La Candelaria busca ser reconocida como destino turístico sostenible

La Candelaria busca ser reconocida como destino turístico sostenible

En junio del 2018 se conocerá si la localidad recibirá una certificación de la Nación.

La Candelaria

Este reconocimiento le exige trabajar en tres áreas: medioambiental, sociocultural y económica.

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Milton Díaz / EL TIEMPO

14 de diciembre 2017 , 08:20 p.m.

Una maratónica labor están viviendo los operadores de turismo del centro de Bogotá, la Alcaldía de La Candelaria, la comunidad de los siete barrios que conforman esta localidad y la Universidad Externado de Colombia. Están buscando que el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Mincit) los certifique como destino sostenible del país.

En la actualidad, son pocos los sitios para visitar que cuentan con esta acreditación. Entre ellos se encuentran Mompox y el centro histórico de Cartagena (Bolívar), Villa de Leyva (Boyacá) y otros pueblos patrimonio del país. Para que sean reconocidos como tal, deben cumplir con los requisitos de sostenibilidad de la norma técnica sectorial NTS-TS 001-1 del Icontec.

Esta define tres áreas, principalmente, sobre las que deben trabajar los integrantes de la cadena de turismo en un territorio –desde el operador hasta el gobierno local– si quieren certificarse en sostenibilidad.

Por un lado, “el componente medioambiental define cómo se debe hacer la gestión de la actividad sin que afecte el entorno, debe apoyar la conservación y el uso sostenible de los recursos”, señaló María Galán Otero, coordinadora de Investigaciones de la Facultad de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras de la Universidad Externado, institución que le está realizando la asesoría técnica a La Candelaria, durante este proceso.

La segunda área que deben revisar es la económica, indicó Galán, y con ella se busca que la repartición de los ingresos sea equitativa, tanto para los operadores como para los habitantes locales, se estimulen los emprendimientos de los locales y se fortalezca la cadena productiva.

Una tercera área, que juega en dos campos, es la sociocultural. “Esta es una de las más importantes, porque se busca integrar a la comunidad en la que se desarrolla la actividad turística de diferentes maneras. Por ejemplo, asegurando que sean proveedores de productos y que se vean beneficiados de la actividad”, reseñó la investigadora.

Asegurar que todos los actores participen del proceso es, sin duda, uno de los trabajos más difíciles, comentó Manuel Calderón Ramírez, alcalde local de La Candelaria. “Aunque hoy participan más de 30 entidades, universidades y organizaciones, articularnos ha sido el gran reto. Lograr, por ejemplo, que los habitantes de la localidad se sienten con los operadores turísticos para revaluar el sector y entender que hay muchos bienes y servicios que se ofrecen, y que no todos son hoteles y comida, así como que se enteren de que ellos también pueden participar, ha sido fructífero”, explicó.

Diego Nivia, presidente de Zona C, una agremiación que reúne a diversos sectores del turismo en La Candelaria desde hace 11 años, es uno de los actores que participa del proceso. Señaló que uno de los mayores trabajos ha estado enfocado en articularse con la comunidad. “Existía una brecha entre nosotros. Los residentes no querían del todo el turismo y los operadores los veíamos como un obstáculo. Cuando nos sentamos a dialogar sobre los intereses de cada uno nos dimos cuenta de que queríamos lo mismo: una zona segura, que se conservara el patrimonio, no prostitución ni explotación sexual, entre otras”, comentó.

Para Nivia, el proceso más complicado no solo es conversar con la comunidad, sino incluirla en la cadena del turismo. Él trabajó en Barcelona, uno de los destinos más apetecidos de España, y señaló que el desplazamiento que hubo de la comunidad local con el boom del turismo es uno de los fenómenos que marcó a esta ciudad. “En La Candelaria estamos buscando que ello no ocurra, y por eso estas mesas, para que puedan ofrecer bebidas ancestrales, artesanías y otros productos”.

El proceso que vive hoy el centro de la ciudad se dio gracias a la gestión que hizo el Instituto Distrital de Turismo (IDT), que solicitó los recursos ante el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y este, a su vez, lo hizo ante el Fondo Nacional de Turismo (Fontur), desde donde se destinaron $ 380 millones para la primera parte de preparación de la zona, y la Universidad Externado realiza la asesoría técnica, fase en la que están ahora.

Para Calderón, alcalde de La Candelaria, aunque la articulación con los actores es uno de los trabajos más álgidos, “el reto, con el tiempo, es mantener el proceso. Para ello, ya se creó una autoridad integrada por tres representantes de la comunidad y de los clústeres de turismo, porque la idea es que este proceso no sea dirigido por un mandatario que debe entregar su cargo cada 4 años, sino que sea apropiado por quienes viven y trabajan en la localidad”.

Explicó, además, que gracias a las mesas de trabajo ya se identificaron los valores agregados de La Candelaria, que tienen que ver con el patrimonio intangible: “Más de 18 artes y oficios (talla en madera, cerámica, artesanías, zapatos, creación de sombreros), que también están en otras zonas de la ciudad, y la tradición y memoria viva: como las bebidas ancestrales (chicha), el ajiaco y otros platos gastronómicos, así como las historias de sus habitantes”, indicó.

MICHAEL CRUZ ROA
EL TIEMPO
@M_CruzRoa
miccru@eltiempo.com

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