Tinder en Bogotá, más usada por gente entre 18 y 34 años

Tinder en Bogotá, más usada por gente entre 18 y 34 años

Según la aplicación, la mitad de sus usuarios están entre los 18 y los 24 años edad.

Tinder-Spotify

Los usuarios publican en su biografía de Tinder, como 'himno', la canción con la que se identifican.

Foto:

Tinder, Inc.

Por: Felipe Motoa Franco
26 de agosto 2018 , 10:15 p.m.

Andrea* (31 años), quien trabaja en el área de mercadeo de una prestigiosa universidad del centro de Bogotá, usó Tinder durante al menos dos años y consiguió crear una relación virtual. Estefanía (25), directora audiovisual en una agencia de publicidad de impacto nacional, usa la aplicación hace tres meses y ya pudo establecer algo muy parecido a un noviazgo.

Las mencionadas son experiencias diferentes surgidas de la misma plataforma, que en el imaginario colectivo es vista como un espacio para conseguir sexo, pero que en la práctica se asemeja más a un sitio de encuentro para conseguir amigos y gente para salir a comer o realizar planes de ciudad.

“A veces sí aparecían hombres que de una hablaban de temas obscenos. Pero eran una minoría, y los bloqueaba. En cambio, la mayor parte del tiempo me hablaban tipos serios, con perfiles profesionales interesantes y buena condición social”, explica Andrea, quien por su oficio sabe catalogar con claridad los perfiles. En Tinder, ella conoció a un “tipo encantador, buen conversador” y que siempre le “subía el ánimo con sus palabras cuando estaba aburrida”, agrega.

Según fuentes de la aplicación consultadas por EL TIEMPO, en Bogotá quienes más usan esta herramienta de interacción social se ubican entre los 18 y los 34 años de edad (85 % de los usuarios) y el 50 % del total son jóvenes entre 18 y 24 años.

Para el sociólogo, investigador y docente de la Universidad Santo Tomás Edward Salazar, las edades que más uso de Tinder reportan se relacionan con que también son las que más aceptación tienen de la tecnología y lo virtual como maneras de “conocer el amor y el romance, no solo lo sexual. Son más abiertas que generaciones anteriores a encontrar la satisfacción por vía digital, como lo hacen al comprar en internet, por ejemplo”.

Después de entrar en confianza, muchos deciden pasar al encuentro físico. Aunque Andrea hizo lo propio con tres sujetos, dos terminaron siendo sus amigos y con otro no volvió a hablar. En cambio, aquel con el que nunca concretó una cita presencial se convirtió en una especie de novio virtual.

Estuvimos más de un año y medio hablando por chat, era como una relación estable, solo que no nos veíamos en persona. Pero nos decíamos cosas bonitas, discutíamos y nos volvíamos a arreglar, como un noviazgo”, concreta.

Al preguntarle sobre la distancia física, la ejecutiva indica: “No siempre el cuerpo es lo más importante. A veces uno solo necesita alguien agradable con quien hablar, alguien que te dé confianza y te escuche”.

Tras 19 meses de relación, el novio virtual de Andrea se fue de Bogotá y, paradójicamente, “aunque nunca nos habíamos visto, sentí que estaba más distante. Al final cortamos la comunicación”, finaliza.

Estuvimos más de un año y medio hablando por chat, era como una relación estable, solo que no nos veíamos en persona. Pero nos decíamos cosas bonitas, discutíamos y nos volvíamos a arreglar

Relaciones

El día y el horario en que los habitantes del Distrito más utilizan Tinder son los domingos, entre las cuatro de la tarde y las siete de la noche, justo el lapso de tiempo que muchos suelen denominar como la hora triste o aburrida del fin de semana. En Colombia, al año se producen unos 4.500 millones de ingresos a la app (sumadas todas las sesiones de todos los usuarios).

Al observar esta hora pico de uso, el investigador de la Universidad Santo Tomás apunta que obedece más a un momento “tradicionalmente relacionado con el ocio. De lunes a viernes no se dispone de tanto tiempo para invertir en el uso de aplicaciones sociales como esta”.

El caso de Estefanía es más convencional que el de Andrea. Ella conversó con dos hombres, con quienes después se entrevistó en persona (siempre en centros comerciales, por seguridad), pero solo se hizo amiga de uno de ellos. “A veces me invita a salir con sus amigos y amigas, pero no fluyó nada como para una relación de pareja”.

En cambio, al tercer intento salió con un comunicador de 29 años y desde el principio sintieron que “el asunto fluía. Nos reíamos mucho, él había salido con una chica que había conocido en la 'app,' pero tampoco había concretado nada. Nos seguimos viendo y ahora llevamos casi dos meses saliendo, somos como novios, aunque aún no hemos formalizado la relación”, expone la directora audiovisual. “Eso de que Tinder es solo para tener sexo es más una leyenda urbana que una realidad. Habrá hombres y mujeres que sí lo usan así, pero con quienes he hablado coincidimos en que va mucho más allá”, opina la joven.

*Se omiten los apellidos por petición de las fuentes.

FELIPE MOTOA FRANCO
BOGOTÁ
En Twitter: @felipemotoa

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