La historia de un caso de violencia que casi termina en feminicidio
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La historia de un caso de violencia que casi termina en feminicidio

Carolina Girón fue gravemente herida por su pareja. Su hermana rompió el silencio pidiendo justicia.

Carolina Girón

Carolina Girón tiene 34 años, es empresaria y madre de un niño de diez años.

Foto:

Cortesía Familia Girón.

Por: Ana María Montoya Z. 
28 de abril 2020 , 09:44 p.m.

“A mi hermana le tocaba esconderse en el baño para evitar que él la golpeara”. Así comienza el relato de María Fernanda Girón, una joven bogotana que ha pasado la última semana cuidando a su hermana Carolina, luego de que Diego Leonardo García Garzón la golpeó hasta dejarla al borde de la muerte.

Era la noche del 22 de abril. Carolina, una empresaria de 34 años y mamá de un niño de 10, salió de su casa en Cedritos, en el norte de Bogotá; solamente tenía que caminar un par de metros para llegar a una casa vecina en donde funcionaba una oficina de su empresa. Allí estaba Diego Leonardo García, un hombre de 44 años que era la pareja de Carolina desde unos tres años.

Carolina solo iba a recoger unas tarjetas SIM que le tenía que entregar a uno de sus clientes; sin embargo, tras una discusión por una supuesta infidelidad, García comenzó a golpearla. “Lo primero que hizo fue dañarle el celular para que ella no pudiera pedir ayuda. En ese momento le pegó el primer puño; mi hermana empezó a sangrar y Diego comenzó a gritar: ‘La voy a matar’ ”, cuenta María Fernanda, quien hoy agradece a un vecino que su hermana esté viva.

En medio de los golpes y los gritos, un coronel retirado del Ejército que vive frente a la casa donde sucedieron los hechos decidió llamar a la Policía. “Mientras eso sucedía, mi hermana logra escapar al primer piso, sale de la casa y encuentra al coronel”, relata la hermana de la víctima.

Al lugar llegaron policías del CAI Contador, y mientras García Garzón era trasladado a ese Comando de Acción Inmediata, Carolina iba en una patrulla a la clínica Reina Sofía. Su familia, en medio de la incertidumbre, recibía la noticia de que su hija y hermana había sido víctima de un presunto intento de feminicidio. Por la gravedad de las heridas, le dieron 25 días de incapacidad provisionales.

Lo primero que hizo fue dañarle el celular para que ella no pudiera pedir ayuda. En ese momento le pegó el primer puño; mi hermana empezó a sangrar y Diego comenzó a gritar: ‘La voy a matar’

“Las primeras 24 horas fueron de incertidumbre, a Diego lo dejaron en libertad una hora después de que lo capturaran; nosotros no entendíamos nada, era como si esto hubiera tenido que llegar a un feminicidio para que se hiciera justicia”, denuncia María Fernanda.

En medio del miedo y ante el clamor de justicia, la familia decidió denunciar el caso a través de redes sociales, y fue gracias a una nota emitida por el canal Citytv como las autoridades voltearon la mirada al caso.

“El 23 de abril, la Fiscalía se reunió con nosotros; mientras me entrevistaban, mi hermano se fue a pedir copia de la captura y de la denuncia al CAI Contador, pero nos encontramos con la sorpresa de que no había ningún registro, ni la llamada ni la captura, no había nada”, narra María Fernanda.

La hermana de Carolina asegura que en ese momento la Fiscalía le pidió la declaración al coronel que había alertado sobre lo que estaba pasando. “Él informa que Diego lo había llamado y le había dicho que la Policía le había pedido 2 millones de pesos para no ser judicializado y que solo había conseguido 400.000 pesos, y con eso lo dejaron libre”, cuenta. La familia Girón no salía de la sorpresa, Carolina había quedado con el rostro totalmente desfigurado y el presunto agresor estaba libre.

Nos encontramos de frente con un monstruo y estamos contando lo que pasó porque debemos romper el silencio, ninguna mujer puede pasar por lo que pasó mi hermana

“La Fiscalía nos ayudó mucho, y les tenemos que agradecer, gracias a su trabajo ya tuvimos la primera audiencia y Diego García se fue a la cárcel, pero su abogado apeló y su estancia tras las rejas puede ser provisional”, dice María Fernanda.

Este lunes fue la misma Fiscalía la que confirmó la medida de aseguramiento. Diego Leonardo García Garzón fue imputado por tentativa de feminicidio agravado en concurso heterogéneo con cohecho para dar u ofrecer. Además, el ente de control aseguró que el “material probatorio permitió conocer que García Garzón, supuestamente, entregó dinero a los policías que realizaron el procedimiento y quedó en libertad”.

Para María Fernanda, aunque las autoridades actuaron con celeridad, “en cualquier momento él puede quedar libre; nos sentimos en riesgo, vulnerables, no solo por mi hermana, sino por toda la familia”, afirma.

En cualquier momento él puede quedar libre; nos sentimos en riesgo, vulnerables, no solo por mi hermana, sino por toda la familia

Según los familiares de Carolina, esta no ha sido la única agresión. “La primera señal fue una cachetada que le dio hace unos años; luego, por otra agresión Carolina perdió un bebé; todo eso quedó registrado en historias clínicas”, relata María Fernanda, adicionalmente, en un comunicado emitido por la Fiscalía dice que “el fiscal de conocimiento presentó reportes judiciales contra el procesado, como una denuncia interpuesta por su compañera sentimental en 2018, también por violencia intrafamiliar”.

La hermana de la víctima le aclaró a EL TIEMPO que esta denuncia fue interpuesta por una sobrina de una expareja de García Garzón, años atrás.

Ahora, la familia de Carolina pide tres cosas. La primera es un grito de auxilio para que el agresor de su hermana permanezca en la cárcel.

Carolina Girón

María Fernanda y Carolina Girón.

Foto:

Cortesía Familia Girón.

La segunda es apoyo psicológico para su hermana, para ella, su familia y para su sobrino, el hijo de Carolina que vivió con Diego, su padrastro, y que, según ella, también fue víctima de agresiones verbales de García Garzón. Y la tercera, que la inmobiliaria Century 21 Espacio Vital le reciba la casa donde ocurrieron los hechos. “Está en arriendo a mi nombre, pero nosotros nos queremos ir de este barrio”, cuenta.

Entre el miedo y la impotencia, dice con voz fuerte que “nosotros como familia nunca nos imaginamos pasar por esto, nos encontramos de frente con un monstruo y estamos contando lo que pasó porque debemos romper el silencio, ninguna mujer puede pasar por lo que pasó mi hermana”.

Carolina quedó con múltiples fracturas en el rostro y está a la espera de una intervención quirúrgica; los médicos le han dado 25 días de incapacidad provisional mientras la ve un especialista, pero las secuelas psicológicas quedarán.

ANA MARÍA MONTOYA Z.
Redacción Bogotá
@Lacrespaana
EL TIEMPO

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