratuitamente en los días previos al inicio de la operación, que arrancó ayer.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

Por: Ana María Montoya / Escuela de Periodismo Multimedia de EL TIEMPO
29 de diciembre 2018 , 07:39 p.m.

María Margarita González vive en el barrio El Paraíso hace más de treinta años. Desde su casa, entre calles polvorientas y caminos escondidos, se asoma la inmensidad de Bogotá. Ella, con una sonrisa, alista los tamales para la venta; anoche preparó el doble, pues desde el jueves, con la llegada de TransMiCable, su barrio en medio de las montañas de Ciudad de Bolívar cambió para siempre.

El viento sopla y las banderitas de colores que adornan las cuadras revolotean de lado a lado. Los niños juegan con un balón de fútbol desinflado, y en el fondo suena música decembrina. Son las once de la mañana. Los vecinos caminan mirando al cielo, mientras que arriba, las cabinas rojas avanzan por el cable una tras otra.

En las calles no hay otro tema de conversación. En los buses que suben con esfuerzo por las laderas, los vecinos se saludan, y después de desear felices fiestas sigue la pregunta “¿Ya se subió al TransMiCable?”. Arriba, en la cima de la montaña, hay algunos pintando las fachadas de las casas y otros adornando y limpiando los caminos; están alistando lo que María Margarita llama “el nuevo destino turístico de Bogotá”.

Las paredes de colores se alzan a la vista adornando el panorama; amarillo, azul, naranja y verde decoran los caminos pedregosos y polvorientos, grafitis y murales decoran las esquinas con retratos multicolores que narran la cotidianidad del barrio; en los andenes, los jóvenes conversan sobre el plan de la noche: dar un paseo en TransMiCable disfrutando las luces de la ciudad.

“Estamos felices, por fin vamos a dejar de ser lo feo de Bogotá. Ya ha subido mucha gente, y se ha dado cuenta de que aquí vivimos personas buenas y trabajadoras”, dice María Margarita con una larga sonrisa mientras observa las cabinas que entran a la estación Mirador del Paraíso.

Organiza su puesto de venta frente a su casa, y llegan sus amigas haciendo la misma pregunta: “¿Ya se subió al TransMiCable?”. Una de ellas, Rosa Gómez, suelta un grito a modo de explicación: “Uno se sube, se echa la bendición y cierra los ojos hasta llegar abajo”; mientras tanto, las demás se ríen.

Todas tienen más de 60 años y llevan más de media vida en estas montañas. Han oído promesas que nunca se cumplen, han vivido las transformaciones y son testigos del paso del tiempo, que ha dejado más noticias malas que buenas, pero ahora la esperanza sube en cada una de las 163 cabinas del sistema.

TransMicable

Se estima que en un día normal de operación, el TransMiCable movilizará un promedio de 20.000 personas.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

Patricia Chaparro, de 35 años, dueña de una tienda de accesorios para celular, afirma que lo más importante es poder cambiar el estigma con el que ha vivido Ciudad Bolívar desde sus inicios. “Ya no vamos a ser los de la loma, sino la localidad del TransMiCable, y todo el mundo va a querer subir a conocer”.

Ella vive con su madre, Gloria Gómez, una mujer de 70 años que tres veces por semana debe movilizarse hasta Usme para que le realicen terapias en la pierna izquierda.

Patricia recuerda los largos recorridos para llegar hasta el portal Tunal, la espera en los paraderos y las frenadas bruscas de los buses que aún recorren la montaña. Ahora, con la mirada sostenida y la voz alegre, agradece que su mamá no tenga que volver a soportar ese “suplicio”.

Un recorrido en bus desde el portal Tunal hasta la estación Mirador del Paraíso se demora una hora, mientras que en TransMiCable dura tan solo trece minutos.
Sin embargo, la ganancia va mucho más allá del tiempo.

Con la llegada de TransMiCable se beneficiarán más de 80.000 habitantes de Ciudad Bolívar y 700.000 más de todo el sector de El Tunal, pues se espera que el sistema se convierta en una vitrina turística que impulse el desarrollo comercial de todo el sector.

A propósito, el Distrito adelantó jornadas de formación con énfasis en gastronomía para la comunidad con el fin de fortalecer y mejorar los productos típicos. A esta iniciativa se unieron reconocidos chefs como Jorge Rausch –jurado de Master Chef–, Daniel Kaplan y Óscar del Busto.

Mientras las góndolas siguen su trayecto en el aire, los más impresionados son los niños, que aún no salen del asombro. En medio de las muñecas, los triciclos y los dulces, cambiaron las salidas al parque por un paseo en TransMiCable que piden a sus mamás con desesperación.

A ellos les sorprende la idea de ‘volar’, y aunque ya se acostumbraron a la vista de la ciudad desde las cabinas, preguntan el nombre del edificio que se ve a lo lejos o la ubicación de algún lugar emblemático.

Ángela Alonso, una auxiliar de enfermería de 30 años que vive a pocas cuadras de la última estación, es madre de una niña de cinco años y ahora, lo que más le da satisfacción de TransMiCable es que su hija no crezca con el estigma que años atrás representaba vivir en Ciudad Bolívar.

“Ahora nos sentimos orgullosos de nuestro barrio, los niños van a crecer con más oportunidades y sin pena de decir que viven aquí”, afirmó mientras peinaba a su hija.

TransMicable

El nuevo sistema cuenta con 163 cabinas y reduce el tiempo de los traslados de una hora a trece minutos.

Foto:

Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO

Mientras tanto, en los alrededores del portal Tunal, las cabinas se divisan en el aire desde la estación de TransMilenio Biblioteca; dentro de los articulados, los pasajeros se apresuran a sacar su celular para obtener la mejor fotografía de las góndolas en acción. En el portal, las personas caminan sonrientes y admiradas. Camila Segura, miembro del Equipo T de TransMilenio, sostiene que más allá de ser un medio de transporte para los habitantes de Ciudad Bolívar, se ha convertido en un plan para los turistas que visitan la ciudad en esta época.

Mientras tanto, Lucía Pérez, una villavicense que vino a visitar a su familia para celebrar el Año Nuevo, llega con su hija María Camila para subir en una de las cabinas. “Es un plan que uno hace en otras ciudades, y es muy bueno que ya se pueda hacer en Bogotá; ahora, uno puede subir sin miedo y disfrutar de esa vista tan bonita”, afirma emocionada.

TransMiCable se ha convertido en algo más que la nueva troncal eléctrica del sistema. Las 163 cabinas que cuelgan del cable y se pierden entre los colores de las casas de la montaña llevan la esperanza de los habitantes de 48 barrios de Ciudad Bolívar.

Aunque para algunos todavía resulte increíble que sobre sus cabezas ‘vuelen’ las cabinas, todos celebran su llegada.

“Ya nos tocó el turno de mostrarles a todos lo que tenemos aquí en el sur, nosotros también podemos ser el lugar a donde lleguen los extranjeros para conocer la ciudad”, puntualizó María Margarita mientras terminaba de organizar los tamales sobre la mesa de su puesto.

Así funcionan las cabinas de TransMiCable

El sistema es sostenido por un cable cuya longitud total es de 3,34 kilómetros. Son 163 cabinas, que pueden movilizar a 7.200 pasajeros cada hora. Estas cuentan con sillas plegables que permiten el ingreso de sillas de ruedas, bicicletas y coches; en cada una pueden viajar hasta diez personas sentadas, y el recorrido desde el portal Tunal hasta la última estación, en el barrio El Paraíso, tarda tan solo 13 minutos viajando a 20 kilómetros por hora.

En las góndolas, los usuarios cuentan con servicio de wifi y un botón para llamar al centro de control en caso de ser necesario. El sistema tiene cuatro estaciones: El Tunal, Juan Pablo II, Manitas y Mirador del Paraíso. La obra, en la que el Distrito invirtió 240.000 millones de pesos, se inició en junio de 2016; en total fueron 26 meses de construcción. TransMiCable tiene un sistema de seguridad para evitar la evasión del pago del pasaje, y el ingreso se hace mediante puertas de piso a techo con tambor giratorio.

Ana María Montoya
Escuela de Periodismo Multimedia de EL TIEMPO
Twitter: @Lacrespaana

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Empodera tu conocimiento

Logo Boletin

Estás a un clic de recibir a diario la mejor información en tu correo. ¡Inscríbete!

*Inscripción exitosa.

*Este no es un correo electrónico válido.

*Debe aceptar los Términos y condiciones.

Logo Boletines

¡Felicidades! Tu inscripción ha sido exitosa.

Ya puedes ver los últimos contenidos de EL TIEMPO en tu bandeja de entrada

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.