La vía que obsesiona a Peñalosa hace 18 años

La vía que obsesiona a Peñalosa hace 18 años

En 1999, en su primer gobierno, compró primeros predios para la ALO y contrató estudios de demanda.

Construcción de la ALO

Ciclorrutas y amplios andenes para los peatones hacen parte del espacio público que tendrá la vía.

Foto:

Cortesía IDU

23 de diciembre 2017 , 11:00 p.m.

Detrás de la decisión conjunta del Distrito y la Nación de darle luz verde a una Asociación Público Privada (APP) para construir el tramo sur de la ALO, entre Chusacá y la calle 13, está la obsesión del alcalde Enrique Peñalosa por sacar adelante ese proyecto vial.

“Este es un momento histórico. Aquí el concesionario ha entregado la factibilidad para el proyecto ALO Sur. Esta va a ser la vía más importante del país en los próximos años, ninguna otra va a tener tanto tráfico como esta y estaría lista en el 2022”, aseguró el alcalde Peñalosa, el pasado 15 de diciembre cuando se hizo pública la propuesta.

Desde 1999, en su primer gobierno, se empeñó por construir la llamada Avenida Longitudinal de Occidente (ALO), para cruzar a Bogotá de sur a norte por el occidente, por tres razones: es importante para conectar la ciudad con la región, descongestionar las vías por donde circulan los vehículos de carga actualmente y facilitar la conexión del corredor occidental.

En su primer gobierno decidió la compra de 1.136 predios por un valor de 187.935 millones de pesos que, en esa época, y aún hoy, representó una inversión millonaria. Se suponía que con los predios en proceso de compra, la construcción de la vía no tenía reversa, pero se equivocó.

En el 2016, 17 años después, al comenzar su segundo periodo de gobierno, la ALO seguía estancada. Aunque en el 2006, el Conpes lo declaró como proyecto estratégico y en el 2007 se construyó un tramo de 1,88 kilómetros, que no está en uso, las decisiones estructurales se aplazaron indefinidamente.

Lo más grave fue que entre el 2012 y el 2015 se permitió la invasión sistemática de los predios comprados y reservados para la vía, especialmente los del tramo sur. Un barrio entero se levantó en varios de los predios, y esa situación coincidió con la decisión del Gobierno de la época de frenar la construcción del proyecto, que se incluyó por primera vez en los planes del Distrito en 1961.

El lío que encontró en el 2016 es que estaba avanzando la estructuración de una propuesta de Alianza Público Privada (APP) para por fin construir el tramo sur, pero el cierre financiero y la posibilidad real de ejecutar la obra dependía de que los predios que se compraron hace 17 años estuvieran disponibles. Para eso tenía que garantizar la recuperación de los que fueron invadidos.

Todo el primer año de gobierno se fue en gestiones con los invasores para recuperar los predios, a cambio de otorgar oportunidades de arrendamiento y reubicación para poder garantizar el terreno para la construcción del tramo sur de la vía. El proceso aún está en marcha.

Confiando en el buen resultado de esas gestiones es que se logró el cierre financiero de la APP que ya tiene visto bueno. “Es una satisfacción muy grande para la administración del alcalde Enrique Peñalosa porque insistimos en este proyecto y hoy ya es una realidad: entregaron los estudios de factibilidad al IDU, nosotros tenemos un proceso, lo que viene ahora es darle la aprobación e iniciar los trámites ante los Ministerios de Hacienda y Transporte, y Departamento Nacional de Planeación”, afirmó la directora del IDU, Yaneth Mantilla.

En el marco de la audiencia, el alcalde informó que los diseños de la ALO en su totalidad, desde los límites del Distrito en el sur hasta la Autonorte con calle 245, se contrataron en noviembre y estarán finalizados en un año, con una inversión de 30.000 millones de pesos.

“Es un trabajo en conjunto que nos ha permitido estructurar este proyecto. Concretar estos hechos demuestran que vamos por buen camino”, concluyó el presidente de la ANI, Dimitri Zaninovich, tras entregar la hoja de ruta que, aseguran tanto el Distrito como la Nación, esta vez no tiene reversa y por fin se verá el primer tramo de la ALO.

Asuntos clave

Lo que ofrecerá el corredor

Cuando entre a operar, la vía contará con servicio para los usuarios, como atención de emergencias (ambulancias); en caso de varase, habrá servicio de grúa y de carro taller, tendrá un sistema inteligente de tráfico en el que le indica al conductor con señales como está la avenida, los desvíos que puede tomar, las distancias, etc.

Mejora el flujo en otras vías


Cifras de la Federación de Transportadores de Carga (Colfecar) indican que actualmente en el país circulan 409.000 camiones y en un día hábil en Bogotá ingresan y salen 28.000 de estos vehículos por sus principales vías. Con la construcción de la ALO se evitaría que la mayoría de esto carros ingresen al centro de la ciudad.

Tramo para la ciudad y municipios

Esta es la primera vez en la historia del país que la Nación y el Distrito logran avanzar hacia la construcción mediante una propuesta de Asociación Público Privada de un tramo de 24 kilómetros de longitud, que no solo beneficiará a el tráfico de la capital del país sino a varios municipios aledaños.

Conexiones

En todo el recorrido y según el tramo, esta vía tendrá conexiones e intersecciones para seguir hacia otros destinos como los municipios de Girardot y Soacha. Dentro del perímetro urbano, se podrá tomar la calle 13, Fontibón y el centro de la ciudad, según lo anuncia el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU).

El gran reto

La semana pasada, el secretario de Gobierno, Miguel Uribe Turbay, le contó a EL TIEMPO que el gran reto para el 2018 es recuperar los 176 predios que ya habían sido adquiridos, y fueron invadidos en todo el trazado de esta vía, desde el sector de Kennedy hasta Suba.

En los predios ya adquiridos construyeron un barrio entero

En enero del 2016, cuando llegó el actual gobierno de la ciudad, encontró que 176 de los predios que habían sido comprados para construir la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO) estaban invadidos.

A lo largo del recorrido del trazado, entre Kennedy y Suba, identificó 11 invasiones, donde se instalaron enramadas, parqueaderos y pequeñas construcciones, pero la de Vereditas, en Kennedy, era la más grave. Allí se encontró montado el barrio La Magdalena, según el nombre que le dieron los residentes, que construyeron casas hasta de cuatro pisos en ladrillos, en un proceso de ocupación que se consolidó entre el 2012 y el 2015, según certificó el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU).

La entidad tiene documentos en los que consta que desde el 2012, cuando no existía el barrio, avisó de la ocupación ilegal. Hoy hay un área de 24.000 metros cuadrados ocupados en el predio de la carrera 91B con calle 12.

El 23 de octubre del 2012, el IDU interpuso una querella, y el 25 del mismo mes le presentó un derecho de petición al alcalde local para que hiciera efectiva la protección de ese predio público y aplicara la infracción al régimen de urbanismo. Pasaron cuatro años y la alcaldía local de Kennedy no realizó ninguna diligencia, mientras el barrio se fue edificando.

Solo hasta el 2016, el gobierno Distrital inició gestiones para recuperarlo y a lo largo del 2017 ha trabajado con la comunidad para ofrecer alternativas de arriendo y reubicación y así poder liberar el predio.

EL TIEMPO
* Concepto y redacción editorial: Unidad de Contenidos Especiales EL TIEMPO. Con el patrocinio del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU).

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