Así es la transformación del Hospital Militar para los tiempos paz

Así es la transformación del Hospital Militar para los tiempos paz

La institución pasó de recibir 424 heridos en combate en 2011 a 23 militares este año.

Hospital Militar

Con 25 convenios educativos, nacionales e internacional y cerca 160 médicos residentes preparándose, el hospital espera convertirse en hospital universitario.

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Vanessa Perea Bonilla

22 de julio 2018 , 10:49 a.m.

Atrás han ido quedando las convulsivas épocas en las que aterrizaban varias veces al día helicópteros con militares gravemente heridos desde las zonas más conflictivas del país en el Hospital Militar.

Señalando hacia el helipuerto, testigo de esos tiempos de guerra y en el que hoy se permite sin problema el parqueo de vehiculos, la brigadier general Clara Galvis, directora del hospital, dice que en los 30 años que lleva trabajando ahí, no presenciaba tanta calma como hasta hace dos años.

Pasamos de recibir a diario a jóvenes con heridas inimaginables a tener una disminución progresiva de casos de emergencia graves. El año pasado cerramos con cero hospitalizados por combates. Desafortunadamente, este año volvimos a tener más heridos, pero sigue siendo una cifra baja”, expresó la general Galvis.

En 2011, los militares heridos en combate fueron 424; en el 2016 36; en 2017 bajó a 35 y este año han llegado 23.

El soldado Jeison Andrés Rendón, de 27 años y con 6 años de servicio, con paciencia espera la toma de molde de su prótesis en el edificio de ortopedia y trauma Fe en la Causa del Hospital Militar. Él es uno de los 23 héroes heridos este año y uno de los 10 que tuvo que ser amputado.

Pero la oportuna atención que recibió desde ese fatídico 15 de abril de 2018 ha hecho que en tres meses logre hablar de su caso con optimismo de lo que viene para él y su pequeña hija de 6 años que lo espera en Urabá, Antioquia, mientras se recupera.

Sucedió en Guaviare. Íbamos en un registro a un caserío. Yo era el puntero, pero ellos  activaron la mina  cuando nos vieron. Me partieron la pierna y nos dispararon”, cuenta Rendón.

Herido, el soldado Rendón respondió a los disparos junto a sus 10 compañeros. Dice que no sentía dolor, solo le preocupaba que lo vieran los francotiradores y lo mataran. Una vez pasó el tiroteo, lo auxiliaron del árbol en el que se refugió de rodillas y lo remitieron al Hospital Militar. La aeronave tardó 15 minutos en llegar por él.

Sucedió en Guaviare. Íbamos en un registro a un caserío. Yo era el puntero. Ellos activaron la mina al vernos. Me partieron la pierna y dispararon

Pasó por cuatro cirugías, pero una infección hizo que no pudieran salvarle su pierna . Ahora espera con ansias que en unos cinco días esté lista la prótesis: “Si hago de todo y camino ahora, no me imagino cuando me entreguen la pierna”, sostiene.

El proceso de recuperación de las cirugías y la adaptación a las prótesis depende de cada paciente. Pero los 56 años de experiencia que le ha dado la guerra hicieron que esos procesos en el Hospital Militar se hagan casi en tiempo récord.

Definimos sus necesidades con respecto a la prótesis; realizamos la formula y una vez está autorizado hacemos la solicitud de componentes al proveedor para fabricar la prótesis; luego programamos al paciente para tomar el molde y, entre 48 y 72 horas, lo citamos para la prueba; una vez definimos cómo queda la prótesis definitiva, en otras 48 se la entregamos”, dice el médico fisiatra Miguel Ángel Gutiérrez, quien lleva en el hospital desde su residencia en 2005.

En el edificio Fe en la Causa, hay tres médicos, cinco fisioterapeutas y 14 técnicos que elaboran las prótesis. Varios de los técnicos que están detrás de la fabricación manual de las prótesis, como el infante de marina Marco Tulio Molina, son militares heridos que se capacitaron en el oficio para contribuir en la recuperación de sus compañeros.

Decidí no tomar el retiro asistido por invalidez y  me prepararé para ayudar en recuperación de los compañeros. Es gratificante ver que las personas pueden volver a caminar ”, señala Molina.

Como las prótesis se las cambian en promedio tres veces a cada paciente, en el taller de Fe en la Causa se elaboran unas 800 prótesis al año y se toman semanalmente cerca de 24 moldes, a pesar de la disminución del número de heridos.

Hospital Militar

La cantidad de heridos que llegó a recibir el hospital hizo que dentro del mismo se tuvieran que fabricar las prótesis.

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Vanessa Perea Bonilla

Los retos del posconflicto

El primer equipo médico de trauma de guerra y el primero en sacar granadas incrustadas en los cuerpos sin tener que amputar fue fundado y liderado en 1998 por Ricardo Uribe, médico especialista en cirugía trauma y cuidado crítico.

Llegamos a sacar granadas no solamente de las extremidades, sino del tórax, la cara y el cuello. La mitad del equipo trabajaba en urgencias y la otra mitad en las salas de cirugía y las Unidades de Cuidados Intensivos. Éramos los primeros respondientes de los pacientes y luego los remitíamos a las diferentes especialidades. Recibíamos entre 5 cinco y 10 heridos al día y hubo picos de hasta de 30 en un solo día”, recuerda Ricardo Uribe

Hoy, esas salas a las que hace referencia el doctor Uribe siguen un 90 por ciento llenas. Al año el hospital realiza en promedio 13.000 cirugías y 17.000 hospitalizaciones; la diferencia es que han dejado de ver a jóvenes destrozados por el conflicto para seguir a adultos veteranos de guerra, militares pensionados o a familiares de ellos con enfermedades crónicas y degenerativas.

“Esto pasa en este y todos los hospitales del país; la población cada día envejece más  y vive con más enfermedades crónicas y degenerativas. Nos estamos adaptando a estos pacientes que requieren el mismo cuidado que los heridos pero permiten tomar decisiones y diagnostico con calma”, agregó Uribe.

Sin la presión de la guerra, para la brigadier general Clara Galvis, se tiene tiempo para compartir el conocimiento de medio siglo que tienen y fortalecer la investigación; ahora tienen 19 grupos de investigación en Colciencias y planean construir una clínica de salud mental, otra de las patologías que deja la guerra a futuro, y para lo que deben estar preparados.

Vanessa Perea Bonilla
EL TIEMPO ZONA
@VannepBonilla

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