IVA y covid, ¿negocio chimbo? / Voy y Vuelvo

IVA y covid, ¿negocio chimbo? / Voy y Vuelvo

Obnubilados por las ofertas, los consumidores le dieron más importancia al bolsillo que a la salud.

Día Sin Iva

Día Sin Iva en Bogotá

Foto:

Mauricio Moreno / EL TIEMPO

Por: Ernesto Cortés Fierro
20 de junio 2020 , 10:31 p.m.

El viernes pasado quedó al desnudo lo frágil de nuestra estrategia para combatir la pandemia por coronavirus. Y se las resumo fácilmente: necesidad, oportunidad, indisciplina y caos. Estas cuatro cosas se combinaron para dejar en evidencia que solo basta una pequeña rendija para botarlo todo al traste. Se sabía que el viernes 19 era el día señalado por el Gobierno Nacional para no cobrar el IVA. Se sabía que la gente –ni boba que fuera– aprovecharía la ocasión para comprar a manos llenas. Se sabía –o al menos lo intuyo– que los grandes almacenes podrían verse desbordados por la demanda de clientes. Y se sabía también –de eso estoy seguro– que la gente era consciente de los riesgos que corría.

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Las imágenes del tropel de compradores en Alkosto resume perfectamente todos estos ‘se sabía’. No fueron evidentes los protocolos de bioseguridad. Ni dentro ni fuera del almacén. No hubo logística ni preparación. Obnubilados por las ofertas, los consumidores le dieron más importancia al bolsillo que a la salud. Ni el pico y cédula logró disuadir a quienes no querían desaprovechar semejante gabela. Pero eso somos: una sociedad regateadora, que vive pendiente del descuento y de cómo aprovecharlo mejor. Cómo culpar al padre de familia que en un televisor para su casa podía ahorrarse 200.000 o 300.000 pesos. Eso se entiende. Lo que no se entiende es que ese mismo padre no se detenga a pensar en que, en las actuales circunstancias, eso puede costarle la vida.

Varias reflexiones quedan después de esta jornada. La primera de ellas es el momento. Una estrategia de estas en plena pandemia. El viernes hubo más de 3.000 contagios en el país y Bogotá está a punto de llegar a los 20.000 casos. ¿Por qué no esperar dos o tres meses más, cuando la bendita curva de infectados muestre un declive, para volver al tema del IVA? Salvar empleos y salvar empresas es importante, mucho, pero no así.

Y si se va a hacer, por qué no ser especialmente contundente con unos protocolos mínimos para evitar riesgos de contagio como los que se vivieron. ¿Dónde están los gremios incentivando a sus asociados para que tengan esto en cuenta?

El viernes pasado quedó al desnudo lo frágil de nuestra estrategia para combatir la pandemia por coronavirus. Y se las resumo fácilmente: necesidad, oportunidad, indisciplina y caos.

Por otro lado, no ha quedado duda de lo lejos que aún estamos de que el ciudadano entienda, acepte y se le mida al comercio electrónico. Conozco casos de personas que también compraron a manos llenas, pero por internet, sin problemas. La desconfianza y la falta de información, educación y conectividad siguen siendo una talanquera en este propósito. Esa debería ser una misión inaplazable de todos los gobiernos.

Otra reflexión tiene que ver con las campañas en la ciudad. Da la impresión de que fueron tibios los anuncios para advertir que un día sin IVA podría convertirse en una pesadilla. La alcaldía lo sabe porque ya lo ha vivido en otros escenarios y bajo otras circunstancias. Y ha tenido que actuar en consecuencia. Los episodios de Kennedy y Corabastos así lo evidenciaron en su momento: la gente es necia, terca, arriesgada, y por eso hay que tomar muchas más medidas de prevención cuando se sabe que podrían presentarse aglomeraciones en ciertos lugares y bajo ciertas circunstancias, como la del IVA, por ejemplo.

Finalmente, ¿qué ha pasado con la cultura ciudadana? Nunca antes en la historia de esta ciudad había sido más necesaria, urgente y decisiva esa combinación de convocar, motivar, innovar y aplicar estrategias pedagógicas para enfrentar un enemigo común como el coronavirus. Hay que hacer más evidentes los esfuerzos en esta materia. No bastan solo las cifras de contagios y de muertos, ni los porcentajes de UCI ocupadas ni los señalamientos. Todo eso corresponde al devenir diario de los gobiernos. Lo que se necesita es un convencimiento absoluto de que cada uno es responsable de su vida y de la del que tiene al lado. Si alguna vez fuimos capaces de entender que malgastar el agua o robarse un peso del erario público o segar una vida nos quitaba cualquier asomo de humanidad, hoy es clave que entendamos que una aglomeración en tiempos de IVA y de covid puede ser el peor de los negocios.

¿Es mi impresión o... el debate por la cadena perpetua lo zanjará el no rotundo que muy seguramente le dará la Corte Constitucional?

(Además: Ministerio de Salud entrega 130 ventiladores para las UCI de Bogotá)

ERNESTO CORTÉS FIERRO
EDITOR JEFE DE EL TIEMPO
En Twitter: @ernestocortes28

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