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La viajera que ha recorrido tres países en bicicleta
BICIVIAJERA

Daniella ha recorrido en su bicicleta nevados, selvas, desiertos, playas y cordilleras; con las anécdotas de su viaje escribió un libro. Hoy está haciendo un ‘crowdfunding’ para continuar su ruta.

Foto:

Archivo particular.

La viajera que ha recorrido tres países en bicicleta

Daniella hace un año y cuatro meses emprendió un viaje en bici que ya completa más de 2.900 Km.

Pedaleando, Lovely Daniella Osorio Morantes –una joven de 27 años– ha recorrido la selva, las montañas, la nieve, las playas, el desierto y los nevados. Desde hace un año y cuatro meses viaja en bicicleta, salió de Armenia, recorrió Ecuador y quedó detenida en Perú por la pandemia del coronavirus.

Su viaje no tuvo de por medio un plan de ruta organizado. Lo único que tenía claro era cómo serían los primeros cuatro meses. “De ahí en adelante todo fue como me iba dictando el corazón”, cuenta.

En su bicicleta carga 50 kilos de equipaje repartidos en cuatro alforjas. Ahí lleva ollas, cocina, comida, sleeping, carpa, un costurero y una libreta.

La ropa la cambia según el clima del recorrido, pero el cambio no es una compra. En su ruta hace intercambios o incluso vende cartucheras, bolsos y muñecos que ella misma teje, por eso carga el costurero.

La comida también ha sido una experiencia. Daniella es vegetariana y lo que hace es cargar verduras y alimentos que no se dañen fácilmente. “Llevo verduras como zanahoria, pimentón o pepino, también pasta, y chocolate y avena, eso siempre salva los desayunos y las comidas”, dice.

El dinero, cuenta, al contrario de ser un dolor de cabeza, ha sido un espacio para pensarse como creadora. Salió con 300.000 pesos en el bolsillo; en Armenia vendió todo lo que tenía, y durante el viaje ha trabajado en ecoaldeas y fincas, “ha habido momentos en donde no he tenido ni un centavo, pero siempre aparece algo que me salva”, cuenta.

Durante su viaje, de Armenia a Arequipa (Perú), ha hecho 78 paradas. Ha pasado por la selva amazónica, ha recorrido la cordillera Blanca y ha visitado la laguna 69.

“Nunca fui una deportista entrenada, pero me gusta el movimiento y la bicicleta, que, entre otras, te pone muchos retos mentales; por ejemplo, después de seis horas en las que has pedaleado, en las que el clima cambia, luego de que te pinchas, tienes sed y aún no llegas, lo único que queda es el poder de la mente”, cuenta.

Daniella salió en bici poco después de haberse graduado de la universidad como periodista, el 11 de abril de 2018, y aunque a su alrededor los sueños de los demás retumbaban en la dirección de la profesión, ella encontró en la bicicleta lo que dice es su proyecto de vida.“Se trata de ser sincera conmigo misma, con lo que me dicta el corazón y experimentar esta experiencia; un proyecto de vida no debe estancarse en una sola cosa”, afirma.

BICIVIAJERA

Lovely Daniella tiene 27 años, en el 2018 se graduó como periodista.

Foto:

Archivo particular.

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Salió de Armenia y recorrió todo el sur de Colombia, pasó por Ecuador y Perú.

Foto:

Archivo particular.

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Ahora está haciendo un crowdfunding, el dinero que recoja tiene tres propósitos: apoyar el proyecto, llevar el mensaje del amor y ayudar a que las comunidades a donde yo vaya.

Foto:

Archivo particular

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En los más de 400 días de viaje ha vivido un sinnúmero de anécdotas; una de ellas fue durante la ruta desde la laguna de Pasto a la laguna de La Cocha, que compartió con otros cicloviajeros, y fue uno de ellos quien, asombrado del peso de la bici de Daniella, decidió regalarle otra. “Me dijo: tengo una bicicleta de aluminio con nueve cambios y no está haciendo nada, y creo que no hay una persona más correcta para tenerla que tú, yo no lo podía creer”, recuerda.

Un viaje místico

El viaje le llegó a través de un sueño. Cuenta que sus abuelas se aparecieron en lo que ella llama “un mensaje profético”, mostrándole unas bicicletas que pasaban en cuevas en las montañas y le decían que ese era el camino, de ahí que el proyecto del viaje reciba el nombre de ‘Las Rutas Bicioníricas de Ngongorokó’.

Esta última palabra, ‘Ngongorokó’, significa amor en lengua palenquera, Daniella la adoptó como un mantra mientras hacía su tesis universitaria en Palenque, Bolívar. Además, como por alineación universal, su primer nombre es Lovely, ‘amorosa’.

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Los aprendizajes

El recorrido no solo ha sido un reto físico. Daniella cuenta que la bicicleta, las montañas y el viento le han enseñado a conocer su propio ritmo, “pedalear, moverme, parar, respirar, lo he aprendido”, dice.

Todo alrededor de su ruta ha sido un proceso para aprender. “El viaje me enseñó a ser específica en mis pedidos al universo, también es un proceso espiritual de conocimiento, meditar, hacer yoga en las montañas, crear y pensar en silencio, son experiencias diferentes”, narra.

La pandemia me ha hecho entender que hay que permitirnos estar quietos en este mundo de revoluciones

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Las historias

Daniella no solo pedalea, en sus paradas escribe crónicas de sus aventuras sobre ruedas. En un principio creó un blog, y el viaje y las enseñanzas la llevaron a escribir el libro Vagabunda del Dharma, que relata sus experiencias.

“Crear siempre ha sido muy importante para mí, decir lo que quiero decir es parte fundamental de mis procesos”, enfatiza.

Además, ha aprovechado su viaje para crear el cortometraje Ñuca warmi rina munani (mujer que viaja a donde quiera), que nació de los archivos audiovisuales de la ruta desde la cordillera de Chugchilán hacia la laguna Quilotoa, en Ecuador.

‘Crowdfunding’ por un sueño

“La pandemia me ha hecho entender que hay que permitirnos estar quietos en este mundo de revoluciones”, dice.

El viaje de Daniella se detuvo por la pandemia, pero su creatividad dio un giro de 180° para lanzar una estrategia de economía colaborativa que le permita continuar el viaje, se trata de una ‘vaca’ en la que las personas que se sumen podrán recibir su libro, su corto, una videohistoria, una fotografía personalizada del viaje o una carta.

“El dinero que recoja tiene tres propósitos: apoyar el proyecto, llevar el mensaje del amor a través de lo que reciben quienes me apoyan y ayudar a que las comunidades a donde yo vaya puedan recibir talleres de lo que sé y lo que he aprendido”, puntualiza.
Por ahora, Daniella está en Perú, al tanto de que pase la pandemia y escuchando a su corazón para encontrar el próximo destino. En la virtualidad se despide con un mensaje: “Ngongorokó pu vó” –amor para vos–.

Si usted quiere apoyar a Daniella ingrese aquí.

ANA MARÍA MONTOYA Z. 
Redacción Bogotá
EL TIEMPO
En Twitter: @Lacrespaana
anamon@eltiempo.com

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