La Imprenta Distrital cumplió un siglo ajetreado

La Imprenta Distrital cumplió un siglo ajetreado

Por la historia de esta institución pasaron personajes tan relevantes como Jorge Eliécer Gaitán.

Imprenta Distrital

En la exposición ‘1919-2019: más que tinta y papel, imprimimos la historia de nuestra ciudad’, que está abierta en el Archivo de Bogotá, se abordan las fechas más importantes de la Imprenta Distrital.

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Cortesía Secretaria General de la Alcaldía de Bogotá

Por: Bogotá
19 de diciembre 2019 , 10:07 p.m.

Poner a funcionar la Imprenta Distrital costó 1.600 pesos hace cien años. Entonces, la prensa pasaba por una crisis de escasez de papel debido a la Primera Guerra Mundial, que desangraba Europa, y la Alcaldía de Bogotá contaba con muy pocos recursos económicos.

De hecho, la Imprenta Distrital se creó con el objetivo de reducir el gasto público. Las publicaciones se mandaban a hacer en empresas privadas y el papel se conseguía a través de la Gobernación de Cundinamarca.

Por eso, en diciembre de 1918, el Concejo de Bogotá promulgó un acuerdo en el cual sostenía que la suma de dinero que se gastaba cada año en las publicaciones oficiales era bastante alta y que “se haría grande economía ejecutando estos trabajos en imprenta propia”.

Para tal fin se invirtieron esos 1.600 pesos: 1.000 serían para la compra de la imprenta, que estaba a cargo de la Personería, y 600 para financiar los materiales y los sueldos del personal. Este estaba compuesto por dos distribuidores, un jefe de cajas, un maquinista, un prensista y un director, que también sería el contador de la Administración de Obras Públicas Municipales.

Todos ellos fueron contratados el 30 de marzo de 1919 mediante un acuerdo que reglamentó formalmente la constitución de la Imprenta Distrital, que quedó ubicada en el Palacio Municipal. Este documento fue firmado por el alcalde de Bogotá, Santiago de Castro Maldonado, quien estuvo en ese cargo hasta marzo de 1920.

Ese mismo año, la imprenta debió adquirir dos linotipos (que eran las máquinas con las que se imprimían los documentos de la época) debido a la gran cantidad de encargos que llegaban. Sin embargo, el flujo de trabajo no era constante, lo cual generó que el personal que se tenía que contratar no fuera estable, sino que variara según la cantidad de encargos que le hacían a la imprenta.

En 1922 un inspector fiscal que realizó una visita a la entidad hizo un informe en el que señalaba ese problema. Su nombre era Laureano Gómez, quien -con las mismas manos con las que escribió los discursos más vehementes de la historia política de Colombia- comunicó que en la imprenta se habían dejado de suplir algunos puestos que ya habían sido asignados formalmente.

Queremos celebrar estos primeros cien años con una emisión filatélica conmemorativa de la Imprenta Distrital, que se suma a una adquisición de nuevos equipos y modernización del Registro Distrital

Del otro lado, su rival histórico, Jorge Eliécer Gaitán, también fue partícipe del destino de la Imprenta Distrital. Cuando fue alcalde de Bogotá, en 1936, le solicitó al concejo de la ciudad que trasladara la imprenta a una casa que era propiedad de la alcaldía. Gaitán argumentó entonces que así sería más fácil llevar a cabo actividades como la divulgación cultural y la publicación de actos administrativos.

La casa que pertenecía a la alcaldía estaba ubicada en la 6.ª, que era conocida como la calle de los tipógrafos. Ahí estuvo la Imprenta Distrital hasta 1948, cuando fue trasladada a la que era la plaza de mercado de San Cristóbal y se convertiría en su residencia permanente, en la calle 11 sur n.º 60.

Para la mitad del siglo XX, cuando el país aún se estaba lamentando del Bogotazo y era ensombrecido por los fantasmas de la época de la violencia, el trabajo adelantado por la Imprenta Distrital había aumentado al ritmo de las otras entidades de la alcaldía.

En 1950 ya se podían imprimir 5.000 documentos por hora, y la imprenta contaba con
prensas verticales que estaban destinadas para hacer los procedimientos de encuadernación.

Los adelantos técnicos y tecnológicos que se aplicaron en ese momento la llevaron a convertirse en una de las entidades más eficientes del Distrito. El secretario general de la época, José Manuel Cuéllar, dijo que la Imprenta Distrital era “la dependencia mejor organizada de cuantas encontramos en el municipio”. En 1969 llegó a imprimir 30 millones de documentos, entre resoluciones, decretos, registros, informes y papelería usada por las entidades públicas.

Hoy en día, sus tareas también abarcan una gran cantidad de servicios. Más aún después de un decreto promulgado en 2008 que ordena que todas las entidades deben presentar los documentos primero a la imprenta y solo en caso de que esta no esté en capacidad de reproducirlos, pueden acudir a empresas privadas para que los impriman.

Las funciones y las posibilidades que hoy ofrece esta entidad son numerosas y no se limitan a las impresiones de documentos públicos. Entre los productos que hoy venden hay volantes, adhesivos, libretas, postales, agendas y hasta tarjetas de invitación, que bien hubieran podido servir para recordarles a los bogotanos que su imprenta cumplió cien años en marzo pasado.

Para celebrar esta fecha, la Secretaría General de la Alcaldía, que tiene a su cargo la imprenta desde 1994, expidió una estampilla con el apoyo de la empresa de servicios de envíos Colombia 472. “Queremos celebrar estos primeros cien años con una emisión filatélica conmemorativa de la Imprenta Distrital, que se suma a una adquisición de nuevos equipos y modernización del Registro Distrital”, dijo el actual secretario general de la Alcaldía, Raúl Buitrago.

Queremos celebrar los primeros cien años con una emisión filatélica conmemorativa de la Imprenta Distrital y la adquisición de nuevos equipos

El Gobierno de Corea del Sur también le hizo un regalo especial a la ciudad: un facsimilar del Jikji, que fue impreso en el año de 1377 y es considerado por la Unesco el libro más antiguo impreso con letras de metal móviles. También para recordar estos cien años, el Archivo de Bogotá abrió una exposición denominada “1919-2019: más que tinta y papel, imprimimos la historia de nuestra ciudad”.

Allí se podrá hacer un recorrido por la historia de la Imprenta Distrital y habrá una sala didáctica en la que se recrea una imprenta del siglo XVIII. La exposición estará abierta hasta el 3 de marzo del próximo año.

BOGOTÁ
En Twitter: @BogotaET

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