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Javier Ordóñez, el asesinato que sumió a Bogotá en un caos
CAI protestas

Manifestantes en el CAI de Villa Luz, en medio de disturbios rechazando lo ocurrido con Javier Ordóñez.

Foto:

César Melgarejo. EL TIEMPO

Javier Ordóñez, el asesinato que sumió a Bogotá en un caos

La familia de la víctima aceptó el perdón que le ofreció la Policía Nacional.

“A Javier Ordóñez lo asesinaron”. Así lo han manifestado su familia, testigos e incluso la alcaldesa mayor de Bogotá, Claudia López.

Así también lo demostrarían algunos videos y fotografías que hacen parte del acervo probatorio, y que mostrarían brutales agresiones en el CAI Villa Luz (Engativá), de donde Javier Ordóñez salió moribundo hacia la Clínica Santa María del Lago la madrugada del 9 de septiembre.

(Le puede interesar: La confesión de uno de los policías vinculados a la muerte de Ordóñez)

Aunque serán las autoridades competentes las que determinen la responsabilidad de los policías que estarían involucrados en este hecho, el video de la agresión que sufrió la víctima en vía pública, las constantes descargas con el taser, el ruego del hombre para que lo soltaran y la actitud beligerante de los patrulleros Juan Camilo Lloreda y Damián Rodríguez desataron una ola de indignación que se transformó en desmanes y enfrentamientos que dejaron a 10 víctimas mortales en Bogotá, según cifras del Distrito.

A Ordóñez le faltaba un examen para convertirse en abogado. Estudió aeronáutica, pero trabajaba como taxista, y tenía dos hijos, de 11 y 15 años. Vivía en el conjunto residencial Santa Cecilia, de Engativá. Su mamá está radicada en Barcelona y uno de sus hermanos, en Buenos Aires. La Cancillería gestionó vuelos humanitarios para su regreso.

“Javier era muy sociable. Todo el tiempo estaba rodeado de gente, era entrador, el centro de las reuniones. Hacía reír a todos. Quiero destacar el corazón de oro que tenía Javier”, recuerda Eliana Garzón, su excuñada en conversación con EL TIEMPO.

Javier Ordóñez

Javier Ordóñez

Foto:

Archivo particular

La línea de tiempo

La madrugada del 9 de septiembre, Javier Ordóñez estaba en su apartamento bebiendo con amigos. Juntos bajaron a comprar más licor.

Cuando estaban en la vía pública empezaron los problemas. “Pasó la policía, nos detuvieron, nos pidieron los papeles. Uno de ellos le dijo a Javier: ‘de esta no se me salva’. Mi amigo le respondió, ‘pues póngame el comparendo’”, relata Juan David Uribe, su amigo, y agrega: “el Policía la emprende contra él, le meten como 5 o 6 choques eléctricos. El último se lo dejan demasiado tiempo”.

Entonces empieza la grabación que le dio la vuelta al país. “Por favor, por favor”, fueron las palabras de Javier, reducido en el suelo, todavía recibiendo las descargas.
Aunque el coronel Alexander Amaya sostuvo esa mañana que la Policía llegó a atender una riña, el abogado de las víctimas, Vadith Gómez, dice que no hubo tal.
Una versión dada por el patrullero Lloreda a investigadores de la Policía y revelada por la Unidad Investigativa de EL TIEMPO afirma que en ese encuentro frente al conjunto, Ordóñez los increpó con groserías y los agredió. Otra cosa dicen los testigos: uno de ellos ya recibió amenazas, según le dijo Gómez a EL TIEMPO.

¿Qué pasó en el CAI?

Después de eso, Ordóñez fue conducido por los agentes. Ellos le dijeron a la familia que lo llevarían a la URI de La Granja para judicializarlo, pero eso no ocurrió. “No lo trataron como un ser humano, nos mintieron. La Policía nos dijo que iban para la URI de La Granja, pero se fueron al CAI de Villa Luz”, denunció Hernando Bermúdez, su primo, quien estuvo esa madrugada.

“Javier salió caminando, a él lo botaron en la patrulla y recibió el primer golpe en la cabeza, se lo llevaron al CAI y la próxima noticia fue que él había fallecido”, contó.
Esta declaración se suma a la que el abogado dio a conocer en entrevista con Citytv y, luego, con la Unidad Investigativa. Señaló que tiene en su poder fotografías que dejan en evidencia los golpes que recibió la víctima. “En el CAI sigue la tortura, fue golpeado brutalmente” dijo y añadió que hay “un golpe ‘macabro’ en la parte frontal derecha”.
Otra de las grandes preguntas es dónde y cómo murió.

“Siendo 01:00 a. m., el señor Javier Humberto Ordóñez manifiesta sentirse mal, por tal motivo se solicita un vehículo policial para trasladarlo a la Clínica (...) Lo ingresamos de urgencias, donde es atendido de manera inmediata en ese momento. Y como a los 15 minutos sale el médico que lo está atendiendo y nos informa que el señor había fallecido”, detalló Lloreda.

Versiones de los amigos indican que vieron a Javier ‘desmayado’ en el CAI. Y el abogado Gómez sostiene que “la víctima no muere en el transcurso al hospital (...) tiene en su cuerpo unas indicaciones que demostrarían que muchos minutos antes ya había muerto”. Eso se revelaría en el dictamen oficial de Medicina Legal que, al cierre de esta edición, seguía sin conocerse. Pero, con material recogido por un investigador privado, el abogado dice que hay “homicidio agravado y tortura”.

Policía Engativá

Imágenes del momento.

Foto:

Archivo particular

Antecedentes

Otra de las batallas que está enfrentando la familia del taxista es que ha circulado por redes sociales información que sugiere que este hombre era problemático. Estos comentarios han sido rechazados por sus familiares y amigos. “No quieran opacar la memoria de una persona diciendo cosas malas. Diciendo que era una ‘joyita’, que era un borracho, que él agredió a los policías, eso nunca pasó”, pidió su excuñada. La víctima no registra antecedentes de ningún tipo en la Procuraduría.

Por lo pronto, la familia de este hombre, que se convirtió en un símbolo del rechazo de las acciones de abuso de la policía, aceptó el perdón que le ofreció el general Gustavo Moreno, director (e) de la Policía Nacional, quien pidió “perdón a los familiares y amigos de Javier Ordóñez, perdón a todos los ciudadanos, a todos los colombianos, porque sabemos que estas situaciones lesionan gravemente su confianza en la Policía”.

Por ahora ya se han conocido algunas decisiones en contra de los involucrados. No serían solamente Rodríguez y Lloreda –quienes ya fueron retirados de la Policía–, sino también cinco uniformados que estaban en el CAI los suspendidos mientras avanzan las indagaciones.

Mientras se aclara lo ocurrido y se individualizan las responsabilidades, parte de la ciudadanía bogotana, principalmente los jóvenes, han salido a la calle cada noche, desde el 9 de septiembre, para rechazar el abuso policial.

Por estos hechos, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, convocó hoy un acto de reconciliación, perdón y enmienda.

ÓSCAR MURILLO

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