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Bogotá

Taxista está en riesgo de perder la visión tras ataque con ácido

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Continúa drama para familia de conductor atacado en medio de un atraco. Necesitan ayuda.

Carol Malaver
Jessica Andrea Beltrán Sánchez tuvo un presentimiento la noche que su esposo, Édison Arbey Rojas, de solo 27 años, fue atacado con ácido mientras trabajaba como taxista en Bogotá. Eso ocurrió el domingo 14 de noviembre las 4:30 de la mañana.
Ella cuida a sus hijos de ocho meses y cinco años mientras él trabaja todas las noches para conseguir el sustento de la familia. En esa labor ya cumple nueve años, en un vehículo que no es de su propiedad.
Suele despertarse todos los días a las dos de la tarde, pues prácticamente trabaja durante toda la noche. “Él se levanta, almuerza, se baña, se arregla, se alista para salir a trabajar y a las 4:30 de la tarde se despide, y el resto del día nos hablamos a través de chat de WhatsApp”, contó su esposa.
Ese día todo transcurría con normalidad hasta que un pálpito levantó de la cama a Jessica. “Le escribí a las tres de la mañana, y me dijo que iba hacia el sur con un servicio y que se tenía que devolver al Centro Internacional a dejar una plata”.
Édison se devuelve, se encuentra con un compañero, toman tinto y luego, en la calle 60 con avenida Caracas, una mujer estira la mano para solicitarle el servicio de transporte hacia Teusaquillo.
Ya con la pasajera a bordo avanzan por ese corredor vial, y en la calle 47 le dice que suba por ahí y que realice un giro. “Cuando mi esposo hace esa maniobra, esa mujer le rapa el celular que llevaba en la pierna. Él la voltea a mirar y comienza el forcejeo”.
De repente, la extraña saca de su bolso una botella de gaseosa, pero con un líquido raro, y se lo lanza al rostro del conductor. “Entonces solo pudo soltar el celular, avanza un poco más y en la calle 47 con carrera 15 ya no puede más del dolor en los ojos”. En medio de su desesperación sacó fuerzas para comenzar a pitar mientras sentía que su piel estaba encendida como un carbón.
En ese momento la delincuente sigue rociándole ácido en todo el cuerpo. “Un vecino del sector vio que la señora le estaba lanzando algo y que salió corriendo por la calle 47”. El taxista pidió ayuda por el radioteléfono a la central de taxis y afortunadamente, gracias a una aplicación que tenía en el teléfono, se le pudo hacer rastreo satelital. No pasó mucho tiempo y al lugar arribaron dos compañeros de trabajo.
Cuando vieron a Édison, estaba en el piso vomitando sangre por la inhalación del químico. Sus amigos trataban de tranquilizarlo, pero la angustia lo hacía perder el control, gritaba del dolor. “Se lo llevaron a la Clínica Marly y allí lo ingresaron. Yo llegué a las 6 de la mañana a visitarlo, y él me alcanza a comentar lo sucedido. Luego me dijeron que me retirara porque los iban a canalizar para ponerle medicamentos”.

El pronóstico

El estado de salud de Édison es incierto. Su familia está en vilo. Se encuentra sedado en una unidad de cuidados intensivos (UCI). “Estamos necesitando apoyo económico porque él pasa ante el sistema de salud como una persona particular y toda la atención que está recibiendo será cobrada”.
También se necesitan pañales, cremas para las quemaduras de la piel, humectantes y elementos de aseo. “En una de las visitas los médicos me dijeron que aún es muy prematuro saber si la visión será afectada –es decir, si su cornea está lastimada–, pero que la probabilidad de que haya sufrido daños es alta, dado el nivel del ataque”.

Estamos necesitando apoyo económico porque él pasa ante el sistema de salud como una persona particular y toda la atención que está recibiendo será cobrada

También tendrán que realizarle una traqueotomía porque sus vías respiratorias están muy inflamadas. “Es que si no cede en siete días, deben hacer este procedimiento porque no lo pueden dejar tanto tiempo con el respirador artificial porque ellos se acostumbran”.
Édison también va a necesitar injertos de piel. “Estamos a la espera del traslado al hospital Simón Bolívar. Ya nos salió la cama, pero él no había podido pagar la seguridad social por falta de dinero, ya que es muy costosa”, dijo su esposa.
El festivo tampoco permitió que se pudieran hacer los pagos, y apenas ayer se realizó el trámite. “Me tocó hacer una nueva afiliación y si no reporto a la ARL, no me van a dejar sacar a mi esposo. No tengo dinero. Mientras más se demoren con el injerto de piel, más se le va a afectar el rostro”, dijo angustiada Jessica. Por el momento se desconoce con qué clase de químico fue atacado el conductor de taxi.
Según datos de la Alcaldía de Bogotá, los asaltos con agentes químicos están considerados entre las formas más inhumanas y crueles de violencia contra las mujeres en el mundo entero, pero aunque también ocurre en contra de hombres, la proporción en menor.
La Administración Distrital nunca ha dejado solas a las víctimas sobrevivientes de este delito y cuenta con estrategias de prevención a través de rutas de atención integrales en todas las áreas.
Según la Acid Survivors Trust International, Colombia ocupa la tercera posición entre los países que más ataques con agentes químicos reportan anualmente, con aproximadamente 100 casos al año. Según la Secretaría de la Mujer, en Bogotá las mujeres más atacadas con agentes químicos están en edad productiva y reproductiva. Aproximadamente el 80 por ciento están entre los 28 y los 59 años, mientras que el 20 por ciento son mujeres entre los 14 y 27 los años.
Las estadísticas muestran que los perpetradores son mayoritariamente hombres, mientras que las víctimas son en su mayoría mujeres. Según Sofía Alejo Pinilla, referente de la Estrategia contra la Trata de Personas y los Ataques con Agentes Químicos, de la Secretaría de la Mujer, los ataques de este tipo “se presentan de forma premeditada en escenarios en los que hay finalización de relaciones sentimentales, presencia de celos o venganzas. Los hombres son los principales agresores; son parejas y exparejas con las cuales las mujeres decidieron terminar una relación sentimental o afectiva”.
Lo cierto es que hoy es un hombre el que padece las graves consecuencias de este tipo de violencia. El gremio de los taxistas preparó una caravana para alzar su voz de protesta y está recolectando ayudas económicas para auxiliar a la familia de la víctima a suplir los gastos médicos.
Por su parte, la Policía Metropolitana de Bogotá avanza en la recolección de los videos de las cámaras de seguridad para establecer la ruta del taxista y de la mujer que lo atacó haciéndose pasar por una usuaria.
CAROL MALAVER
carmal@eltiempo.com
Carol Malaver
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