La mujer que les regresa la autoestima a las pacientes de cáncer

La mujer que les regresa la autoestima a las pacientes de cáncer

Con tecnología de punta, Sol Volcán les ha plasmado las areolas y las cejas a más de 50 mujeres.

Sol Volcán

En la micropigmentación de cejas, los pelos se hacen uno a uno para dar mayor realismo e ilusión de volumen.

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Sol Volcán

28 de septiembre 2018 , 07:09 p.m.

Sol Volcán se empeñó en devolverles la autoestima y la seguridad a las mujeres sobrevivientes de cáncer de seno y otras enfermedades. Desde hace dos años, esta colombovenezolana se ha dedicado a micropigmentarles las areolas –círculo que rodea los pezones–a las mujeres sin recursos económicos que han perdido sus senos por una mastectomía.

“La micropigmentación es una técnica de maquillaje semipermanente y mínimamente invasiva. Con esta implantamos pigmentos orgánicos en las primeras capas de la piel del paciente”, cuenta Volcán, quien agrega que el mismo cuerpo se encarga de degradar los pigmentos.

Sol es dermatocosmiatra y por ello hace énfasis al decir que no se trata de un tatuaje, pues la micropigmentación se hace máximo a dos milímetros de profundidad.
“La duración depende del metabolismo de cada persona. Los resultados pueden durar de uno a tres años, aproximadamente”, explica Sol.

La micropigmentación de areola solo es apta para las mujeres que hayan superado por completo el cáncer, tengan sus implantes y cuenten con la autorización de su médico tratante.

“No importa si no tiene sus pezones, lo que queremos es devolverles esa parte tan femenina que tenemos las mujeres”, dice la experta.

En los dos años que lleva haciendo esta labor, Sol ha recibido a más de 50 mujeres del país, a las que les ha hecho areolas y cejas.

Una de las pacientes que más recuerda es una mujer con cáncer de mama a la que su esposo dejó por alguien más joven.

“Me acuerdo que ella decía que no era capaz de mirarse al espejo y mandó a quitar todos los que había en su casa. Cuando le devolvimos sus areolas y se volvió a ver no lo podía creer. Ese sentimiento fue nuestro pago”, dijo Sol.

A pesar de que es un regalo, las pacientes que llegan deciden sobre el diseño que les van a hacer. Los materiales que se usan son los mismos a los que tienen derecho los clientes regulares.

Antes de cada proceso se realizan bosquejos y pruebas de color y alergia para obtener mejores resultados y lograr la simetría.

“Hace dos años sufrí cáncer de mama, afortunadamente me lo detectaron a tiempo y solo me hicieron una cirugía, no tuve que ir a sesiones de quimioterapia”, cuenta Jhany Rodríguez, una de las pacientes de Sol.

Ella fue una de las beneficiadas del programa Micropigmentación con corazón, como decidió llamarlo Sol.

“Verse incompleta, por así decirlo, genera traumas. No me sentía cómoda con mi pareja y me daba pena. Lo que Sol hizo fue algo que me ayudó muchísimo. Mejoró mi autoestima, me miro al espejo y me siento bien conmigo misma”, cuenta Jhany, quien vive en Tolima.

Uno de los miedos que tienen las mujeres interesadas en realizarse la micropigmentación en la areola es el dolor que pueden sentir. Sin embargo, de acuerdo con Jhany no fue doloroso porque usaron anestesia tópica.

Autoestima con la mirada

Las sesiones de quimioterapia, en algunos casos, hacen que el cabello, las cejas y pestañas se caigan.

“Extendimos la campaña para hacer las cejas a las mujeres que las han perdido por el cáncer. Cuando hicimos la primera convocatoria no imaginábamos que vinieran tantas niñas, que sufrían porque económicamente no podían hacerse un tratamiento de confianza”, recuerda Sol.

Para las cejas, estas se realizan pelo a pelo, para dar la ilusión de volumen.
Una de las beneficiadas de este proceso fue Yamile Buitrago, quien a pesar de no sufrir cáncer, tuvo una enfermedad que hizo que se le cayeran las cejas.

“Tuve la intención de tatuármelas, pero nunca me atreví por miedo. Todas las mañanas me demoraba una hora pintándome las cejas, lo hacía antes de que mi esposo se despertara para que no me viera así”, recuerda Yamile.

Las cejas que le dieron a esta mujer de Tunja se tradujeron en autoestima y en dejar atrás el miedo.

“Antes no podía entrar a una piscina, jugar con mis sobrinos o vivía con el miedo de manchar las sábanas con el lápiz con el que me hacía las cejas. Sol me ‘tatuó’ el alma y regresó mi alegría”.

Lo que desea ahora Sol es extender su programa para beneficiar a más mujeres que no cuenten con los recursos económicas, ya sea con areolas o cejas.

Si usted quiere comunicarse con Sol y exponerle su caso puede hacerlo en el correo contacto@solvolcan.com.

Redacción EL TIEMPO ZONA
Rafael Jaller Santamaría
En Twitter: @rafajaller
rafjal@eltiempo.com

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