Voy y vuelvo: Una campaña sin respiro... / Opinión

Voy y vuelvo: Una campaña sin respiro... / Opinión

Si algo no se puede negar es que los cuatro candidatos que buscan la alcaldía hicieron la tarea.

Candidatos a la alcaldía

Los cuatro candidatos que le apuestan a ganar la alcaldía de Bogotá este domingo 27 de octubre.

Foto:

Foto: Ana María González Combariza

Por: Ernesto Cortés Fierro
26 de octubre 2019 , 06:54 p.m.

Yo no sé ustedes, pero a mí terminan generándome compasión los candidatos y me solidarizo con ellos. 

Están jugados, están optimistas, han hecho sacrificios, han creado equipos, han evaluado una y otra vez el sinfín de propuestas y promesas; han subido montañas, han caminado, han montado en bici, en bus, en ‘la rolita’ de Jonathan; han besado mejillas de niños y ancianos; han abrazado, han sudado, han comido cuanta cosa les han ofrecido; han prometido y vuelto a prometer, han debatido, se han enfadado, han echado vainazos, los han recibido en casas, conjuntos, parques, aceras, coliseos; han dormido poco y trabajado mucho, han sufrido con las encuestas, se han aferrado a los respaldos, se han emocionado con las calcomanías en los carros, han tragado esmog y bebido litros de agua; han tenido poco sosiego en la intimidad del hogar, al lado de los suyos, que sufren quizás más que ellos y que desde ya deben estarse preparando para lo que venga.

Así es la política. Los candidatos han prometido seguridad, educación, salud, bienestar, más metros, más troncales, más avenidas, más transparencia, más cupos, más parques, más ciclorrutas, menos contaminación, menos carros, menos hambre, menos ruido, menos transmilenios, menos SITP, más árboles, más inglés, más andenes, más cárceles, menos delincuentes, menos ambulantes, menos basura, más casas, más empleo, más subsidios, menos violencia, menos abusos, menos droga, menos trago, más participación, más solidaridad, más cultura, más recreación.

A los candidatos les han dicho de todo, mamertos, tibios, guerreristas, guerrilleros, tránsfugas, mentirosos, solapados, ladrones, maricas, abusivos, niños, inexpertos...

Pero también han sido objeto de frases amables: papacito, sardino, vieja berraca, simpático, echados pa’ lante, bacanes y demás.

Todos han apelado a las muletillas: yo hice, yo quiero, yo puedo, yo advertí, yo sueño, yo aspiro, yo haré, yo cumplo, yo no improviso, yo no robo, yo no engaño, yo soy como ustedes, yo no soy como aquel, yo no soy como aquella, yo soy de la gente, yo soy independiente, yo soy del pueblo, yo avanzo, yo estoy con Mockus, yo estoy con Peñalosa, yo estoy con el pueblo, yo estoy con Petro, yo, yo, yo…

Sus equipos están extenuados, pero sienten que ha valido la pena. Cientos y cientos de voluntarios, que muchas veces los candidatos ni siquiera llegaron a conocer, se la han jugado por ellos, han soportado sus rabietas, sus incumplimientos, sus despistes, sus frases cortantes, sus regaños; han sufrido con los debates, con los ataques, con los sondeos; han traído y llevado, han organizado, convocado y hasta llorado; han inventado eslóganes, creado etiquetas, montado videos, redactado comunicados y sacrificado tiempo y familias.

¿A cambio de qué? Este domingo se sabrá. De los candidatos podrá decirse de todo, menos que hayan rehuido debates –y fueron casi 50– ni preguntas; respondieron decenas de cuestionarios, gastaron cientos de horas en programas radiales, mojaron prensa a más no poder y empapelaron las redes sociales con trinos y mensajes, ellos y sus amigos, pero también sus enemigos. Hoy verán el fruto de lo sembrado en largas y extenuantes jornadas de trabajo.

Hago esta reflexión para que entendamos que quien salga elegido hoy para gobernar la ciudad hizo la tarea, estemos o no de acuerdo con sus propuestas. Y para que elijamos a quien sintamos que mejor nos representa y representa los intereses de la ciudad. Como lo dije en una pasada columna, muchas promesas serán imposibles de cumplir, pero con que el ganador o la ganadora muestren pasión y una voluntad infinita de seguírsela jugando por hacer de Bogotá la mejor ciudad posible para vivir, allí estará nuestro voto.

No suelo recomendar candidatos al Concejo, pero esta vez haré una excepción y sugeriré algunos nombres que merecen una primera oportunidad. Y porque sus propuestas lucen frescas, renovadoras, repletas de esperanza y no se advierten en ellas el odios ni las falacias con las que otros inundan las redes sociales. Aquí van:

Marisol Gómez (n.º 1, Bogotá para la Gente), Juan David Quintero (n.º 11, Liberal), Diego Laserna (n.º 26, Verde), Sofía Nariño (n.º 2, Farc), Diego Cancino (n.º 1, Verde), Ana Teresa Bernal (Colombia Humana), María Andrea Nieto (n.º 1, Cambio Radical), Juan Baena (n.º 3, Bogotá para la Gente), Jaime Morón (n.º 3, Centro Democrático) y Natalia Moreno (n.º 4, Polo).

¿Es mi impresión o… la selfi que se tomaron los candidatos en el debate de Citytv fue refrescante en medio de esta agitada campaña?

ERNESTO CORTÉS FIERRO
EDITOR JEFE EL TIEMPO
Twitter: @ernestocortes28

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