La brigada de salud que alivió a la gente de San José del Guaviare

La brigada de salud que alivió a la gente de San José del Guaviare

La Fundación Alas para la Gente y profesionales de la salud donaron su tiempo a 602 personas.

Brigada de salud

Profilaxis, control de placa y limpieza general fueron algunos de los procedimientos que más se prestaron en la sala de odontología.

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Rafael Jaller

Por: Rafael Jaller Santamaría
06 de noviembre 2018 , 08:07 p.m.

369 procedimientos realizados a 602 personas de San José del Guaviare fue el resultado de la brigada de médicos voluntarios de la Fundación Alas para la Gente.

Quienes estuvieron detrás de esta hazaña, que duró dos días, fueron 15 personas, entre médicos, estudiantes de últimos semestres de medicina, un encargado de la farmacia y Mateo Arjona, director de Alas para la Gente.

“Tuvimos una brigada muy ordenada que nos permitió atender a gente que de verdad lo necesitaba y que puede tener cambios significativos en su vida por lo que hicimos”, dijo Arjona.

Pero ¿quiénes fueron estos profesionales que renunciaron a descansar un fin de semana para donar su conocimiento y tiempo a una población ubicada a más de 400 kilómetros de Bogotá?

Eran médicos generales, pediatras, dermatólogos, ginecólogos, odontólogos y citólogos que fueron trasladados desde la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional (Diran) en Bogotá hasta la capital del departamento del Guaviare el pasado 12 de octubre.

A pesar de que llevaban despiertos desde las 3 de la mañana y aterrizaron bajo un calor de 30 grados centígrados, esto no fue impedimento para que llegaran a ayudar.

Por un fin de semana, los salones del colegio Manuela Beltrán se convirtieron en consultorios médicos, en los que cualquier persona que se acercara podía recibir atención en alguna de las siete especialidades disponibles y, si era el caso, reclamar medicamentos gratuitos para su tratamiento. “Me encanta venir y ponerme la camiseta de Alas. Me llena de orgullo y satisfacción ayudar a personas que necesitan de mi profesión, que es la odontología”, dijo Ruby Cardona, quien ya lleva cuatro años como voluntaria.

En el mismo salón en el que está Ruby, los odontólogos Clara Casiano y Daniel Pérez atienden de la mejor manera a los pacientes, muchos de ellos niños.

Para nadie es un secreto que la odontología es estresante, y más para los niños, pero los de acá se han portado juiciosos y estoy sorprendido porque tienen una buena higiene oral”, relata Pérez, quien ha participado en unas 15 brigadas en los últimos tres años.

Precisamente, Daniel le revisa los dientes a Sofía, la hija de cinco años de edad de Adriana Romero, una venezolana que llegó hace dos años al país.

“Nunca había podido llevar a mi hija a un odontólogo, pero estoy agradecida por lo que están haciendo. Si las personas de acá no pueden acceder a especialistas, mucho menos nosotros”, dijo Adriana, quien también fue atendida en ginecología, pues está embarazada.

En otro salón está Katherine Duarte, una estudiante de noveno semestre de optometría, quien le examina los ojos a Blanca López.

“Es mi cuarta brigada y me gusta venir porque puedo ayudar a personas en zonas vulnerables”, dijo Duarte, quien agregó que las patologías que más encontró en San José del Guaviare fueron cataratas, conjuntivitis alérgicas y terigios.

Desde optometría también se formularon más de 20 gafas, que serán entregadas posteriormente a las personas.

Hongos, bacterias, falta de hidratación y lesiones por la exposición al sol fueron las patologías más comunes en el salón donde funcionaba dermatología, a cargo de Mirna Gómez y Mónica Rodríguez.

Hemos encontrado muchos casos en los que las personas no tienen un fácil acceso a los servicios de salud. Aquí no se encuentra la especialidad y muchas veces no logran autorización para llegar al dermatólogo por la EPS”, dijo Mónica.

Uno de los corredores del colegio estuvo lleno con adultos y niños en espera del turno para ser atendidos; se trataba de los salones en los que funcionan medicina general y pediatría.

“Alas es un puntico de luz que ve en la oscuridad. Nos llegan personas que en su vida han recibido atención médica, y que yo sea la primera que las atiende como médico es increíble y me llena de amor”, contó María Angélica Yáñez, de medicina general.

Uno de los logros de esta brigada fue lograr remitir al hospital de la ciudad a varias personas que más lo necesitaban. Una indígena de la zona por sospecha de tuberculosis y un hombre con antecedentes de exposición de humo de cigarrillo por varios años fueron algunos de los remitidos por la doctora Yáñez.

“Me motiva poder dar un alivio a esta población. Hay pacientes que nos dicen que llevan meses e incluso años sin que nadie los haya visto. Son personas que aguardan mucho por las brigadas”, cuenta el doctor Juan Carlos Angarita, de medicina general.

En el salón de al lado, con toda la paciencia y tranquilidad, el pediatra Gustavo Rojas atiende uno a uno a los niños que sus padres trajeron.

“Es difícil que atiendan a los niños aquí. En los 14 meses que tiene mi hija Salomé, ningún pediatra la había visto. Afortunadamente, los doctores de la brigada me explicaron detalladamente lo que tiene y me van a dar los antibióticos que necesita”, dijo Ángela Paz.

Son tantos los años que lleva asistiendo a las brigadas este pediatra, o doctor Rojitas como le dicen cariñosamente, que se ha convertido en un modelo para otros doctores.

“Llevo viniendo a las brigadas con Alas un año y tres meses; me gusta mucho esto y espero asistir a más como lo ha hecho el doctor Rojitas”, dijo Daniel Jiménez, hospitalario de ginecología y obstetricia.

Y, sin importar el cansancio y el sofoco, cada médico atendió hasta el último paciente que acudió a esta brigada de salud, la cual contó con el apoyo de EL TIEMPO, el Departamento para la Prosperidad Social y la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional (Diran).

RAFAEL JALLER SANTAMARÍA
Redacción EL TIEMPO ZONA
@rafajaller
rafjal@eltiempo.com

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