La Huerta Rebelde que puso a sembrar a Bogotá

La Huerta Rebelde que puso a sembrar a Bogotá

Ocho jóvenes desean que ciudades no solo demanden servicios y recursos, sino que sean sostenibles.

Huerta rebelde

Desde inodoros hasta antejardines son aprovechados para el cultivo de las plantas.

Foto:

Sara Caicedo

05 de enero 2018 , 07:00 p.m.

En la terraza de una casa de tres pisos ubicada en el barrio Bosa Villa Clemencia se asoma un cultivo rebelde: dentro de llantas, canecas de pintura y hasta un inodoro crecen brevas, amarantos, tomates cherris, espinacas, lechugas, apio, entre otros productos. 

Desde hace cinco años, en la diagonal 56 D sur n.° 84 G-16 se desarrolla Huerta Rebelde, un proyecto que busca aprovechar todos los espacios urbanos inutilizados para la producción de alimento.

“Decidimos hacer de los antejardines, los colegios, los parques, las terrazas y hasta de una pared una huerta”, contó Mauricio Romero, técnico en cultivos ecológicos y creador del proyecto.

Debido a que la población urbana en Colombia es del 70 por ciento y continúa en aumento, son grandes los retos que conlleva poder construir una ciudad sostenible; sin embargo, estos jóvenes, entre quienes hay horticultores, pedagogos, artistas visuales, fotógrafos, entre otros, desean que las ciudades no solo demanden servicios y recursos, sino que también sean productoras de alimentos.

El proyecto ha puesto en marcha una serie de estrategias pedagógicas adelantadas durante los talleres que convocan a través de redes sociales. En esos espacios, ellos comparten información práctica para que la gente pueda replicar el ejercicio de sembrar en casa o en los espacios que tengan disponibles.

Pese a que el grupo base son ocho personas, en el equipo de Huerta Rebelde hay distintas profesiones, lo que según Mauricio Romero les permite tener una mirada interdisciplinar de la sostenibilidad y la agricultura urbana.

Durante los cinco años que han estado enseñando en sus talleres, la formación ha integrado aspectos diversos como la horticultura, restauración de suelos, técnicas para cultivar en la ciudad y construcción de jardines.

Huerta rebelde

Desde las condiciones bacterianas hasta el tipo de suelo en el que se plantará son estudiadas por Huerta Rebelde. 

Foto:

Huerta rebelde

Comunidad

El proyecto ha sido autofinanciado, gracias a la voluntad de los vecinos que han hecho todo posible; el espacio en donde está ubicada la huerta lo cedió la mamá de un integrante del equipo. “La señora nos cedió su terraza y siempre ha estado pendiente de todo con una energía muy bonita; hasta el momento, todo ha sido a pulmón”, compartió Mauricio.

Cuenta también que no ha sido tan fácil: “Es un trabajo de investigación, de leer las condiciones de los lugares, entender qué selecciones de plantas son más convenientes para la ciudad, entre otros aspectos”.

En esa búsqueda de aprender a aprovechar los espacios, la Huerta Rebelde se encontró con vecinos, amigos y conocidos que se fueron uniendo.

En el salón comunal Villa Clemencia existe una zona verde que se puede aprovechar, y todos los residentes de la cuadra se animaron a cultivar en su barrio.

Talleres

En un principio se enseña cómo crear un cultivo; hay una serie de prácticas. Sin embargo, “lo primero que se debe entender es que el suelo es un organismo vivo, lo cual significa que la riqueza del suelo se determina por la cantidad de vida bacteriana”, explicó el creador del proyecto.

También hay clases de infraestructura de huerta, un componente de diseño –juegos–, todo acerca de qué son las prácticas de horticultura, entre otros aspectos.

Huerta Rebelde hace un llamado a todas las organizaciones y empresas públicas que se quieran sumar a esta labor: “Nos damos cuenta de que a Colombia le falta mucho; la gente no se imagina todo lo que se puede hacer en los conjuntos residenciales; aprovechar las zonas verdes y hacer cosas muy interesantes”.

Muchas personas interesadas quieren cultivar, pero se limitan porque sienten que en sus hogares no hay espacio; sin embargo, en sus talleres ellos recomiendan que en los lugares pequeños lo más adecuado es sembrar orégano, albahaca, perejil, apio, aromáticas y otras especies condimentarias.

Buscamos ser lo más productivos en el menor espacio posible”, explicó Mauricio, y agregó que en los métodos convencionales se trabaja una sola planta y se cultiva en vastas extensiones de tierra; en cambio, “nosotros trabajamos con un cultivo asociado; entonces, en el mismo espacio donde se siembra una planta, acá estamos cultivando hasta cuatro; acá se aprovecha el espacio”.

Es una huerta rebelde porque también implica cambiar la concepción de los espacios.

SARA DANIELA CAICEDO 
EL TIEMPO ZONA
Twitter: @sara_caicedo
Sarcai@eltiempo.com

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